Los primeros pasos del abogado y escritor republicano José Jesús García Gómez (1865-1916)
Sala de Togas n.º 92, , página 85–96
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LOS PRIMEROS PASOS DEL ABOGADO Y ESCRITOR REPUBLICANO JOSÉ JESÚS GARCÍA GÓMEZ (1865-1916)
“Yo era un famoso gimnasta, un tirador formidable, que lo mismo esgrimía el florete que el sable, que la espada española. Yo era un jinete audaz. Además, sobresalía como cantante; entonaba una malagueña con la misma desenvoltura que una romanza. ¡Ahora pensad que yo era andaluz, y tendréis la explicación de mi popularidad!” Obtiene sendos aprobados en los ejercicios del grado de Bachiller y se le expide el título el 16 de septiembre de 1880.2
El joven José Jesús en el número 68 de la revista granadina La Alhambra, 1902.
Infancia y adolescencia. Primeros (no) estudios En su simpático artículo autobiográfico “Sin pies ni cabeza”,1 Pepe Jesús confiesa: “Me perecía por jugar; todo ejercicio físico me seducía, por arriesgado que fuera. Al influjo de esta inclinación llegué a ser un consumado volatinero. Al influjo de otras inclinaciones instintivas, de las que apenas me di cuenta, llegué a cantar un día. Mi voz era preciosa, como la de casi todos los chiquillos. La musa callejera se apoderó de mi espíritu infantil, y canté lo de la tierra primorosamente. Fui famoso en mi barrio por eso. ¿Qué cuál es mi barrio? El de Regocijos: el más lindo y alegre de la ciudad. Allí me nacieron y allí me crié.” Su horror al estudio le ocasiona “muy grandes palizas y sofocos”. Cuando prospera su familia, pasa a residir en el centro de la ciudad y acude a los colegios de Pantaleón Cayetano Martín y Aguado y de Mariano Cebrián. En el Instituto seguirá “no estudiando”, por lo que su padre deberá buscarle varios profesores particulares: Juan Candelas logrará que le guste el latín; Gaspar Núñez Cañadas —hombre de ideas republicanas al que estimará y respetará durante toda su vida— le enseñará aritmética y álgebra, a pesar de que el discípulo falta de manera prolongada a su academia.
Diploma del Colegio Angélico del Cid de Valencia, 1871.
Como su padre quiere que sea ingeniero, parte hacia la
Corte. Pero tras siete meses en la academia preparatoria para “la carrera ingenieril”, la abandona por considerar excesivo el nivel que se le exige. Su padre le pregunta, entonces, qué quiere ser. Pepe Jesús le responde: “Pues cualquier cosa: Abogado, si te parece.” Aceptó el padre y el hijo partió hacia Granada.
En la Universidad de Granada
La Universidad dista de ser “un templo serio y respetable” y le repugna el sistema docente que encuentra. Por eso se entrega a la vida alegre: “Sólo pisé el claustro en los días de revuelta estudiantil.” Cuando regresa a Almería por Navidad, ha de reconocer ante su padre que en dos meses ha dilapidado una verdadera fortuna y por eso le propone que estudiará en Almería durante el curso y solo acudirá a Granada para los
En vista de la poca afición del hijo a los estudios, su padre lo envía interno al Colegio Angélico del Cid en Valencia, para que curse allí los cuatro años del Bachillerato: 85 exámenes de septiembre. Un día conoce a María Manuela y siente el flechazo amoroso. Asegura a sus padres que ahora que tiene novia estudiará como nunca.
Pepe Jesús vive con su familia en Almería en la calle
Príncipe 1, según cédula expedida en 1883. El 28 de septiembre de ese año se matricula en segundo curso de Historia Universal y en Literatura griega y latina; y los días 20, 25 y 30 de ese mes, en Derecho Canónico, Economía Política y primer curso de Derecho civil. Suspenderá Literatura griega y latina, Derecho Canónico y Economía política. Aprueba en los exámenes extraordinarios el segundo curso de Historia Universal.
Si es un mal estudiante es “porque jamás necesité serlo bueno para llegar a hombrearme con los que estudiaban más que yo.” Enemigo de la erudición, ama más ver que saber. Cuando quiere curar a alguien de la manía de estudiar, le dice: “No lo dudes; la del erudito es carrera ingrata y petulante. En mi desprecio al estudio hay un fondo de humildad que tú no tienes. Yo reconozco que no podré saber jamás cuanto se debe saber. Tú obras como si hubieses de conseguir la perfección algún día. Tú eres soberbio, chico. ¿Quién podrá pasar por erudito, hoy que tanto se escribe? Desengáñate: el que más no llegará a tener idea sino de una parte mínima de lo que la humanidad va acumulando a fuerza de continuas investigaciones.” José Jesús invertirá siete años (1881-1888) en hacer la carrera de Derecho, según vemos en su expediente académico, custodiado en el Archivo de la Universidad de Granada. El 16 y el 20 de septiembre de 1881, un conocido suyo, Andrés de Castro, lo matricula en primer curso de Elementos de Derecho Romano, Literatura general y primer curso de Historia Universal. Supera solo la primera asignatura, de la que es catedrático Manuel de la Calle Higuera, con un Aprobado.
Recibo de la Secretaría de la Facultad de Derecho firmado por Fabio de la Rada y Delgado, 1884. (Archivo de la Universidad de Granada).
El 22 de septiembre de 1882 se matricula en Instituciones de Derecho Romano y Derecho político y administrativo. En los exámenes ordinarios del 18 de junio de 1883 suspende el Derecho Romano —que aprobará el 27 de septiembre— y aprueba Derecho político y administrativo. El 23 de septiembre de 1882 se matriculó también de primer curso de Historia Universal y Literatura griega y latina. Suspende ambas asignaturas en los exámenes de junio, aunque aprueba la primera en los de septiembre.
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El 29 de septiembre de 1884 se matricula en el primer curso de Derecho civil español, común y foral y el 28 de octubre en Derecho penal. Pero el curso 1884-1885, ignoramos por qué, no se examina de ninguna asignatura. En Almería vive en la calle Regocijos 9. Su amigo Guillermo González lo matricula el 29 de noviembre de 1885 en Derecho penal y Derecho civil español, común y foral. Supera ambas con Aprobado en los exámenes de septiembre. ILUSTRACIÓN 5
Recibo de la Secretaría de la Facultad de Filosofía y Letras firmado por Antonio González Garbín, 1882. (Archivo de la Universidad de Granada).
Documento autógrafo de José Jesús del 18 de junio de 1877. (Archivo de la Universidad de Granada).
El curso 1886-1887 se matricula en cuatro asignaturas, que cursará como alumno libre. En los exámenes ordinarios supera Economía política y Estadística (Bueno); Instituciones de Derecho Canónico (Sobresaliente); Teoría y primer curso de Práctica de redacción de instrumentos públicos (Aprobado), pero suspende el primer curso de Derecho procesal.
Pepe Jesús escribe al Rector: “El que suscribe, enterado de que en la Secretaría de ésa está el titulo de licenciado en Derecho extendido a su nombre, a V. E. SUPLICA se sirva ordenar lo que proceda a fin de que le sea remitido, a cuyo efecto adjunta el sello correspondiente./ Gracia que espera de la rectitud de V. E., cuya vida guarde d[io]s m[ucho]s a[ño]s./ Almería, 18 de junio 1889./ J. Gómez”. El Rector, con fecha 25 de ese mes, da orden de que se remita el título al Gobernador civil de Almería para que lo recoja el interesado.
El curso 1887-1888 se matricula de las tres asignaturas que le restan para acabar la carrera. En los exámenes ordinarios supera el primer curso de Derecho procesal (Aprobado), Derecho Mercantil de España y de las principales naciones de Europa y América (Aprobado) y el segundo curso de Derecho procesal (Notable).
Casi un mes después, José Jesús se hace a la vez con su título de bachiller y con el de Licenciatura en el Gobierno Civil almeriense: “He recibido del Sr. Secretario de este Gobierno Civil el título de licenciado en Derecho Civil y canónico y el de Bachiller expedidos ambos a mi favor./ Almería, 13 julio 1889./ J. García Gómez “. Ese mismo día, Manuel de Burgos, de la sección de Fomento de dicho Gobierno civil, da noticia al rector granadino de la entrega de sus títulos a José Jesús.
El 27 de noviembre de 1888 solicita al Rector que se le fije día y hora para verificar los ejercicios para el Grado de Licenciado en Derecho. Obtiene en los dos ejercicios la calificación de Aprobado el 4 de diciembre. Por fin licenciado
Según el Acta del ejercicio del Grado de Licenciado en Derecho del alumno José García Gómez3 fechada en Granada el 4 de diciembre, Pepe Jesús eligió el tema 40: “Constitución política, civil y religiosa de la monarquía visigótica”, y sus jueces -los doctores Fabio de la Rada y Delgado (1832-1899), catedrático de Instituciones de Derecho Romano (presidente), Pablo Peña y Entrala (18431913), catedrático de Elementos de Derecho natural (vocal), y Agustín Hidalgo Pérez (1844-1925), catedrático de Derecho procesal, civil, penal, económico y administrativo y de Teoría y práctica de redacción de instrumentos públicos (secretario)- califican su ejercicio con un Aprobado. Tras efectuar Pepe Jesús el pago al Estado de 770 pesetas, el rector pide el 20 de abril de 1889 a la Dirección general de Instrucción Pública que le sea expedido el título de Licenciado. Dicha dirección lo envía el 6 de mayo al Rector general, Vicente Santamaría de Paredes.
En “Sin pies ni cabeza” confesará Pepe Jesús : “Cuando me di cuenta de que era abogado —y podéis asegurar que no me di cuenta de ello por el deseo de ejercer—, sentí la misma contrariedad que el viajero que de repente se reconoce perdido en medio de una senda que no es la suya. ¡Señor! ¿Dónde voy yo? —me pregunté medroso. ¿Qué voy a hacer en estrados con este genio tan corto? ¿Cómo es posible que yo hable jamás, ni bien ni mal? Pues, a pesar de estas consideraciones, hablé un día. Yo me encontré pobre de repente en medio de la vida: tenía la mar de ilusiones con mi novia; tenía un título de abogado, y allá fui, empujado por la necesidad.” El accidente
Pero su ingreso en el Colegio de Abogados de Almería deberá esperar. Volviendo de Granada con el título bajo el brazo, vuelca el coche en el que viaja, con tan mala fortuna que lo aprisiona, dañando una de sus piernas. Habrá de guardar reposo y llevar muletas durante buen número de meses. Del accidente debió de quedarle el resto de su vida alguna ligera cojera, entre otros daños físicos. En “Sin pies ni cabeza” recordará: “A poco de licenciarme en Derecho, me caí de un coche… que volcaba. El coche me pilló debajo: estuve para morir, mas lo dejé para otra ocasión. En la convalecencia fundé un periódico literario, “La Ola”.” La Crónica Meridional elogiará de La Ola (1889-1890) su esmerada presentación, que no trata de política y que da voz a una nueva generación de escritores almerienses. Su director, Francisco Rueda López, colabora en el primer número junto a José Jesús García, José Durbán Orozco, Francisco Aquino Cabrera, Miguel Giménez Aquino y Fernando Salvador Estrella.5 Pepe Jesús publica en ese número “Maruja”; en el número 3, “Ideas sueltas” y en el número 6, “Receta”. Tras su accidente pasa a responsabilizarse de la revista Paco Aquino, poeta y funcionario de la Diputación almeriense. En su prólogo al poemario Sensaciones (Madrid, 1900) de Paco Aquino, recordará que tras su accidente cundió la noticia de su muerte y “después de larga dolencia andu-
ILUSTRACIÓN 6 Página del expediente académico de José Jesús. (Archivo Univ. de Granada). ve algunos meses en cuatro pies (los dos míos y dos de palo)” y entonces “rompí a escribir para el público con un atrevimiento y un descaro que hasta entonces no tuve.” de ocurrir un lance?” Ambos son amigos y ninguno de los dos merece ni una paliza ni esa sentencia de Perico el de los Palotes, digna de Calomarde. “Yo de su fallo hoy apelo,/ y si no me satisface,/ le diré cuántas son cinco/ desde aquí y desde la cárcel.” El romance lo reproduce El Diario de Murcia en su número del 5 de septiembre.
Roces con Francisco Rueda López
La atrevida y descarada escritura del joven licenciado le lleva a enfrentarse, entre bromas y veras, con el director de La Crónica Meridional. En El Diario de Murcia del 15 de agosto de 1889, Rueda, que firma con el anagrama Auder, contesta en verso al poema de un amigo que firma Luis Mejía y, fingiendo ser la dama de la que este anda enamorado, le da calabazas. La Crónica Meridional reproduce el 20 de ese mes las jocosas composiciones de Mejía y de Auder.
Auder contra Rigoletto
El joven Pepe Jesús, además del de Perico el de los Palotes, usa el seudónimo Rigoletto, el bufón de la corte del duque de Mantua en la famosa ópera de Verdi. El 15 de septiembre de 1889, cinco días después de haber fundado una nueva revista, El Organillo,6 Rueda López, que por una vez utiliza el anagrama Erdau, dedica en La Crónica Meridional unos versos “A Rigoletto” burlándose de los aires de superioridad que se da el escritor, y el día 17 de ese mes firma un “Palique” en prosa, en el que afirma que, cuando creía vivir “confundido entre el vulgo o la apiñada multitud”, se ve de pronto sorprendido por un crítico a lo Clarín o Cañete que le echa en cara su opción por el estilo humilde de Taboada, Mariano de Cavia o Melitón González, con el que busca distraer al público subrayando el lado ridículo de las cosas. “Pero su mercé, algo egoistilla, quiere que todo lo tome por lo bello, que es el género de su señoría”. De los defectos que se le señalan, la mitad corresponde a su alter ego, su querido Auder, “que muy distinto es de Mí en cuerpo, pero no en espíritu.” Rueda ha vivido 30 años sin crítico y podrá vivir otros 30 sin él: “Y no se enfade su señoría por quítame allá esas pajas, o por si somos más o menos discretos, pues si no fuésemos tan ignorantes, ni vos fuerais tan sabio, ni con crítico estaría yo hogaño, que perdido hubiéralo ya, como perdí a mi abuela.”
