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Sala de Togas, revista del Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería

CINEFILIA

John Grishm, el novelista con más abogados de película

Rita María Sánchez Molina · Sala de Togas n.º 90, , página 131–134

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Cinefilia

JOHN GRISHAM, EL NOVELISTA CON MÁS ABOGADOS DE PELÍCULA Lda. Rita María Sánchez Molina Cda. 1.740

John Ray Grisham, segundo de cinco hermanos de una modesta familia bautista, nació en 1955 en un pueblecito de Arkansas. En 1981 obtuvo el título universitario de posgrado que otorga el acceso a la abogacía en los países de common law y se dedicó al ejercicio profesional penal y civil durante una década. Entre 1983 y 1990 compatibilizó la toga con la política sirviendo en la Cámara de Representantes de Misisipi por el Partido Demócrata. Es miembro de la ONG “The innocence proyect” que se dedica a revisar procesos penales para intentar liberar condenados injustamente y a propugnar modificaciones legales que eviten errores judiciales. El desgarrador testimonio de una víctima de violación le impresionó hasta el punto de ser el germen de su primera obra. Con más de 250 millones de libros vendidos en todo el mundo, este prolífico escritor es el rey de la ficción legal. De sus 40 novelas, 33 son de ambiente jurídico, sus personajes son jueces, abogados, fiscales, clientes, delincuentes, víctimas, familiares, etc. Aunque su escritura no es precisamente una cumbre literaria, resulta entretenida y, al margen de sus calculadas gotas de suspense, más que ajustada a la realidad del sistema judicial USA. Es la lectura ideal para esos largos trayectos en trenes renqueantes que padecemos sin remedio los almerienses o para hacer más breves las esperas en aeropuertos. Pero si hablamos aquí de él es por su faceta de autor adaptado, o directamente guionista, de un buen puñado de filmes y algunos productos televisivos de tema judicial y protagonismo de abogados, algunos de ellos notables, que abordaremos de modo cronológico. La tapadera (The firm, Sydney Pollack, USA 1993). Reposición habitual en todos los canales en abierto de TV que quedan, lo cierto es que se deja ver a pesar del protagonismo absoluto de Tom Cruise y su sonrisa profidén. Con buen ritmo y sabia dirección, tiene un reparto estupendo plagado de secundarios de primera. Es un privilegio disfrutar del camaleón Gene Hackman como el abogado que se hace corrupto “por no llevar la contraria” y del siempre creíble Ed Harris en modo poli mosca cojonera. Ador131 nan también bastante Jeanine Triplehorn como la abnegada esposa del héroe togado súper listo y los espectaculares mafiosos de las secuencias finales.

Foto 8

Jeanine Triplehorn, la generosa esposa del letrado protagonista, es capaz de perdonarle los cuernos “provocados” y entretener seduciéndolo al corrupto conformista abogado que borda Gene Hackman en “La tapadera”.

En 2011 el propio Grisham junto a Lukas Reiter, un abogado reconvertido en productor televisivo, crearon una serie con los mismos personajes ambientada diez años después de los sucesos de la película. Durante 22 episodios, Josh Lucas interpreta al letrado Mitch, ya talludito y con el colmillo, más que retorcido, hecho un sacacorchos. Disponible en Prime Video.

Foto 6:

Josh Lucas es Mitchel McDeere en la serie televisiva “La tapadera”.

El informe Pelícano (The Pelican Brief, Alan J. Pakula, USA 1993). Una estudiante, bastante fantasiosa aunque lista, acierta casi sin querer con su a priori descabellado informe y se gana el acoso de los consabi- dos intereses ocultos. A modo del libro envenenado de “El nombre de la rosa”, todo el que lee el informe muere en extrañas circunstancias. Por más que la conspiración gire en torno al asesinato de jueces del Tribunal Supremo, es un clásico del cine de intriga más que del cine de juicios. Denzel Whashinton incorpora al honrado periodista que acompaña a la comprometida estudiante en las continuas persecuciones, como siempre, lo clava. Julia Roberts hace de Julia Roberts y, también como siempre, encandila a los espectadores con o sin peluca. El cliente (The client, Joel Schumacher, USA 1994). Lo mejor de este icono de la Abogacía femenina es la valentía y autenticidad que Susan Sarandon imprime a su Abogada ex alcohólica Reggie Love. Tommy Lee Jones es el ambicioso fiscal a quien el testigo/niño/cliente le importa un bledo y sólo mira por el ascenso de su carrera en un papel ligeramente errático con demasiados cambios. La que sin duda está inconmensurable es ella, Susan/Reggie, imposible separarla de la actriz que tantos matices le confiere, con sus demonios hace poco no del todo superados, su maternidad frustrada que proyecta en el niño, su firmeza y su debilidad. No os la perdáis. drido de dinero a base de herencias y pleitos de tierras, el amigo fiel. Brenda Fricker la leal secretaria que sufre en carne marital las amenazas. ¿Y qué decir del maestro borrachín y disoluto que vuelve a pisar un juzgado para apoyar al pupilo que borda Donald Sutherland? Si hasta su hijo Kiefer da el pego de racista kuklusklanero. Una de mis favoritas, cada vez que la veo la disfruto más.

Foto 1:

El abogado blanco sureño independiente Jake Brigance (un muy rubio y atractivo Matthew McConaughey) interroga a su defendido (Samuel L. