Saltar al contenido
Fundada en octubre de 1988 Ir a la web del Colegio
Sala de Togas, revista del Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería

Entrevisla.

Sala de Togas n.º 7, , página 6–7

La página no está confirmada. El título no aparece en la página 6 del ejemplar, así que el sumario impreso puede tener una errata o el artículo puede estar unas páginas más allá. El enlace lleva a la página que declara el sumario.

Leer el texto

Texto de las páginas 6–7 del PDF, extraído automáticamente. No se ha podido acotar al artículo, así que puede empezar en el anterior o seguir en el siguiente, y traer cortes de palabra y erratas de lectura; el PDF es el original y es lo que se cita.

SALA DE TOGAS

ENTREVISTA Ramón ALONSO FERNANDEZ Notario

Hacer una semblanza de uno mismo presenta gran dificultad: la objetividad puede sufrir grave daño, por razones que son fáciles de comprender. El Director de «Sala de Togas», Jesús Ruiz Esteban me pide que en unas líneas plasme un bosquejo de mi vida; lo cierto es que a muy pocas personas puede interesar. Si accedo a ello es debido al deseo de expresar mi afecto y admiración por esta tierra. a la que llegué hace Veinticinco años, y en la que me encuentro plenamente enraizado e integrado.

Vayán, pues, estas lineas como homenaje a Almería.

Nací en Mondoñedo, provincia de Lugo, capital que fué hasta mediados del pasado siglo una de las siete provincias del antiguo Reino de Galicia y actualmente y desde el siglo XIII, sede episcopal. Es una ciudad con más de setecientos años de Historia, situada en el fondo de un maravilloso Valle, con frondosos bosques de robles y castaños que, gracias a las nubes que vienen del cercano Mar Cantábrico, está verde todo el año.

De mi familia, soy el primer miembro dedicado al Derecho: mis ascendientes son comerciantes y mis hermanos se dedican a la Ingeniería y a la Sanidad. A pesar de no tener ascendencia jurídica, siento orgullo por pertenecer al mundo del Derecho.

Estudié la carrera universitaria en Santiago de Compostela, magnífico marco que no necesita ponderación alguna; si alguno quiere conocer el ambiente que se vivía en Santiago en los años cuarenta y cincuenta, basta con que lea la famosa novela de Pérez Lugín, «La casa de la Troya» que, aunque desarrollada a principios de siglo, refleja el ambiente que yo viví en Santiago en mis años universitarios. Encontré grandes amigos, cuya amistad sigo cultivando, y recibí las enseñanzas de inolvidables competentes Profesores, como Alvaro D'Ors, Garcia Trelles, Laureano López Rodó, Pedret y muchos otros. Pasé allí cinco inolvidables años. La despedida de la Universidad dejó en mí una profunda impresión: todos nos felicitábamos, porque habíamos terminado nuestros estudios, éramos felices, estábamos celebrando, sin saberlo, la muerte de los años alegres y universitarios, en vez de llorar los. Decía un personaje de Pérez Lugín, Camilo Barcala, en um momento análogo que, al igual que los discípulos de Cristo, íbamos a repartirnos por el haz de la Tierra, aunque no para predicar la buena nueva: unos serían diplomáticos (como mi inolvidable compañero de Bachillerato y Carrera, Marcelo Fraga Iribarne, muerto en el Consulado de Montpellier por salvar del incendio el Archivo), otros, Notarios o Registradores, Jueces,

Abogados y Periodistas y algunos, buscaron la quietud de su aldea. Por mucho que hubiéramos ganado con la finalización de los estudios universitarios, nunca volveríamos a estar más altos, porque perdíamos lo mejor que habíamos tenido hasta entonces, porque nunca más volveríamos a ser estudiantes. ¡Espléndida época aquélla!. Terminada mi carrera universitaria, tomé contacto por primera vez con mi segunda patria chica: A finales de Mil novecientos cincuenta, llegué por primera vez a An dalucía. Cádiz fué mi primera etapa, donde estuve seis estupendos meses hacienqo las prácticas como Oficial de Complemento de