En El Diario de Murcia del 21 de ese mes, insiste el funcionario Mejía en su petición de amor: de no obtener respuesta de su amada, se verá obligado a conminarla de oficio. En el mismo diario aparece el 23 de ese mes la
“Contestación” publicada el 20 en La Crónica Meridional, en la que Mejía recrimina a Auder haber ejercido de secretario de su amada para frustrar su casto amor. El 27 de este mes —luego será reproducido el 29 en El Diario de Murcia— aparecen en La Crónica Meridional los versos “Carta canta”, donde el maltratado Auder pide disculpas a su amigo Mejía: la muchacha le rogó que le contestase en su nombre y no pudo negarse. El 30, El Diario de Murcia publica la carta de Mejía a la bella en un gracioso lenguaje burocrático. Pepe Jesús, que firma como Perico el de los Palotes
—seudónimo que usará también su paisana la escritora y periodista Carmen de Burgos (Colombine)—, envía una
“Denuncia”, en verso, a El Diario de Murcia, que la publica el 1 de septiembre. Una gacetilla de La Crónica Meridional del 3 de ese mes titulada “¿Fallo o denuncia?”, tras recordar el cruce de epístolas que se viene produciendo en El Diario de Murcia entre Mejía y Auder, se queja: “Así las cosas, viene hoy un Sr. Perico el de los Palotes con una denuncia, que más bien parece fallo, contra Mejía y Auder, que este último no quiere dejar pasar sin protesta.” Y el periódico publica ambos poemas.
Una gacetilla de La Crónica Meridional del 21 de septiembre (“Ahora resulta que Rigoletto no entiende el castellano…”) señala a La Ola que Rigoletto tomó al pie de la letra una condena a reclusión perpetua que en verso y en broma sentenció Mejía contra Auder en El Diario de Murcia. Y en la gacetilla “A Rigoletto”, califica Auder de “majadera” la crítica que el abogado le dirige. El 22 de septiembre aparece un curioso anuncio en La Crónica Meridional: “Se dan lecciones de crítica a lo Rigoletto por 2 ptas. Poesía de causerie: 1,50. “La Ola”: Café del Gallego. Todos los días hábiles”.
La “Denuncia” de Pepe Jesús decía así: “En la calle de Aguadores/ ponga usted, señor alcalde,/ uno de sus alguaciles/ y un par de municipales;/ pues pasan dos trovadores/ por circunstancias galantes,/ que si se encuentran, de fijo/ ocurrirá algún desastre;/ un tal Auder y Mejía/ son el tal par de tunantes,/ y existe en ellos más tirrria/ que entre nuestros concejales;/ mande, pues, que les acechen/ y que les echen el guante;/ y les den una paliza/ de muy señor mío y padre;/ si en tal caso no escarmientan,/ sin clemencia que les aten/ para escarmiento de pícaros/ y les lleven a la cárcel.” En su romance “Protesta” Auder lamenta que el señor Perico el de los Palotes se interponga entre él y Mejía, dando su temible, grave e injusto fallo: “En este asunto o litigio,/ ¿para qué trae usté al Alcalde,/ ni qué tiene aquí que ver/ que en esa los concejales/ estén enojados todos/ como están en otras partes?/ ¿Quién le ha dicho a usté, por Cristo,/ que entre Auder y Mejía graves/ son hoy los resentimientos/ y pue-
Bajo la dirección de Carlos Felices Andújar, van saliendo los números de El Organillo, revista “muy recomendable” según La Crónica Meridional. El 10 de diciembre, el periódico, en su sección Perfiles cómicos, presenta un dibujo con alguien leyendo la prensa y debajo se lee: “Rigoletto crítico”: “No hay quien de torpe le tache./ Es literato bebé;/ echar lo escribe con h,/ y lavorioso sin b.” Y el 28 de ese mes, Auder, hace que Rigoletto confiese a los lec-tores en un “Romance de ciego” cuanto pasa por su ca-cumen: “Señores, soy un bebé,/ Que aunque para nada sirvo,/ Voy a dedicarme ahora/ A dar literarios timos./ Yo hablo de teatro, de autores,/ Y con Auder no transijo,/ Que me ha tratado muy mal/ Diciendo que escribo ripios,/ Y laborioso con v/ Y echar con h, y ha dicho/ También que 88 es mala mi prosa/ Y que empleo galicismos;/ Que nadie de mí hace caso,/ Que soy también un mal crítico,/ Que escribo con chichonera,/ Que no sé lo que me digo…” Y pasa a compararse con Auder: “¿Va a compararse conmigo?/ Él siempre ha sido muy pobre,/ Yo siempre he sido muy rico,/ Él ha sido un industrial,/ Yo de Marqués tengo títulos,/ Él es un trabajador,/ Yo… ya sabéis lo que he sido./ Y le ha de costar muy caro/ El ponerme así en ridículo.” Además, Auder nunca fue a la escuela. muestra dura con la nueva publicación: “Quien con niños se acuesta…”
Por entonces, Pepe Jesús ha intervenido ya en una decena de pleitos. En 1909, en “Sin pies ni cabeza”, confesará: “Mi profesión de abogado me asquea. Por ese lado se ve un pedazo de vida demasiado repugnante. Y no creáis que esta repugnancia que yo siento la inspira el trato de los distinguidos asesinos y discretísimos estafadores, con quienes forzosamente tiene uno que cruzar las palabras y el saludo a veces, no./ Estos me han parecido siempre dignos de todo respeto y de toda consideración….”
El 3 de enero de 1890, en la gacetilla “Otra vez Rigoletto”, Auder se mete con él por haber copiado mal una cita: “Convengamos en que Rigoletto ni sabe lo que copia, ni entiende lo que lee, y puede exclamar: Berenjenas me comí/ y luego me hicieron mal,/ ¿quién me habrá metido a mí/ en este berenjenal?” El aspirante a crítico no escarmienta y sigue queriendo imitar al maestro Ciruela. No se citarán sus muchos ripios por falta de columnas. “Un consejo: agarre los libros de nuevo; aprenda lo que ha dejado de aprender, sea más prudente, menos vanidosillo, más aplicado y…./ Puede.../ que sí haga carrera algún día./ Por lo demás, ya sabe que le oímos como quien oye llover; sobre todo por su cultura./ Y por sus niñerías.”
El 20 de enero de 1891, Salmerón llega a Almería. La Crónica Meridional recoge la felicitación que Luis Carrión, director del diario salmeroniano La Justicia, dirige a La República de Pepe Jesús por la acogida que Almería ha dispensado a don Nicolás.
A inicios de marzo, el abogado funda un nuevo periódico, La República Ibérica. Diario político, que según La Crónica Meridional busca defender los ideales del republicanismo centralista. El 8 de ese mes, aparece en el mismo diario una corrección de Pepe Jesús: no sólo defiende al republicanismo centralista, sino a todos los republicanos. En La Crónica Meridional del 19 de ese mes, en la gacetilla “Género cursi”, Rueda señala que el nuevo periódico sigue el ejemplo de tantos diarios efímeros aparecidos en Almería y lamenta alguna bobada cursi emitida por él con el fin de “molestar al [periódico] decano, que maldito si se preocupa de tales desahogos”. El liberal Rueda procede a cancelar el periódico recién nacido de García: no volverá a referirse a él, “y que se harte de lanzar cuchufletas”.9
El 12 de ese mes, en el poema “Sobremesa”, escribe Auder: “¡Pobre Rigoletto!¡Que manera de disparatar!/ ¡Y eso que cuentan que tiene su título y todo!” Y le corrige textos donde brillan por su ausencia lo correcto, lo gramatical y el sentido común. Reconoce estar cometiendo un pecado: “tratar en serio lo que no debimos tratar nunca, porque a un bebé de esta naturaleza debíamos perdonárselo todo”, y le dedica este epigrama: “Que escribe pavo sin v,/ y laborioso sin b,/ y echar lo pone con h;/ ¿y a mí qué me cuenta usted?” A Rigoletto se le ha metido en la mollera aplicar a la raquítica literatura española del momento una dosis de aceite de hígado de bacalao, y lo hace en la Causerie [conversación informal] que endosa en cada número de El Organillo. Auder señala: “Rigoletto no hay duda de que va en busca de fortuna, o de una posición social que ha de encontrar más tarde o más temprano, entre los bebés de su clase, si echa por otro camino, y corrige su falta de escribir pavo con b, laborioso con v y echar con h, aparte de que en sus escritos hay cosas notabilísimas.” Y acaba recordándole los versos de Leandro Fernández de Moratín dirigidos a Pedancio. Director de periódicos republicanos
El accidente ha retrasado un año el ingreso del joven licenciado en el Colegio de Abogados de Almería, que, en lugar de en enero de 1889, tendrá lugar el 11 de enero de 1890. Como indica José Ramón Cantalejo, ingresa con el número 183, siendo decano del Colegio Justo Tovar y Tovar, y su primer domicilio profesional lo tendrá en la calle del Engendro (desde 1925, calle de Antonio Vico), con entrada por la Plaza del Carmen y salida a la Muralla de la Alcazaba, en la Parroquia de Santiago.7
En agosto Pepe Jesús, que, como afirma Fernando Martínez López, llegó a fundar hasta 16 periódicos,8 crea La República. Diario de la Tarde para defender las ideas salmeronianas. La Crónica Meridional del 29 de ese mes se
ILUSTRACIÓN 7 Portada del periódico La República Ibérica (1891).
Por entonces, los republicanos centralistas, entre los que figura Pepe Jesús, se hallan en pleno proceso de acercamiento al resto de los republicanos almerienses: progresistas, federales y posibilistas. Todos se muestran exultantes por los éxitos de Salmerón en Barcelona durante los meses de abril y mayo. Entre este mes y el de octubre, Pepe Jesús participa en algunas causas: por detención arbitraria, disparo y lesiones, estafa, hurto… 89
Quizás debido a sus roces con Rueda López, no se encuentra su firma en el suplemento literario De martes a martes de La Crónica Meridional, en donde aparecen, junto a firmas nacionales de prestigio, los trabajos de los almerienses Durbán Orozco, Aquino Cabrera, Gil de Aincildegui, Burgos Tamarit, Felices Andújar, Antonio Rubio, Blasco Segado, López Pérez, Carlos Cano, Langle Moya y
Jiménez Aquino. cogía el discurso de Pepe Jesús, el del lunes nos dice en una gacetilla que el abogado defensor del procesado acabó su discurso, iniciado el sábado por la tarde, probando que el interfecto murió por culpa de los médicos, que dejaron un pedazo de la faca dentro del cuerpo del herido. El fiscal y la acusación privada pidieron para el procesado una condena de tres meses de arresto mayor en su grado medio, y la defensa solicitó una condena mínima. El tribunal, por considerarlo un delito de lesiones y, por culpar a los médicos, que dejaron un pedazo de faca en la región glútea del herido, condenó al reo a la pena de tres meses de arresto y a 2.000 pesetas de indemnización, abonándosele la mitad del tiempo de la prisión provisional sufrida, que era de once meses. La sentencia fue bien aceptada por el público y por el abogado defensor.
La Crónica Meridional del 15 de agosto anuncia la inminente salida de El Duende, revista en la que colaborarán José Jesús García, Paco Aquino, Giménez Aquino y Burgos Tamarit.
A lo largo de 1895, año en el que alcanza la treintena, Pepe Jesús sólo intervendrá en once pleitos, pues dedica sus mejores energías a la actividad política: piensa presentarse a las elecciones municipales. La Crónica Meridional informa el 6 de mayo de su intervención en el meeting del teatro Apolo, en el que se ofrece como abogado gratuito, de modo perpetuo, gane o no, a todos los electores del distrito de San Sebastián, por el que se presenta. Las urnas darán como vencedores a Francisco Grisolía y a Pedro Cano Benítez. El 22 de mayo de ese año comienza en la Audiencia provincial, en juicio por jurados, la causa del Juzgado de Vélez Rubio seguida contra Cristóbal M. L., Pedro S. V., Úrsula M. G. y Consolación/ Consuelo D. C. —a la que defiende Pepe Jesús—, acusados del asesinato perpetrado en la persona de Dolores M. N., esposa de Cristóbal.
Mientras tres procesados entran escoltados por la Guardia civil, Consolación, en libertad bajo fianza, llega en un coche, junto a un familiar, exhibiendo la tranquilidad de quien se sabe inocente. El tribunal lo constituyen: Lorenzo Padilla y Penella, como presidente, y los magistrados Inocencio Estevan y Fernando Sacristán; es fiscal Angelino Esteller y Palacio; la acusación privada corre a cargo del joven abogado Joaquín López Pérez; abogados defensores: Antonio Iribarne, Fernando Almansa, José Ramón Oña y García Gómez; procuradores: López Pérez, de la acusación, y de la defensa Orland, Cassinello Vivas y Jiménez Orozco.
En sus conclusiones, el fiscal cree que los hechos ocurrieron de la siguiente manera: el matrimonio de los panaderos Cristóbal y Dolores, que vivía sin altercados desde su boda en 1878, se ve ensombrecido a causa de los celos de Dolores, que ha sorprendido a su marido en actitud amorosa con Consolación. En una ocasión, Cristóbal llega a golpear a su mujer. Al pretender este casarse pronto con Consolación, promete una buena cantidad a
Pedro, su dependiente, si mata a Dolores. Este pide la colaboración de su amigo Salvador, que se niega a se-
A lo largo de 1893 sólo actúa en once pleitos. En abril interviene como defensor en “la causa del carnicero” con una perorata de una hora, en la que se queja de un juicio en el que no se llama a los testigos, aun siendo estos de Almería. (La Crónica Meridional, 28 de marzo) La unidad de los republicanos parece un hecho tras el consenso alcanzado por Ruiz Zorrilla, Salmerón y Pi y Margall. Se forma un Directorio y se emite al país un Manifiesto republicano. El 24 de enero La Crónica Meridional informa del nacimiento del periódico Coalición republicana, órgano de las tres facciones republicanas coaligadas. En marzo Salmerón y Pi logran acta en las elecciones. A finales de año, Pepe Jesús frecuenta los altos del Café Suizo, convertido en Centro de los republicanos centralistas. Crece la actividad como abogado de Pepe Jesús. A lo largo del año 1894 interviene en más de 20 pleitos. La Crónica Meridional del 10 de abril informa de que el abogado leyó en el Círculo literario un fragmento de una novela. Al final de mes defenderá en la misma institución a la escuela naturalista de Zola, mencionando las obras de este y las de Pereda y el Padre Coloma.
Causas por homicidio. El crimen de Vélez Rubio El periódico de Rueda López informa el 22 de ese mes de un juicio por jurados en el que José Jesús defiende a Bartolomé M. Q., de 19 años, de la acusación de homicidio en la persona de Baldomero U. E., ocurrido el 14 de mayo de 1893. Preside el Tribunal Antonio María Cáliz, acompañado por los magistrados Inocencio Estevan y Fernando Sacristán. El fiscal es Manuel de Villena y son los procuradores Rodríguez Valero y Giménez Orozco. Interrogado por el fiscal, el joven recuerda que yendo con su madre y llevando a un niño de la mano, al doblar la calle vio que Baldomero, hombre de carácter pendenciero, amenazaba, pistola en mano, a su tío y a toda su familia, -tras lo cual hizo un disparo y luego un segundo cuando lo vio acercase a él, tras lo que huyó calle arriba. Al ver que su madre se desplomaba, Bartolomé la creyó herida, y entonces corrió tras el agresor y le asestó una puñalada -en un glúteo. Luego arrojó su faca a un terrado. Tras el acusador privado, lo interroga Pepe Jesús, que se interesa por el lugar hacia el que se dirigía, la exacta ubicación de cada cual en la escena del crimen, la hora, el arma usada y las palabras que cruzó con quien esgrimía la pistola. Después- intervienen los peritos médicos. En la sesión de la tarde comienzan las declaraciones de los testigos, que continúan al día siguiente. Aunque falta el número de La Crónica Meridional del domingo 23, que re90 cundarlo. Entonces, Cristóbal y Pedro planean el asesinato: tirarán al suelo a Dolores y le echarán encima sacos de harina hasta que se asfixie. Así acabará ejecutándololo Pedro, siendo su cómplice Úrsula, la nodriza de la casa, que vigiló en la calle mientras Pedro entraba en la panadería y asfixiaba a Dolores. Además, el fiscal acusa a Consolación como encubridora, porque pensaba casarse con Cristóbal tras la muerte de su mujer.
Rosende. Tras la lectura de la autopsia, ambos critican la redacción de la misma. No consta en ella que haya habido rompimiento de tejidos blandos, y si a la víctima le cayeron encima cuatro sacos de harina —32 arrobas en total—, tuvo que haber habido “rompimiento de costillas o magullamiento de tejidos blandos.” Luego la muerte fue por asfixia.
A continuación desfilan los testigos, que son interrogados sobre las tensas relaciones entre Cristóbal y Dolores, y sobre las del primero con Consolación, por medio de cartas, señas o abrazos. Salvador N. G. asegura que Pedro le pidió hasta tres veces que lo ayudase a cometer el crimen, por el que Cristóbal le pagaría 3.000 reales; creyó que se trataba de una broma.
La Crónica Meridional del 12 de agosto notifica que el fiscal solicita las siguientes penas: para Cristóbal, inductor, y para Pedro, ejecutor del asesinato con alevosía, pena de muerte; para Úrsula, cómplice, 17 años y 4 meses de reclusión; y para Consolación, cómplice, ocho meses y un día de prisión mayor. El acusador privado se muestra conforme con todo. Los defensores solicitan la absolución para sus defendidos.
Según J. Miras A., padre de Dolores, su hija no era celosa y quería mucho a su marido. I. M. S., que cuidaba a Dolores cuando enfermaba, aporta un dato importante: en una ocasión, Cristóbal le acercó una medicina para Dolores, pero ella no le dio toda la dosis porque tenía demasiado láudano, temiendo que el marido quisiera matarla. No sabe decir por qué no lo contó al juez de Vélez Rubio.
Pepe Jesús se interesa por saber si se hallaba en el Juzgado cuando fue a declarar el abogado Antonio Miras, familiar de la fallecida. La respuesta es negativa. El médico que asistía a Dolores afirma que siempre vio que Cristóbal se preocupó por la salud de su mujer. Un testigo afirma haber visto a Úrsula pasear por delante de la panadería mientras tenía lugar el crimen. Cree que a Dolores la mataron en un sitio diferente a donde fue hallado su cadáver y que luego la arrastraron hasta donde estaban las sacas, que le echaron encima, porque “tenía los labios retorcidos y en las manos señales de violencia”.
Pedro, que iba y venia con cartas entre Cristóbal y Consolación, por lo que asegura que recibía dinero de ambos, dice al fiscal que no mató a Dolores, que la mató Cristóbal, y que si se confesó autor material del crimen fue porque le pegaron para que así lo declarase. Interviene a continuación el acusador privado, López Pérez, que cree que Cristóbal hizo matar a su mujer porque en tres meses pretendía casarse con Consolación. Fernando Almansa, defensor de Pedro, señala que este le contó que en el Juzgado estuvo presente un pariente de la fallecida: el abogado Antonio Miras Sola, y que recibió desde su pueblo una carta de sus familiares que le aconsejaban fiarse solamente de él. Tras intervenir los defensores Iribarne y Oña, José Jesús hace junto al presidente diversas preguntas a Pedro, apareciendo en sus respuestas numerosas contradicciones. Durante un careo ordenado por el Presidente entre Cristóbal y Pedro, este asegura que el primero lo golpeó en la cárcel por haber contado la verdad de los hechos.
La mujer del alcaide de la cárcel de Sorbas observó allí que Pedro y Úrsula parecían matrimonio. Un testigo afirma que Pedro le aseguró ser el autor del crimen; otro, que Pedro le dijo que Cristóbal era inocente. Diversos careos efectuados no aportan informaciones nuevas. La Crónica Meridional del 24 recoge la declaración del director de la cárcel de Almería, Nicolás Carabella, que asegura no haber dado nunca permiso al acusador privado para conferenciar con Pedro. Los abogados solicitan, sin éxito, la suspensión del juicio por no haber asistido cuatro testigos de la defensa. Luego se leen las conclusiones del Ministerio Público, la acusación privada y la defensa de Pedro S.
La Crónica Meridional del 23 recoge el interrogatorio a Úrsula, la nodriza de la casa de Dolores. Esta dice ignorar si Cristóbal y Pedro planearon el crimen y que nunca culpó a este del asesinato de Dolores. El fiscal le recuerda declaraciones suyas en que afirmó lo contrario. Cuando el presidente llama a Consolación, ésta “se muestra bastante desenvuelta, contestando con claridad y riéndose algunas veces”. Dice al fiscal que no mantenía relaciones con Cristóbal desde hacía nueve meses. Niega riendo que él le escribiese cartas o le mandase flores o que la sorprendiera nadie abrazándose con él, que la visitaba siempre cuando estaba su padre en casa. Nunca oyó que este y Pedro planearan matar a Dolores. Es falso que diera nunca dinero a Pedro. Cuando el acusador privado le recuerda que un testigo aseguró que ella y Cristóbal se carteaban, Pepe Jesús protesta, por creer impertinente la pregunta. A diferencia de los usos actuales, “el Presidente llama la atención del abogado, diciéndole que no es él quien dirige el juicio, sino la Presidencia y que ésta sabe cuándo es o no una pregunta pertinente”.
