Afino, concluyo y doy fe de erratas
Félix Solís Sánchez · Sala de Togas n.º 92, , página 13–17
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AFINO, CONCLUYO Y DOY FE DE ERRATAS
ESO SI, LA FE LO PRIMERO.- No es que no me haya advertido el amigo (y director y compañero) Cantalejo que es un error tratar temas densos (no se si en general o que yo los trate) y aún más erróneo aumentar la densidad por carecer de espacio (de suerte que la extensión, para mi escasa, sea, excesiva para los demás). No obstante, reincido, principalmente por dos razones: una que me críe en Navarra, la otra que estimo que he dejado de decir cosas de cierto interés e importancia y, si como insinúa el director, aún no ha nacido quien sea capaz de leerme, aquí estaré esperando a que nazca;
¿veis que tengo fe?: y aún me queda para el final.
Al día siguiente de redactar el anterior párrafo, me encontré en el Colegio al director de la Revista, que tras confirmarme que él también me consideraba su amigo no obstante ser compañero me participo sus preocupaciones de editor: ¿Qué es lo que estaba escribiendo?, porque de ser como la penúltima colaboración filosofía del Derecho no había problema: podía ir al fondo jurídico y ser bastante más extenso; pero en el caso de ir derivando de la filosofía del Derecho a ¿la opinión?, como mi última colaboración tendría que limitarme a las cinco páginas. Tal conversación me dejó con sentimientos encontrados: el amigo Cantalejo no solo era amigo a pesar de ser compañero, también lo era aunque yo siguiera empeñado en escribir; esta era la parte positiva; la negativa merece tratamiento aparte. ber muy bien lo que son, metemos en un cajón rotulado “asuntos jurídicos”; es decir, la predicción sobre lo que dirá un señor sobre una materia cuya naturaleza es un arcano para los presuntos expertos que preguntan y el autorizado experto que responde (un poco a ojo, no obstante lo cual lo tenemos por verdad, porque no vamos a estar dándole vueltas a esto toda la vida; no: si dejamos esto así más nos vale creer que existe otra vida y que nos encontraremos en ella con otro Señor que dicen que es Juez y que, al final, nos aclarará de que va todo ésto… y todo lo demás).
Pero yo me he propuesto dejar la fe para las erratas y, no obstante, enterarme de lo que estoy haciendo: me ha llevado toda mi vida profesional hacerme una opinión que estimo certera sobre esto y la respuesta me la ha dado no la práctica del Derecho sino mis incursiones en la Filosofía. Lo que la práctica del Derecho me ha dado es la convicción de que, fuera lo que fuera el Derecho, se iba deteriorando a ojos vista (quiero decir de forma detectable en una vida profesional no muy dilatada o últimamente, incluso a ojos de los profanos: el Derecho positivo que nace de la polis está siendo atacado descaradamente precisamente desde la política; si concretándome a “este país” me refiero al “fenómeno Sánchez”). Pero este ataque que amenaza ser la puntilla ha sido precedido por otros religiosos, filosóficos, culturales, económicos y esos ataques previos explican la perplejidad filosófica sobre la naturaleza del Derecho. El Derecho uno de los principales frutos de la cultura occidental decae con ella; atacado con y por la decadente cultura occidental en una suerte de enfermedad autoinmune; de ahí la debilidad del Derecho y su dificultad para defenderse y defendernos de los ataques “políticos”*.
¿QUÉ ES LO QUE ESTOY ESCRIBIENDO?.- Ya he contado que la asignatura de filosofía del Derecho supuso una conmoción para mí: no es apropiado que al final de la carrera nos cuestionemos que es el Derecho y aun es peor, si lo hacemos, que dejemos la solución abierta: puede ser esto, lo otro y lo de más allá o, lo más abracadabrante: también puede ser una predicción que se pretende certera acerca de lo que dirán los jueces sobre los diversos asuntos que, por no sa-
Mis anteriores colaboraciones han sido un intento de restituir al Derecho en su naturaleza primero y des13 pués de describir los ataques que ha ido recibiendo, contextualizar dichos ataques históricamente y sugerir que desde finales del siglo XVIII dichos ataques parecen conscientemente coordinados. Y esta colaboración, final sobre este tema, tratará de describir las “condiciones objetivas” que necesita el Derecho para seguir existiendo como tal; para ello tendré que deslindar el Derecho de la Ley. Por su propósito este análisis parece marxiano y, como tal falible; en efecto: la revolución Comunista triunfo en Rusia, país que según Marx carecía de las “condiciones objetivas” para su triunfo por lo incipiente de su industrialización y, sin embargo, no cuajó en los países que si tenían las condiciones objetivas (como Inglaterra, EEUU y Alemania). Las diferencias de mi análisis y el Marxiano son evidentes en el punto de partida: el partía de una ideología (que consideraba científica) y se proyectaba hacia un futuro deseado “el progreso”; yo parto de un análisis racional, me apoyo en la experiencia histórica (condiciones socioculturales en que ha nacido y se ha desarrollado el Derecho, condiciones filosófico-socioculturales que le han deteriorado) y en un sano escepticismo con respecto a “la ciencia” Si tuviéramos que encuadrar este análisis saldría del aprieto diciendo que se trata de “filosociosofía diacrónica comparada” y que su punto de partida es la ética, la razón práctica, que comparte con el Derecho; desde un punto de vista Kantiano es, en efecto opinión y no ciencia puesto que su comprobación es exclusivamente empírica y no puede ser fundada en un juicio “a priori”, en cristiano: ni parte de evidencias ni las produce; mi hipótesis: será confirmada o desmentida por el tiempo. una decisión grave (el la creía irreversible); ahora bien, del primer acontecimiento no cabe sacar otra conclusión que donde gobierna un sátrapa todos los otros hombres son esclavos; el segundo suceso permite sacar una conclusión jurídica “evolutiva”: no se debe ser simultáneamente Juez y gobernante, porque la decisión justa puede resultar “políticamente inconveniente”; la única conclusión a la que conduce la muerte de San Juan el Bautista es “desgraciadamente así son las cosas”; la otra ejecución permite la corrección, si no del caso, si de las actividades humanas concernidas; de hecho la evolución de las instituciones occidentales terminaron por separar el ejecutivo de la Justicia. En Judea y Galilea del Siglo I convivían dos gobiernos diferentes en Galilea gobernaba un tetrarca: Herodes; Judea era regida directamente por un Prefecto del imperio; ambos territorios estaban habitados por judíos, pero el primer territorio estaba regido de un modo protoccidental y el otro de manera decididamente “oriental” (y uso este término en un peyorativo “more aristotélico”). Había una tercera institución, esta si propiamente judía; con “jurisdicción religiosa” en ambos territorios y dicha institución veía con más simpatía a Herodes que a Pilato. Es curioso que Herodes pudiera matar a alguien con fama de profeta y numerosos seguia Jesús también cometer adulterio) sin indisponerse con la élite judía, de hecho de los Evangelios se deduce una cierta complicidad entre fariseos y herodianos a la hora de tender trampas a Jesús; esto nos muestra que el Sanedrín principal institución del “pueblo de Dios”, era más política que religiosa (la religión ocupaba un segundo plano tras la política y una política más bien oriental); de hecho lo que ocurría es que, al ser la vinculación con Dios colectiva, religión y política se confundían, esto es lo que permitió al Sanedrín manipular al pueblo tres días después de que hubieran aclamado a Jesús como Salvador: les bastó conducir al Salvador para ser juzgado ante el mismo poder del que el pueblo esperaba ser liberado… una vez que ocurrió eso todos los esfuerzos de Pilato para, salvar al Galileo, incluso la inhibición al Tetrarca de Galilea (que, al menos, la canallada la cometa otro…) resultaron inútiles. En cualquier caso; Jesucristo está colocado de tal modo en la historia que, quieras o no, te tropiezas con el: ya solo para ir datando la evolución del Derecho, resulta que cae justo entre la conceptuación del Derecho y la creación de un cuerpo de Derecho: la conceptuación del Derecho fue anterior, en el momento de su nacimiento el cuerpo de Derecho estaba recién empeza: lo más de su desarrollo fue después de su muerte.
REPIENSO MI ÚLTIMA COLABORACIÓN.- Una duda que me quedó tras mi última colaboración es hasta qué punto había sido pertinente mezclar a Jesucristo con el Derecho. En realidad, casi me parece que fue forzoso: la narración más vivida de un proceso romano, desde luego la más conocida y difundida es aquel cuyo reo fue Jesús y cuyo Juez fue Poncio Pilato (en realidad se trataba de una especie de “exequatur”: los romanos se habían reservado la competencia en las penas capitales, tras un examen del caso); hasta tal punto es así, que voy a reincidir en ello: Los evangelios tomados como crónica de la vida pública de Jesucristo (es decir, extirpándoles su aspecto religioso) nos ofrecen dos ejecuciones cuyas víctimas son dos hombres de la misma familia y generación, que ocurren con menos de tres años de diferencia (uno en la primera mitad de la vida pública de Jesús, el otro supone, precisamente, el final de su vida pública); nos referimos, claro, a la muerte de Juan el Bautista como recompensa por el baile de una favorita, confrontada al proceso de Jesús; la primera es el capricho de un sátrapa oriental, el segundo es un proceso fallido en el sentido de que el Juez se ve forzado a adoptar como si fuera jurídica una decisión que sabe errónea y, ciertamente,
Bien, pero ¿Cómo se puede reconducir este punto de partida a un análisis del Derecho? Fácil a través de la comparación entre el Derecho y la Ley. Los Judíos no carecen de Ley, ocurre que la Ley es una institución vertical, dada de arriba abajo y en el caso de los Judíos se supone que la Ley venía directamente de Dios; a la 14
Ley si le cuadra la expresión fuerza organizada por que su “legitimidad” no está insita en la Ley, sino en quien la promulga en el caso de los judíos la Ley se supone justa porque viene de Dios; en el caso de los pueblos orientales es ociosa la pregunta sobre la justicia: la Ley rige porque es la voluntad del sátrapa. El Derecho tiene una doble vía de legitimación: emana de la propia comunidad y su fin es conseguir el bien común de la misma realizando la justicia, es decir, dando a cada cual lo que le es propio; en suma, el Derecho parte de una visión horizontal y tiene su fuente de legitimidad en sí mismo; es, de hecho, el “legitimador” de la Ley: sin él la Ley será solo “fuerza”; si puede que el Derecho no sea una ciencia, sin duda, es un arte. por fin el tornaviaje entre Oriente y América (Arellano y Urdaneta 1565) ya tenemos un mercado global que abarató los precios por el crecimiento del mercado y el aumento y diversificación de la oferta. No digo, que antes no hubieran dejado atrás la economía de subsistencia distintos grupos humanos (Chinos, Asirios, Babilonios, Egipcios, Micénicos, Fenicios, Persas, Griegos, Romanos); lo que digo es que lo que hasta entonces había sido excepción desde entonces empieza a convertirse en regla. Pero, además, esto había afectado al monopolio veneciano de la ruta de la seda, primero los portugueses habían encontrado una ruta marítima alternativa y, después el imperio español había disminuido la importancia global del comercio con Oriente. Para controlar las pérdidas del “desbordamiento de su monopolio comercial” Venecia, que era también capital del sector financiero dominado por los judíos afincados en dicha República desde el Siglo X dC, intensificó su monopolio financiero; a esta tendencia se sumaron después los protestantes y las sucesivas sedes del sector financiero en su migración a occidente: esta es la base de la posterior revolución industrial, el impulso acumulativo del capitalismo financiero. Hay aquí una cierta suplantación de valor: se supera el valor inmaterial pero objetivo y efectivo económicamente de las nuevas rutas por un valor material consensuado y, como tal, ficticio; este es el primer paso: la consolidación del dinero como valor supremo.
EL ERROR DE KANT Y EL DECLIVE DEL DERECHO: Kant como filósofo es agnóstico (quizá como particular fuera pietista) y es quien metió al Derecho en el callejón sin salida actual: el positivismo, que de Villey decía que estaba acabado y era consciente de ello, pero no encontraba alternativa. Empieza descartando a la metafísica y a la ética en cuanto que ciencias e inmediatamente después considera el deber (así, en absoluto, como fundamento de su imperativo categórico). Ahora bien ¿Como puede concebirse un deber absoluto sin acreedor absoluto? Era cultivador además de la superstición de la ciencia, que consiste en restringir los medios de conocimiento (a los científicos) al tiempo que se autorizan todas las audacias: es una buena receta del suicidio: como pedirle a un corto de vista que corra un dia de niebla.
El segundo paso Revolución Industrial; desde un punto de vista abstracto, partiendo de los tres factores de producción, tierra, trabajo y capital, podría definirse la revolución industrial como el paso del predominio del factor tierra al predominio de los dos restantes; más concretamente es, en origen, un cambio de la forma de producción de bienes, el paso de un sistema de producción agrario y artesanal a uno mecanizado; tal paso tiene varias repercusiones inmediatas: primero una producción más rápida, en segundo lugar mayor necesidad de mano de obra y, al absorber las fábricas progresivamente más personal, un cambio en la proporción de la respectivas ocupaciones, si antes de la revolución había un predominio de las ocupaciones campesinas que absorbían casi 3/4 partes de la población y, en segunda lugar, los artesanos; a partir de la revolución industrial, la mayor parte de la población serán obreros, lo que produce una emigración del campo a las ciudades.
EL TRIUNFO DE LA ECONOMÍA SOBRE EL DERECHO, O SEA, DE LA OLIGARQUÍA SOBRE LA COMUNIDAD: En mi segunda colaboración hice una síntesis de la evolución filosófica desde la Grecia clásica a la época actual; podemos hacer ahora, otro tanto con la evolución económica que nos ha traído de la economía de subsistencia, con predominio del valor de uso a la economía especulativa con predominio del valor de cambio (es decir del valor de lo que sirve hasta el valor de lo que se aprecia, del acento en el objeto al acento en la circunstancia, del objetivo en cubrir la necesidad al objetivo en la ganancia, de fundarse en bienes objetivos a fundarse en un bien consensuado, el dinero, bien entendido que los valores del consenso fluctúan con el consenso y podrían desvanecerse, si este falta). Pues bien, mi tesis es que podemos situar la frontera donde la economía puede empezar a llamarse mundial y, simultáneamente, se despega definitiva y globalmente del nivel de subsistencia en la época de los grandes descubrimientos: primero los portugueses abrieron la ruta marítima a oriente doblando el cabo de la Esperanza (Bartolomé Díaz, 1.488); después los marinos al servicio de la corona de Castilla descubrieron primero América, después el tornaviaje entre América y Europa (Pinzón, 1493, se adelantó por días a Colón ), más tarde (Magallanes y el Cano, 1.522) y,
Una primera consecuencia de la producción mecanizada es la producción en serie y el aumento de la oferta de bienes y, en consecuencia, un abaratamiento del producto; paralelamente, se da un incremento de la demanda de empleo, especialmente concentrada en el sector fabril que tira del mercantil. La abundancia de productos en el mercado y la mayor proporción de asalariados hace descender el autoconsumo, crecer el comercio y concentra la población en las ciudades; se acelera la circulación del dinero en consecuencia se da 15 un aumento del nivel de vida y un descenso de la mortalidad, lo que hace crecer la demografía e incrementarse los nacimientos hasta que llega un punto en que la oferta de empleo sobrepasa a la demanda en los núcleos urbanos, lo que disminuye los salarios y agrava las condiciones de trabajo. Como de un solo sueldo no puede mantenerse la familia aparece el trabajo infantil, se generaliza el proletariado mal pagado y la masa de desocupados origina un nuevo fenómeno: el lumpen. La única ventaja en progresión constante (que evita la mortalidad por hambre, pero no la vida miserable) es que se da un abaratamiento de los alimentos por el incremento de la producción agraria que también se ha mecanizado, con una constante disminución de costes porque cada vez requiere menos mano de obra; este es el mundo que describen Dickens y Zola, el crecimiento demográfico y la concentración de población en las ciudades es tan intenso, que el panorama descrito corresponde a un siglo después de que empezaran las revoluciones industriales, la Gran Bretaña de mediados y la Francia de finales del siglo XIX,
Hay también un incremento de las entidades financieras y como la cantidad de capital necesaria para las nuevas industrias es considerable una generalización de las sociedades anónimas, una popularización de los títulos valores y una adaptación del Derecho Mercantil a dichas realidades, el envés de este mundo comercial y financiero está descrito por Balzac en su novela “La quiebra”. En cierto modo, puede decirse que el Derecho, imperante hasta entonces pierde el cetro ante la economía: de hecho, acaba como auxiliar de esta;
Marx subrayo la economía como “motor del progreso”.
La obra literaria de Dickens es también útil para observar un primer rasgo: si comparamos el hervidero urbano y su lumpen infantil de “Oliver Twist” con el remanso campesino de algunos pasajes del Club Pickwick, vemos la progresiva distanciación de la abigarrada vida urbana, donde la clase más baja, numerosa y concentrada, ignora como comerá al día siguiente y el relativo confort campesino donde todos gozan de espacio y refugio y dan el sustento por supuesto salvo, quizá, algún raro transeúnte: anotemos este contraste.
LA SUBVERSIÓN DE LA ECONOMÍA CONSECUENCIA DE LA SUBVERSIÓN GENERAL.- Una consecuencia de esta evolución económica es que toda actividad modesta tiende a ser ahogada por la gran masa del capital. Esto hace tal evolución irreversible porque, además ha sido preparada por una evolución sociocultural subyacente. Vuelvo aquí a la primera de mis colaboraciones largas (número 90) la tercera nota que recogía cuando hablaba de la evolución del pensamiento filosófico político desde Aristóteles a la modernidad era el “declive en la valoración y conceptuación del hombre”, señalaba allí el auge de lo colectivo (la nación como protagonista de la historia); merece la pena que nos detengamos en esto: si para los sofistas contemporáneos de Sócrates el hombre era “la medida de todas las cosas” (curiosamente lo que hoy es el dinero), para Aristóteles era el ciudadano (hombre libre contrapuesto al hombre nacido para esclavo), para el imperio Romano era el ciudadano romano (aspiración de todo contemporáneo al imperio) a hijo de Dios según lo Cristianos, ya vemos como, a partir de la revolución industrial el hombre es considerado (naturalmente) un factor de producción más, cruelmente afectado por la oferta y la demanda de mano de obra. Y, últimamente, incluso como un factor a reducir para bien de la economía. No es solo lo que nos consideremos individualmente es lo que nos considere el momento cultural en que existimos ¿Que oportunidades tenemos hoy de considerarnos hijos de Dios cuando la élite nos considera “factor a reducir” por redundante? Pero siendo un poco más modestos: ¿puede considerarse sujeto de derecho un factor a reducir?. Pues tales pretensiones de la elite apenas obtienen contestación y quien calla otorga.
Aún más ¿no se considera la religión el “opio del pueblo”? Considerémoslo desde otro punto de vista: ¿qué posibilidades tiene el poder político de someter a quien está convencido de que lo mejor no se obtiene en esta vida? Veo más extorsionable a quien piensa que solo existe esta vida y lo mejor de ella es el dinero... En realidad, el Cristiano era el último modelo de hombre libre: hay un modelo de hombre libre por ser miembro del pueblo de Dios, el judío; hay otro modelo de hombre libre, el ciudadano griego que quería vivir en su ciudad y regirse por sus leyes, está el modelo romano ciudadano del imperio, está el cristiano y todos ellos, en más o en menos, pueden considerarse sujetos de Derecho.
Tercer paso: drenaje del flujo del circuito productivo hacía el circuito improductivo anemia del sector privado y crecimiento del sector público muy visible en España: crecimiento inmoderado y confiscatorio de los impuestos, créditos y condonación de los Bancos a los partidos, ayudas nunca devueltas del Estado a los bancos. Intervención del Estado en el sector financiero (Rumasa/Banco Atlántico, Banesto, Afinsa/Forum filatélico, Banco Popular, cuyas muy discutibles quiebras fueron en gran parte provocadas por la intervención estatal y la paralización/sustitución de sus negocios por la” Administración judicial liquidadora”); crecimiento cancerígeno y asfixiante del sector público y asfixia de la “sociedad civil”.
CONDICIONES OBJETIVAS DE EXISTENCIA DEL DERECHO: Pues si: acabamos de ver las condiciones objetivas de existencia del Derecho: un hombre que se considere libre y una cultura que permita y fomente dicha consideración: la occidental (hasta ahora). Y LA FE QUE OS PROMETÍ AL FINAL: Se basa en el escepticismo ante cuanto me rodea. 16
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Cómo citar
Félix Solís Sánchez, «Afino, concluyo y doy fe de erratas», Sala de Togas, n.º 92, diciembre 2025, pp. 13-17.
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