Infantería. Conocí la Baja Andalucía, y me cautivó esta tierra, augurando nuevos contactos con ella. la estancia en Cádiz fué una prolongación de la vida alegre facil, despreocupada de la Universidad. Finalizado el periodo militar comenzaba para mí la epoca más dura de mi vida, pero también la más gratificante y, a la postre, la más dichosa. Como a gran parte de los universitarios que terminan sus estudios, no sabía que iba hacer: adquirí varios programas de oposicio- nes y me decidí por el de Notarias. Sin duda alguna, en esta decisión influyó el ejemplo de los Notarios que yo conocía en esa época, todos con ejercicio en zonas rurales: su labor de asesoramiento y consejo, su seriedad y respeto, su campechanía y el trato diario que tenían con la gente, me hizo ver en ellos un modelo a seguir. Me trasladé a Madrid para la preparación de las Oposiciones y allí compartí con mis compañeros los ratos buenos y los. menos buenos, pero siempre unidos por un deseo común: aprobrar las oposiciones.

Una circunstancia feliz me ayudó a superar las normales dificultades en esos trances: conocí a la que hoy es mi mujer, que compartió conmigo esos momentos y, casi llegó a aprender algún tema de oposiciones. Y al final, el momento feliz que todos deseabamos.

Ingresé en el Notariado en el año Mil novecientos sesenta y uno, en el Colegio Notarial de La Coruña, y mi primer destino fué Allariz, en la provincia de Orense, antigua corte del Rey Ala rico, a la que debe su nombre. Como Notario de entrada, el trabajo no era mucho, pero sí el suficiente para tomar contacto con la gente, tratando de resolver sus problemas, en una zona castigada por la masiva emigración. Allí tuve tiempo para todo: trabajar, adquirir experiencia, fomentar las relaciones sociales, y para ejercer de padre por primera vez. El clima húmedo de Galicia no era el más apropiado para la salud de mi mujer, después de casi tres años de estancia en tierras orensanas; mi deseo era venir a tierras de clima más benigno. Y aprovechando que mi compañero y hoy entrañable amigo, Alfredo de Batlles se trasladaba a Dalias, dejando vacante la Notaría de Nijar, aquí recalé. Por aquel entonces, el hoy desaparecido diario «Pueblo» publicó una serie de reportajes bajo el título de ALMERIA, ESA DESCONOCIDA, que leí con suma atención y contribuyó tambien a que viniese a estas tierras, de las que tenía un conocimiento muy somero, y de las que sólo había oído hablar de Adra, Berja y Vera, aparte de la capital, desconociendo el resto, no sólo físicamente sino de oídas, dando razón al título de los reportajes dichos.

Cuando tomé posesión de la Notaría de Níjar, en el Colegio Notarial de Granada, como es preceptivo, el Decano, Don Julián Dávila, a modo de consuelo, que dicho sea de paso no necesitaba, y quizás por venir de una tierra alejada de ésta, me dijo: «No te preocupes; ten en cuenta que dentro de un año puedes volver a concursar». Y aquí sigo después de veinticinco años. Llegué a Almería el día 8 de Enero de 1965, y lo primero que llamó mi atención fué el cielo luminoso y la bondad de su clima, en contraste con la de mi tierra, en pleno invierno.

SALA DE TOGAS

Almería era una ciudad tranquila, pero me gusta más ahora. En Níjar encontré un terreno abonado para aplicar lo que había aprendido en los libros y en el trato con la gente de mi tierra: mi ciencia y mi experiencia ya que la conciencia creo que siemrpe ha estado conmigo, sin que ello suponga una presunción. Me facilitó mucho el trabajo, el prestigio dejado en la zona, después de quince años de ejercico profesional, por mi amigo Alfredo Batlles, pintor, poeta y notario; durante bastante tiempo, el «paisano» que venía a mi despacho, se dirigía a mí, como «Don Alfredo», prueba evidente del recuerdo que allí había dejado, y que todavía perdura.