El fiscal y el acusador privado consideran a Cristóbal inductor del crimen y a Pedro y Úrsula asesinos materiales, y eximen de culpa a Consolación, por no resultar prueba alguna en su contra, aunque están seguros de la existencia de sus ilícitas relaciones con Cristóbal. La defensa de Pedro piensa que la muerte de Dolores fue casual, y en caso de que este la matara, lo hizo por inducción de Cristóbal. Al día siguiente se reanuda el juicio. El acusador privado lee las cartas que cruzó con el padre de Dolores, a quien representa, y las suyas a este. Recuerda que Cristóbal, al saber del accidente de su mujer, solo se mostró preocu-
Intervienen luego los peritos médicos L. Valverde y J. G. 91 pado por si esta hablaba, y no por su salud. Están claros los papeles que jugaron Pedro y Úrsula y considera a Consolación cooperadora en la ejecución del crimen: indujo a Cristóbal y a Pedro a matar a Dolores. Y da fin a su discurso de cuatro horas afirmando que las defensas de los procesados sólo han planteado argucias. tos bancos no deben hacerse. El sumario tendrá algo de verdad, pero en su mayoría es falso.”/ Explica detenidamente el sumario y dice que ha encontrado en él una grave falta y es el no haber procesado el señor Juez al testigo Salvador N., que fue a quien el Pedro S. le habló para que le ayudara a cometer el crimen./ “Y sin embargo, Sres. Jurados —continúa—, se dictó auto de procesamiento y prisión contra mi defendida Consuelo D. C., que ni al principio ni al fin, ni nunca, ha tenido participación en el hecho./ Todo lo que han hablado el Ministerio Público y la acusación particular sobre las cartas que dicen se han cruzado entre Consuelo D. y Cristóbal M. es completamente ilusorio./ ¿Es verosímil que dos amantes que se ven de día y de noche y que hay una amistad grande en las familias, se escriban ni poco ni mucho? ¿Se ha atrevido alguien aquí a decir que ha visto una sola carta de Consolación D. dirigida a Cristóbal M.? ¿No sabéis que el Juzgado de Instrucción hizo un reconocimiento en la casa de mi defendida no encontrando nada que pudiera acusar a ella?/ ¿Pues entonces para qué se ha hablado de cartas si no han existido?/ La acusación privada, Sres. Jurados, ha dicho tantas cosas para acusar a Consuelo D. C., que más bien que en serio deben tomarse a risa./ Cuando la acusación —añade— pedía una pena grave para Pedro S. y luego iba a conferenciar con él a la cárcel, me preguntaba yo, señores, ¿es que el acusador ha dejado la toga honrada del abogado?/ El Sr. López Pérez.- Que se consignen en acta estas palabras, Sr. Presidente, de las que protesto con toda mi alma./ Defensor.- Que se consignen./ Presidente.- Ruego al abogado explique las palabras./ El defensor explica el porqué tenía la acusación privada la confianza del procesado Pedro S., antes que nadie./ El Sr. López Pérez dice que no es cierto./ Presidente.- No interrumpa el abogado./ El Sr. López Pérez.Es que se me dirigen cargos personales y necesito defenderme./ Presidente.- El orador debe dirigirse al Tribunal y no al acusador./ Defensor.- Para mí sería bochornoso, Sres. del Jurado, conferenciar con un procesado para el que había de pedir luego una pena grave./ “El representante de la acusación —dice— se ha irritado inoportunamente, cuando no le he dicho que ha sido una calumnia y difamación lo que ha hablado de mi defendida, pero yo me basto para defenderla, no por mi elocuencia, sino por la sinceridad que me caracteriza y porque mi defendida también se sobra con su inocencia para rechazar todos esos cargos que injustamente se le dirigen./ (A petición del orador se suspende el juicio por unos minutos)./ Al reanudarse la sesión, el Presidente manifiesta al defensor que retire las frases ofensivas que había dirigido al representante de la acusación./ El orador las retira diciendo que quisiera también retirar los hechos./ “Hay muchos testigos —dice—, de los cuales constan las declaraciones en el sumario, que dicen que nunca han visto hacerse señas a Consuelo D. y Cristóbal M., ni que éste saliera tampoco de la casa de la primera a las altas horas de la noche./ Compara el letrado con el drama de Echegaray El gran Galeoto el asunto de este crimen, manifestando que parecía que la familia de los
La Crónica Meridional del 25 aporta los discursos de los defensores de Pedro y de Cristóbal. Fernando Almansa, defensor del primero, lo juzga inocente, y ninguno de los testigos lo ha señalado como culpable. Censura a la guardia civil y a los funcionarios judiciales que intervinieron en el sumario en Vélez Rubio por haber golpeado a Pedro para que declarase lo que a ellos convenía. Recuerda que se hallaba presente un pariente de la víctima —el abogado Antonio Miras—, que comunicó con Pedro antes de prestar este declaración, haciéndole grandes ofertas para que le facilitase su venganza personal. A fin de que se declarara culpable, lo tuvieron sujeto desde las 4 de la tarde hasta la madrugada, y cuando no decía lo que le convenía al abogado Miras, lo llevaban a un calabozo, donde lo abofeteaban la guardia civil y el alcaide de la cárcel, y hasta un vigilante lo golpeó con una llave. Aunque Pedro oyó proposiciones criminales de Cristóbal, eso no implica que matara a Dolores. Antonio Iribarne, defensor de Cristóbal, pide a los jurados que atiendan a las pruebas y les recuerda que han jurado ante el Crucifijo y los Evangelios. Cristóbal, desde el día del crimen, ha sido víctima de pasiones y rencores. Repasa el sumario y halla que Pedro no lo acusó como inductor hasta su cuarta declaración ante el Juzgado, luego alguien debió de coaccionarlo. El matrimonio estaba bien avenido, Cristóbal fue padre recientemente, nunca maltrató a su mujer, y que tuviera relaciones con Consolación es algo sin comprobar. Si Pedro acusó a Cristóbal fue para salvar a Úrsula, su amante. La Crónica Meridional del 26 de mayo nos permite escuchar la enérgica intervención de José Jesús, abogado defensor de Consuelo: “Empezó diciendo que por encima de los derechos del Sr. Fiscal y de los de la Acusación particular, se hallaba “la idea de la razón, de la justicia y de la conciencia”./ “Tenéis que reconocer que aquí se ha venido a representar una comedia, que no es otra cosa el sumario que se ha incoado./ No comprendo, señores Jurados, ni me explico, la serenidad con que la Acusación particular ha venido a hablar de las cartas que dice él han mediado entre Consuelo D. y Cristóbal M./ Y antes de pasar adelante y quizás para poner un freno a tantos cargos como se han hecho en este debate contra mi defendida por la acusación particular, conviene que os diga muchas cosas que aquí han pasado, no como censor, sino para que las sepa todo el mundo./ Todos han hablado en este debate de las deficiencias del sumario y es mucha verdad, porque ha llegado hasta saber el secreto de este D. Antonio Miras, estando además delante cuando declaraban el procesado Pedro S. y algunos de los testigos./ La acusación particular no os ha pedido justicia, Sres Jurados, sino pasiones y venganzas que desde es92 tulada “El crimen de Vélez Rubio, después de la vista”. El día 2 habla del éxito en ventas entre los jornaleros del pueblo de La Crónica Meridional (1000 ejemplares) y de La Restauración, periódico político de Almería (400 ejemplares). Elogia el brillante informe del fiscal, que actúa por primera vez en Almería, y el discurso del presidente Padilla. “Los informes de las defensas, con especialidad los de los Sres Iribarne y García Gómez, son considerados asimismo como modelos acabados de oratoria forense. Todos han hecho esfuerzos muy laudables en pro de sus defendidos.” 10
