¿Son los juicios públicos?
Sala de Togas n.º 90, , página 18–19
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¿SON LOS JUICIOS PÚBLICOS?
Según nuestra Carta Magna, “las actuaciones judiciales serán públicas, con las excepciones que prevean las leyes de procedimiento”, toda vez que “el procedimiento será predominantemente oral, sobre todo en materia criminal”, mientras que las sentencias “serán siempre motivadas y se pronunciarán en audiencia pública”.
Vaya, una plumilla hablando de la Constitución a un colectivo que vela por garantizar que se protegen todos los derechos de este texto que sostiene a nuestra democracia. ¿A qué se debe tamaña osadía? Pues, ni más ni menos, a la necesidad de reiterar que las vistas orales son públicas… Con matices, por supuesto, pero lo son de forma general.
Tal vez el problema es que aún haya un cierto desconocimiento por parte de la judicatura sobre el funcionamiento de la prensa y su relación con los estamentos judiciales, o es posible que los protocolos para cubrir este tipo de materias no sean claros y efectivos, sino un parche que impulsó en su día el Consejo General del Poder Judicial, sin mucho ánimo de una traslación real y definitiva. Comento esto porque hace apenas unas semanas acudí a un juicio en la Ciudad de la Justicia. Para los que no lo sepan, tengo artrosis en la cadera, por lo que estar de pie mucho rato no es especialmente placentero. Ante el dolor que comenzaba a acumular, pedí a uno de los auxilios judiciales permiso para pasar a la sala y sentarme, aún cuando faltaban un par de juicios hasta llegar al que me interesaba.
Curiosamente, no fui el único no interesado en esas causas que entró a la sala. Conmigo accedieron un par de sus ilustres compañeros, que aguardaban a su turno. Pues bien, en ningún momento nadie preguntó a los allí presentes quiénes eran aquellas personas que escuchaban sobre el impago de una pensión de alimentos o sobre si una acusada conducía o no sin carné. Pero, hete aquí que, entre vistas, cuando ya iba a acceder el acusado del caso que iba a cubrir, pregunté a su señoría si podía sacar una foto de espaldas de dicha persona. La respuesta inicial fue preguntar si es que era periodista, para continuar argumentando que debería haber comunicado al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que iba a asistir, porque así se suele hacer con los casos mediáticos.
No quiero que esto suene como una queja sobre dicha magistrada, porque a la postre fue solícita y amable, y no puso mayores pegas al aclararse todo. Efectivamente, autorizó la toma de imágenes, que tomase todas las notas oportunas, etc. La clave, para mí, es ese desconocimiento de los protocolos que indicaba anteriormente. No todos los juicios son mediáticos, entendiendo éstos como aquellos que atraen a un gran número de periodistas y tienen una repercusión considerable en la población; sin embargo, sí que existen causas que pueden ser interesantes para parte de la prensa por uno u otro motivo. Realmente, cualquier juicio puede tener algo diferencial y distintivo que puede hacerlo atractivo para su posterior traslado a los ciudadanos.
Llevo años acudiendo a la Audiencia Provincial y a la Ciudad de la Justicia. Si en cada visita hubiese tenido que alertar al TSJA para que, a su vez, trasladase a los magistrados o jueces que iba a asistir un periodista, la operatividad hubiese sido bastante discutible. Ya he relatado también en alguna ocasión aquella vista en la que una juez autorizó la entrada del público, exceptuando a los redactores que nos encontrábamos en el mismo pasillo.
Insisto, no cargo contra la magistrada del otro día, porque su caso es totalmente distinto a aquella ocasión en la que fuimos los únicos vetados. Pero me sigue llamando la atención que cualquier persona pueda tirarse una mañana entera viendo juicios, sin demasiado problema, y de pronto parezca más conflictivo que lo haga un periodista. Como en muchas otras ocasiones, no tengo la respuesta o solución definitiva. Sí creo que ésta debe venir de las propias instancias judiciales. Que sean éstas las que trasladen lo que se puede hacer y lo que no en una sala de vistas. Y dejar bien claro, por supuesto, que trabajar en un medio de comunicación no te excluye automáticamente para entrar como si fueses cualquier otro ciudadano.
Y, ojo, acepto, entiendo y comprendo las ocasiones en las que se nos pueda dejar fuera a petición de la víctima o alguna de las partes implicadas, especialmente en casos en los que pueda ser especialmente duro ver reflejado en papel, ondas hertzianas o en una pantalla LED lo que se declara ante el tribunal. Pero no es eso de lo que estamos hablando, sino de que todos tengamos unas normas de juego que sean bien conocidas por todos los jugadores.
OPINIÓN
Félix Solís Sánchez Col. 1.115
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Cómo citar
«¿Son los juicios públicos?», Sala de Togas, n.º 90, diciembre 2024, pp. 18-19.
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