En Níjar ejercí mi profesión hasta mediados de mil novecientos setenta y ocho, durante más de trece años, y en esa época nacieron otros dos hijos, completando el trío. Ví crecer el Campo de Níjar, contribuyendo al afianzamiento de las relaciones jurídicas entre gentes de la zona y otras venidas de distintos puntos de la región y aún de fuera, que solicitaban mi intervención y consejo, vi nacer, prácticamente las Barriadas costeras de Agua Amarga, Las Negras y San José, la «perla del Levante nijareño», merecedor de mejor suerte, esperando que entre todos los «Sanjosefinos» sepamos sacarlo adelante, con la ayuda de las autoridades. Durante mi época nijareña la vida era tranquila: trabajo, relación con la gente del pueblo, las partidas de subastado y de dominó en el Bar de la Plaza con los primeros que se presentaban; incluso llegué a atender a algunos que confundían el cartel de <<Notaría» con el de «Lotería» y pretendían cobrar en mi oficina la pedrea, o comprar sellos, confundiéndola con la oficina de Correos, que estaba enfrente. Tuve especial interés en conocer las leyendas del pueblo y los hechos acaecidos en él en épocas pasadas, como el que dió lugar al drama de García Lorca, «Bodas de sangre», conociendo personalmente a algunos personajes; conservo alguna documentación voluntariamente entregada por los herederos del fallecido, a petición mía. En fin, creo que me convertí en un nijareño más, y sigo manteniendo con sus gentes un trato asiduo y entrañable. Pero los tiempos evolucionan, y al crearse la nueva Notaría de Dalias, me trasladé a ella en el año mil novecientos setenta y ocho, antes de la segregación con El Ejido. Mi vida notarial dió un vuelco total: de la tranquilidad de Níjar pasé a la explosión de la vida económica y mercantil del Campo de El Ejido. En este tiempo, un hecho vino a suponer un gran cambio en mi vida extranotarial: empecé a jugar al Golf. Exponer esto en el Boletín Informativo del Ilustre Colegio de Abogados de Almería parece poco serio, pero no lo es, y me explico: Aparte del ejercicio físico que supone la prática del Golf, obliga a dominar tus impulsos (¡Cuántas veces ha estado uno dispuesto a romper el palo cuando una bola va a donde.uno no quiere!); la victoria constituye un estimulante de maravillosos efectos que yo, en raras ocasiones he saboreado, pero puede convertirse en un sutil veneno que sólo puede ser contrarestado con un alto espíritu de disciplina o con paciente dedicación y, sobre todo, con grandes dosis de modestia. Es un deporte del que nunca se sabe todo de él, siempre se están aprendiendo cosas nuevas; vencer es muy hermoso, pero más lo es jugar por el simple placer de jugar, por el gusto de luchar contra uno mismo y contra el campo, y no contra un adversario. La práctica del Golf me hizo conocer nuevos amigos, sin dejar de cultivar la amistad de los antiguos, y hacer con todos ellos un bloque en el que yo podría ser la argamasa o nexo de unión. Sigo practicando el Golf, que tiene entre otras grandes ventajas, el poder hacerlo hasta edad bastante avanzada.

Y en mil novecientos ochenta y cuatro, me traslado a Almería, para cubrir la vacante de una de las Notarías recientemente creadas. Aquí tengo una vida profesional y corporativa intensa: he sido Delegado del Colegio Notarial de Granada en el Distrito de

Almería, y actualmente, miembro de la Junta Directiva del Colegio, que abarca las provincias de Almería, Granada, Jaén y.Málaga. Pero por encima de todo, sigo ejerciendo mi profesión con el mismo cariño, dedicación e ilusión que el primer día, cuando ingresé en el Colegio Notarial de la Coruña.

No puedo dejar terminada esta semblanza, sin hacer constar el gran afecto que he sentido y sigo sintiendo por todos los compañeros que he tenido y tengo actualmente, quiera Dios que por muchos años, tanto en

El Ejido como en Almería, unos ya jubilados y los más en activo. Esto es, en suma, lo que os cuenta un

Notario Gallego, «andaluceiro», que cambió, sin renunciar a ellas, las verdes praderas y los robles ·y castaños de Galicia, por los montes azules y las llanuras doradas de

Almería.

Leer el número

Abrir el PDF aparte

El visor necesita JavaScript. Sin él, el PDF se puede descargar con el botón de arriba.

Cómo citar

«Entrevisla.», Sala de Togas, n.º 7, mayo 1990, pp. 6-7.

Para un gestor bibliográfico (BibTeX, RIS)

BibTeX

@article{sdt7-1990,
  title    = {{Entrevisla.}},
  journal  = {Sala de Togas},
  number   = {7},
  year     = {1990},
  month    = {may},
  pages    = {6--7},
  url      = {https://nuevosdt.icaalmeria.com/revista/7/entrevisla}
}

RIS

TY  - JOUR
TI  - Entrevisla.
JO  - Sala de Togas
IS  - 7
PY  - 1990
DA  - 1990/05//
SP  - 6
EP  - 7
UR  - https://nuevosdt.icaalmeria.com/revista/7/entrevisla
LA  - spa
ER  -