Miras, a quien dirige grandes censuras, “recojan del arroyo el látigo de la injuria para azotar con él la frente pura de su defendida.”/ Explica lo de la risa de su defendida, de lo que se ocupó el Acusador privado: se reía Consuelo D. de los que injustamente la han calumniado./ “¿Para qué iba a llorar —añade—, para que dijerais luego que eran las lágrimas del arrepentimiento?/ Ya habéis visto que el Sr. Fiscal ha retirado la acusación contra mi defendida Consuelo D., porque no ha visto cargo alguno contra ella en el acto del juicio; pero la Acusación privada ha continuado en su propósito de venganza y no de pedir justicia./ ¿Se puede condenar, Sres. Jurados, a nadie nada más que por presunción? No./ Consuelo D. —dice— en esta ocasión ha sido igual a una estatua de mármol a la que los chiquillos se entretienen en arrojar fango, pero que en cuanto caen cuatro gotas del Cielo, desaparecen las manchas de aquella, quedando limpia, clara y diáfana./ Se extiende en largas consideraciones, durando su discurso más de dos horas.” Luego Almansa asegura que a Pedro la guardia civil, a la que elogia, nunca lo golpeó. A las 9 de la mañana del día siguiente se reanuda el juicio. Tras resumir las declaraciones de los testigos, el Ministerio Público y las partes, el Presidente lee las preguntas a las que el Jurado deberá responder. El Jurado se retira a deliberar y dos horas después ya tiene el veredicto: Cristóbal fue el inductor, premeditó durante meses su crimen y prometió dinero a Pedro, amenazándolo si no mataba a su mujer. Pedro, tras pensárselo varios meses y abusando de la confianza que se le tenía en aquella casa, mató a una Dolores desprevenida, acaso dormida, sofocándola hasta la asfixia. Pedro ya había sido condenado antes por lesiones y por hurto. Úrsula, abusando de la confianza que le daba en la casa su labor como nodriza, vigiló mientras Pedro realizaba el crimen tras haberse cerciorado de que Dolores dormía. No es cierto que Consuelo pidiera a Pedro que cometiera el crimen al que su amo le instigaba, ni que le regalase cuatro duros por llevarle una carta del mismo.
Después, los abogados defensores, Almansa, Iribarne y Oña, “muy afectados”, piden la revisión del juicio por un nuevo Jurado, lo que no se les acepta. El fiscal condena a Cristóbal, Pedro y Úrsula y absuelve a Consuelo, y el acusador privado se muestra de acuerdo. Mientras los procesados y muchos del público lloran amargamente, el tribunal de Derecho redacta la sentencia. Consolación permanece impasible y serena. Cristóbal, que habla continuamente de sus hijos, afirma que se comete con él una injusticia, pues todo ha sido una venganza de la familia de los Miras. Pedro entrega a su abogado, Fernando Almansa, tres cartas recibidas de su madre y su mujer, que habían hablado con el abogado Miras, y que le pedían se mantuviera en su declaración, que le saldría bien. El magistrado ponente lee la sentencia. El Presidente pide al publico que no salga a la calle “con ruido y risas, sino en orden y mostrando buenos sentimientos”. Los días 1, 2 y 3 de junio, F. Palanques, corresponsal de La Crónica Meridional en Vélez Rubio, firma una serie ti-
Hacia la unidad de los republicanos
Hasta el 6 de junio de 1895, La Crónica Meridional no se refiere a Pepe Jesús —un abogado más y no de los prestigiosos— con su nombre y sus apellidos: José Jesús García Gómez. En las informaciones sobre la Audiencia provincial siempre apareció como Sr. Jesús, Sr. García, Sr. Jesús García o Sr. García Gómez. El abogado obtiene un éxito relativo. Defendió a tres acusados y sólo dos de ellos reciben el veredicto de inculpabilidad. Por La Crónica Meridional del 16 sabemos que el 14 Pepe Jesús participó como acusador privado en un juicio por jurados celebrado a puerta cerrada contra T. G. B. por rapto de I. P. El procesado es declarado culpable y condenado a una pena de un año, ocho meses y 21 días y 250 ptas de indemnización a la ofendida.
El día 8 de julio se crea en Madrid el partido republicano nacional, que aúna a republicanos históricos, progresistas y de Unión Republicana. Durante 1896, el número de pleitos en los que interviene el abogado se reduce a ocho. Participa Pepe Jesús de la efervescencia de los distintos grupos republicanos almerienses, que multiplican veladas, reuniones y celebraciones como el aniversario de la República. La Unión Republicana publica sus Bases en marzo. La Crónica Meridional, en la gacetilla “Los centralistas”, informa de que José Jesús fue elegido vicepresidente del grupo. El 12 de mayo, el mismo periódico nos lo muestra colaborando, una vez más, con la sociedad recreativa La Montaña (toros, carreras de ciclismo, de cintas…). Poco después, el 28 de junio, la misma fuente informa del entierro de la mujer de Pepe Jesús, María Manuela Belver Díaz, hija de Manuel Belver Pírez y Manuela Díez Cano, fallecida el 27 de junio sin dejar descendencia. Los republicanos buscan un partido unido olvidando antiguas siglas. Pronto Salmerón convocará la Asamblea de Unión Republicana. En diciembre, José Jesús es de quienes preparan con más entusiasmo la reunión de los republicanos almerienses con vistas a convocar un meeting de unión. A lo largo de 1897, año en que contrae segundas nupcias con su cuñada Ángela Belver Díaz, intervendrá en 18 causas. Participa en el meeting del domingo 17 de enero, donde es elegida la Junta directiva de la Unión Republicana: será vicepresidente Plácido Langle Moya y Pepe Jesús vocal.
El 8 de febrero nace, editado en la imprenta de Fernández Murcia, el semanario La República española (1897-1898), órgano del partido republicano, que dirigirá
Pepe Jesús, antes de que pase a dirigirlo el abogado José Rumí. El 11 de febrero participa en el banquete que celebra el aniversario de la República. En el número del
16 de febrero, Perico el de los Palotes bromea en su sección “Tonterías” con la melena de su amigo Paco Aquino y cree que su íntimo amigo Fermín Gil de Aincildegui sería el presidente ideal de la República de las Letras. su andadura. El 12 de octubre llegan a Almería en viaje de propaganda republicana Nicolás Salmerón, Belén Sagarra, Fernando Lozano/ Demófilo y J. Ferrero. En 1899, Francisco Villaespesa edita su poemario Luchas, que dedica “A mis amigos de Almería y Málaga. Homenaje de gratitud y cariño. El Autor”. Entre los almerienses figuran Ramón Jiménez Lamar, Francisco Aquino y José Jesús García, al que dedica el poema Simbólica (“Sobre el terso cristal de la laguna”).
ILUSTRACIÓN 8 ILUSTRACIÓN 9 Portada del periódico La República española (1897-1898).
La Crónica Meridional del 18 de febrero da cuenta, en la gacetilla “Dos causas célebres”, de que el 19 se inicia el juicio contra José Becerra (El cojo), acusado del homicidio de Carlos Ibáñez, mozo del kiosko del Café Suizo durante el verano de 1896, siendo su abogado defensor Pepe Jesús.
Retrato de José Jesús García. (Diccionario biográfico de Almería).
