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Sala de Togas, revista del Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería

PRESENTACIÓN

Cartas al director

Sala de Togas n.º 83, , página 8–10

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Francisco García Marcos Escritor fueran españoles los científicos que habían tenido la ocurrencia de crear embriones que mezclaban células humanas y simias. El anuncio se hizo oficial el pasado 16 de abril y daba cuenta del logro obtenido por el equipo de Juan Carlos Izpusua en China. Al parecer, se utilizó una decena de óvulos de macaco cangrejero que produjeron 132 embriones en el laboratorio. En cada uno de ellos se introdujeron 25 células humanas, lo que permitió el desarrollo de nuevos embriones a los que se concedieron 19 días de vida, tras los que se decidió cortar el experimento.

SIMIOS CON ROSTROS HUMANOS, HUMANOS CON ROSTRO SIMIO

La Península Ibérica mantiene un vínculo telúrico y sutil con los simios. El macaca sylvanus trepó alegremente por los bosques de toda Europa. De eso, desde luego, hace algún tiempo, unos 5 millones de años. Ya no quedan más que restos fósiles de ello, excepto en un solo punto de la geografía europea donde, como en la aldea gala de Asterix, resiste heroicamente la especie. EL sylvanus, también conocido como Macaco de Berbería, es una de las atracciones turísticas de Gibraltar. Algo de eso parece intuir la lengua, siempre sensible al contexto del que procede y entre el que está obligada a desenvolverse. El refranero, en su función como albacea del saber popular, contiene numerosas referencias simiescas: “dar leña al mono, hasta que aprenda catecismo”, “el mono nunca es demasiado viejo para subirse al árbol”, “el último mono es el que se ahoga”, “es más feo que el culo de un mono”, “por la plata baila el mono”, entre muchísimos otros.

No era la primera vez que Izpusua ensayaba la fabricación de quimeras, de seres híbridos que aúnan material humano y animal, como en la mitología griega. Antes lo había intentado con cerdos, pero parece que las distancias biológicas con la especie porcina no permitieron el desarrollo del quimérico proyecto. Tampoco es que estas investigaciones carezcan de genealogía. En plena revuelta bolchevique, la Rusia zarista pensaba ya en producir quimeras de hombre y simio. Lo curioso es que la revolución, tan proclive a borar cualquier vestigio del pasado inmediato, sin embargo destinó 10.000 dólares de 1925 a la inseminación artificial de monos africanos, conforme a las directrices de Ilia Ivanov. A pesar de que la expedición llegó incluso a pisar territorio autóctono de los simios, tan expeditivo método no obtuvo resultados reseñables. Después ha habido otras intentonas de laboratorio, prácticamente en toda Europa.

Por aquellas casualidades del destino, uno de los grandes iconos patrios, la botella de Anís del Mono, reproducía el rostro de Darwin convertido en primate. Fue un recurso visual muy de la España de la época. Es cierto que Darwin ya había sido convertido en reclamo publicitario en otros lugares del mundo. A finales del XIX era tendencia entre los publicistas acudir a esa referencia para vender casi de todo, desde brebajes farmacológicos hasta crema de zapatos. Pero en la España de la época eso tenía una resonancia especial. Hasta 1870 no se autorizó la publicación de la obra de Charles Darwin, a pesar de lo que apareció finalmente mutilada para no escandalizar a las personas de convicciones religiosas firmes. Los hermanos Bosch, creadores del mundialmente famoso anís, figuraban entre las filas de los católicos agraviados por esa publicación. La etiqueta fue una especie de venganza. Pero, es de suponer que involuntariamente, se convirtió al mismo tiempo en un referente del imaginario colectivo.

Ya desde los tiempos de Ivanov esos experimentos levantaron una polémica más que considerable, por los reparos éticos que inevitablemente comportan. Izpusua, y en general todos los partidarios de este hibridacionismo, lo justifican por la posibilidad de fabricar órganos humanos que puedan ser utilizados posteriormente en trasplantes. Pero, de otro lado, no menores son las dudas de construir artificialmente criaturas de ese calado. El debate, por supuesto, está lejos de ser zanjado, entre otras cosas, por las enormes lagunas que lo envuelven.

España prohibió en 2006 la generación de híbridos procedentes de distintas especies. Pero, a continuación, introdujo el matiz de considerar como excepciones “los casos de los ensayos actualmente permitidos”, con lo que resulta

En fin, estos meses atrás, en pleno ajetreo del parlamento español, los medios se quejaban de la falta de respeto que suponía comparar a sus señorías con simios, sin aclarar, por cierto, sobre cuál de los dos términos recaía la ofensa. Dicho todo lo anterior, tampoco sorprendió a nadie que 12 probable. No deja de sorprender, en todo caso, que estas cosas reciban financiaciones astronómicas, máxime en un tiempo que nos ha hecho tomar conciencia de que hay una ciencia nuclear (la que afecta al ser humano) y otra manifiestamente prescindible. inevitable tener la sensación de vuelta a la casilla de salida. Incluso la Iglesia Católica vacila, lo que no deja de ser un indicio de lo enmarañada que puede resultar la cuestión. Donum vitae (1987) rechaza de manera tajante la manipulación genética para la reproducción artificial de seres humanos. Solo que los productores de quimeras como Izpusua no trabajan exactamente con humanos, con lo que podría haber un resquicio moral suficiente. Tanto como para que la Universidad Católica de San Antonio de Murcia financie parte de su investigación.

Claro que estas cosas tienen sus riesgos y levantan comprensibles recelos. Cell, la publicación científica encargada de notificar los resultados del experimento, ha tenido a bien retocar La creación de Adán. En la nueva versión, una mano humana y otra simia dan energía a un embrión quimérico. Llegados a este punto, cuando no se es capaz de respetar a Michelangelo Buonarroti, lo mismo es que se ha iniciado ya una inevitable involución de la especie que hace innecesarias las mixturas, porque directamente nos estamos simiotizando.

Al final, el pleito se resolverá en la bolsa. Como en el circo romano, si las quimeras garantizan beneficios suficientes recibirán un movimiento hacia arriba del pulgar. En caso contrario, continuarán penando en el purgatorio de los proyectos locos, en espera de algún nuevo resquicio poco

Antonia Segura Lores Col. 1072

SER MUJER NO ES UN SENTIMIENTO

Avances y logros haberlos hailos pero, como dice Miguel Lorente “cuando se trata de avanzar para dejar atrás las grandes injusticias de una cultura androcéntrica hecha a imagen y semejanza de los hombres, las posibilidades de la resistencia son aún mayores, basta con la manipulación de la normalidad para crear una falsa conciencia de realidad, o directamente generar confusión para llevar a la gente al distanciamiento y a la inacción”. Es la teoría del “confusionismos” que viene a posicionarse con el “negacionismo”, y el “afirmacionismo”. Con ello se viene, por muchas y muchos, a tener la convicción de que ya no es necesario reivindicar los derechos de las mujeres porque somos iguales. Sigue jugando un papel importante los llamados micromachismos, las discriminaciones sutiles difíciles de debatir sin entrar en una polémica que nos distancia más si cabe y más difícil aún de erradicar. A ello se une el sexismo que está más arraigo de lo que imaginamos. Aunque se evita en público, por estar mal visto, determinados comentarios y chistes relativos a las mujeres y el lenguaje no han variado. Sino véase respecto a la gordura, como dice Susana Guerrero Salazar, Catedrática en

Hace tan sólo 40 años, el día 13 de mayo de 1981 exactamente, se modificó el Código Civil español declarando que marido y mujer son iguales en deberes y derechos. Hasta entonces las mujeres estaban bajo la autoridad del padre, pasando las casadas a estar bajo la autoridad marital. Sometidas y dominadas, sin patria potestad sobre los hijos, sin poder aceptar la herencia de sus progenitores, sin poder abrir una cuenta bancaria o sacarse el pasaporte, con el paradojo calificativo de “protegerlas”. Las nuevas generaciones lo ignoran en su mayor parte y otras se suman al carro de que eso está superado. Saldrían de su desconocimiento con una pizca de análisis con perspectiva de género. Que ojeen los libros de texto, y comprueben cuántas mujeres encuentran en el temario de Historia, Filosofía, Literatura, Matemáticas, Medicina, Derecho, etc, o que observen el papel que se les asignan en comparación con los hombres, o el lenguaje usado para denominarlas, que comparecen sus salarios, sus cargos de responsabilidad, sus trabas con la maternidad si es que llegan a planteársela, etc, y que aprendan que “lo que no se nombra no existe” y pedir “el 50% de todo” es lo justo y equitativo. 13 componente biológico macho/hembra, mientras que “género” es el estereotipo socialmente impuesto a cada sexo a fin de mantener la subordinación de las mujeres con respecto a los hombres. Esta definición está asentada en el ordenamiento jurídico. El sexo no es una identidad es un hecho objetivo. Hay que evitar eufemismos como “progenitor no gestante” o “viuda o cónyuge supérstite gestante”. Una cosa es extender excepcionalmente la categoría legal “hombre” o “mujer” a las personas del sexo contrario que cumplan unos requisitos específicos, otra bien distinta es modificar la definición legal de “mujer” u “hombre” para la población, eliminando la relevancia jurídica de la corporalidad. Tal suplantación elimina los derechos de las mujeres frente a la discriminación basada en el sexo. Ello nos llevaría directamente al negacionismo de la violencia de género. La libre determinación del sexo posibilitaría situaciones tan paradógica como: un hombre que cometa delito de violencia de género con posterioridad a un cambio de sexo registral, será juzgado como mujer; un hombre puede modificar resgistralmente su sexo como mujer incluso si ha sido condenado por violencia de género; un hombre puede cambiar de sexo mientras cumple condena por violencia de género, trasladándose entonces a un módulo penitenciario para mujeres; o aplicarse las medidas específicas previstas en la Ley 1/2004 de asistencia integral psicológica, atención a sus necesidades económicas, laborales, de vivienda y sociales, a dos personas del mismo sexo. Confunde identidad de género con identidad de sexo. El primero es un concepto opuesto al libre desarrollo de la personalidad, que atenta la Convención sobre Eliminación de toda forma de Discriminación contra la mujer (ONU, 1979), la Declaración sobre la Eliminación de la Ley de Violencia contra la Mujer (ONU, 1993), y el convenio de Estambul, entre otras.

Lengua Española en la Universidad de Málaga, autora del estudio “Léxico e ideología sobre la gordofobia en la comunicación digital”, que “hay un esterotipo del gordo bueno, del gordo gracioso, sin embargo, la gorda normalmente recibe todo tipo de crítica. El 50% de los términos en español sobre gordura se refieren exclusivamente a las mujeres, mientras que, sólo el 20% se refiere a hombres. El 30% restante corresponde a neologismos o eufemismos para ambos sexos”.

Hay fórmula para combatir todo esto, lo sabe la ciudadanía y lo saben nuestros gobernantes, pero poco o nada hacemos: la educación en valores y con perspectiva de género. Para mí lo más sangrante es la falta de perspectiva de género en el campo jurídico. Si todas y todos los operadores jurídicos actuáramos con perspectiva de género y analizáramos las resoluciones que se dictan siguiendo la posición de mujeres y hombres según sean parte demandante o parte demandada, se darían cuenta de la discriminación que sufren las mujeres. Claro que, para ello hay que ponerse las gafas violetas y vivir en violeta. Son pocos pero ya encontramos “Señorías” que resuelven con perspectiva de género, como también desde la Fiscalía destacando Susana Gilberts o nuestra almeriense, María Flor de Torres Porras. Son unas gotas en el océano y esperamos que lleguen a ser un mar entero.

El concepto “perspectiva de género” se encuentra recogido en el Art. 4 de la L.O. 3/2007, de Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres (LOIEMH). El T.S. no recoge ese cambio normativo hasta la STS/4ª/Pleno de 21 de diciembre de 2009 (rec 201/09)-EDJ 2009/327336), aunque un enjuiciamiento examinando la transversalidad del principio de igualdad se ha ido recogiendo de forma peregrina con alusiones con poco desarrollo hasta el 2015, en su mayoría, como se puede consultar en Lefebre el artículo de Mª Lourdes Arastey Sahún.

La “autodeterminación” implica que las personas sean tratadas legalmente de acuerdo con el sexo del que dicen ser, con independencia de su vestimenta, aspecto o comportamiento sin necesidad de un diagnóstico médico de “disforia”. Es muy necesario acabar con las escuelas separadas para niñas y niños, con los uniformes diferenciados y sexistas, y poner fin a la educación en los estereotipos de sexo.

La igualdad requiere una constante lucha para mantenerla. Lo más fácil es retroceder en derechos, que se borren de un plumazo o se camuflen en un cambio socioeconómico en el que las mujeres son la primera moneda de cambio por decisiones tomadas mayoritariamente por hombres. Otras veces se disfraza de modernidad para eliminar lo alcanzado o se considera un avance (erróneo) en la lucha de determinados colectivos (LGTBI) cuando per se es una discriminación para las mujeres. Confunden discriminación por razón de orientación sexual con identidad de género, reduciendo a las mujeres a “un sentimiento”, que es una discriminación más como lo es reducir las mujeres a “vasijas” en la mal llamada maternidad subrogada. No existe el “derecho humano” de los hombres a declarase mujeres, como no existe el “derecho a ser padre” alegando una falsa defensa de los derechos de menores, dejándolos reducidos a mercancía, usando a las mujeres como vientres de alquiler. La misoginia entra de lleno para que la expresión “género” induzca a error. El género no es una identidad, sino una distribución de roles sexuales que ha realizado la sociedad patriarcal para la subordinación de las mujeres. La teoría feminista clarifica que “sexo” es el

La violencia contra las mujeres está basada en el sexo, por consiguiente, para proteger a las mujeres de la dominación ejercida por el hombre (“malo”), a causa del sexo, en el mundo patriarcal y misógeno en el que aún vivimos, se deben modificar muchas leyes y conductas; se realizan pequeños avances con normas como la guía retributiva, o el cambio de apellido en el Registro Civil, pero son pinceladas que no erradican el mal. Cuesta cada día más avanzar porque los obstáculos se camuflan y disfrazan camaleónicamente, se regeneran y retroalimentan con teorías de la conspiración y con la frivolidad de ser defendidas por quienes las combaten. No nos rendimos. Una a una somos muchas y con algunos, que los hay, muchos más.

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Cómo citar

«Cartas al director», Sala de Togas, n.º 83, julio 2021, pp. 8-10.

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