Política, Periodismo, Literatura y Derecho En adelante, Pepe Jesús compaginará sus tareas como abogado con sus aficiones literarias, que su pasión política le impedirá cultivar a fondo. Además de ejercer como crítico literario y teatral y de ser autor de cientos de vivaces artículos periodísticos, llenos a menudo de ironía y sarcasmo, escribirá varias novelas: Quitolis, aparecida como folletín en el semanario Germinal (1899-1902) y luego en El Radical (1900), Tomás I (1902), La aparcera (1909), además de la magnífica colección de cuentos Broza (1908) (que primero pensó titular Pan moreno): Justicia, La Conquista de Granada, Lo de Trinica, El señor, El músico...
Los distintos grupos republicanos se reúnen, ya bien avenidos, en los altos del café Suizo. De cara a preparar las elecciones municipales, se ven todas las noches en la redacción del periódico La República española, secuestrado por dos veces en muy poco tiempo en abril.11 Pepe Jesús sustituirá a Antonio Téllez como candidato republicano en las elecciones municipales. En junio, se disuelve el partido centralista republicano, una vez lograda la Fusión Republicana. El 13 de julio se elige la Junta provincial interina de la Fusión, siendo elegido presidente Plácido Langle y vocal Pepe Jesús. El hijo de Salmerón, Nicolás Salmerón García, dirigirá Germinal.
Brillante orador de meeting, será durante años concejal del Ayuntamiento almeriense, donde conservadores y liberales lo temerán por sus frecuentes intervenciones agresivas y burlonas. En “Sin pies ni cabeza” confesará: “Mi táctica de gobierno es el desplante desentonado y descortés. En esto soy una verdadera calamidad. Mis desplantes son proverbiales entre mis amigos y conocidos del partido. Las imbecilidades me irritan y exasperan; las habilidades me crispan los nervios. Yo no poseo el arte de sonreír con sonrisa hipócrita. El disimulo no es mi fuerte, ni mi flaco. Más que para político serviría yo para domador de fieras. Para domador de hombres reconozco que no aprovecho.”
Durante 1898 interviene Pepe Jesús en 17 causas. No actúa en la Audiencia entre el 19 de febrero y el 16 de junio. Los republicanos no se presentarán finalmente a las elecciones municipales. El 18 de julio se instala una censura militar para la prensa y el 19 se suspenden las garantías. En vista de lo cual, el diario de Pepe Jesús La República Española deja de publicarse a finales de este mes. El 1 de septiembre, La Crónica Meridional recoge un artículo de Celedonio José de Arpe aparecido en El Heraldo de Madrid sobre los escritores almerienses, el que se menciona, después de Antonio Ledesma y Plácido Langle, a Pepe Jesús entre los autores que comienzan 94
Para ganar la última batalla a favor de la República, que cree inminente, fundará y dirigirá durante varios años El Radical (1902-1916). En “Sin pies ni cabeza” nos dirá: “Fundar este periódico fue en mí una manía. Todos los hombres de orden de mi partido combatieron la idea por descabellada, ¡por imposible! Desde que yo hice posible ese imposible —claro que con la ayuda de ellos— desconfío del juicio de los hombres de orden. Los hombres de orden, estén donde estén, son clase conservadora, no tienen valor para crear, no tienen fe en la vida. El sentimiento de la propiedad, desarrollado en ellos a expensas de otros sentimientos, les incapacita para las luchas generosas y abnegadas.”
El historiador Fernando Martínez López resume así las actuaciones de Pepe Jesús durante el siglo XX: “Su reformismo social le llevó a estar cerca de los obreros. Intervino en diversas ocasiones en la Federación Local de Sociedades Obreras, potenció la Conjunción Republicano-Socialista (1910) y fue presidente de la Unión Ferroviaria. Las diferencias políticas con Plácido Langle y Manuel Pérez García, los otros dos hombres claves de la Unión Republicana almeriense, produjeron el fraccionamiento del republicanismo provincial hacia el reformismo de Melquíades Álvarez y el radical-conjuncionismo. José Jesús García se vinculó en los últimos años de su vida al republicanismo conjuncionista representado por Rodrigo Soriano.”11
Empeñado en encendidas campañas en torno al caciquismo, el clericalismo, la corrupción administrativa o la escuela laica, será elegido diputado a Cortes por la circunscripción de Almería en las legislaturas de 1905 a 1907 y El Radical recogerá puntualmente sus discursos en el Congreso.
Pepe Jesús muere en marzo de 1916 sin haber visto realizada su soñada República.
Notas 1. “Cabezas parlantes”, El Radical, 12 de mayo de 1909.
XIX almeriense, Universidad de Almería, Almería, 2001, pp. 103-105.
5. Cf. Josefa Martínez Romero: Instituciones culturales en el siglo mayo, aparecida el día 3, Palanques rebate los cargos gratuitos y mortificantes vertidos contra la familia de los Miras, ya que esta siempre apoyó a Cristóbal y 2. Así consta en documento fira su mujer, hasta que surgió mado por el vicerrector de la 6. Cf. Josefa Martínez Romero, Consuelo. Defiende el sumario, Universidad de Valencia, Antonio op. cit., pp. 105-110. garantizado por el ex-teniente Rodríguez de Cepeda, y el secrefiscal de la Audiencia de Almería 7. Cf. J. R. Cantalejo Testa, op. tario general de la misma, FranTerradillos y el Juzgado de Vélez cit, p. 84. cisco Caballero Infantes. (ArchiRubio. Rechaza que Miras Sola vo de la Universidad de Grana8. Diccionario Biográfico de Almese excediera en sus atribuciones da). ría, Instituto de Estudios Almey afirma que tras el crimen nunJosé Murcia Fachada sede de UGT en la calle Martínez Campos, 22. rienses/ Fundación Cajamar, Al- de la ca 3. Libro matriz de Grados de Li- Ocaña. mantuvo una actitud “intereAbogado (Gentileza de Lola Bautista). mería, 2006, p.155. cenciado, Curso de 1888 a 1889, laboralista, asesor sada, parcial y tiránica”, siendo n.º 44. (Archivo de la Universidad de CC.OO. su actuación en las primeras di9. Sin embargo, Pepe Jesús y (Gentileza de José de Granada). ligencias sumariales como reRueda López acabarán siendo Murcia Ocaña). presentante del padre de Dolobuenos amigos. Según La Cróni4. José Ramón Cantalejo Testa: res “legal, correcta y mesuraca Meridional del 24 de julio de “Juristas almerienses. José Jeda”. La familia de la muerta no 1903, José Jesús participó en el sús García Gómez (1865-1916)”, obstruyó en ningún momento la entierro de Rueda, fallecido dos en Quitolis, edición de José Heacción de la justicia. El pueblo días antes, llevando una de las ras Sánchez, Fundación Unicaja/ espera que no se cumplan las cintas del féretro. Editorial Universidad de Almedos sentencias de muerte. ría, Almería, 2024, pp.83-84. 10. En su última carta del 31 de
11. Diccionario Biográfico de Almería, p. 155.
LUIS MIGUEL COLUMNA HERRERA Magistrado. Presidente de la Audiencia Provincial de Almería
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Cómo citar
«Los primeros pasos del abogado y escritor republicano José Jesús García Gómez (1865-1916)», Sala de Togas, n.º 92, diciembre 2025, pp. 85-96.
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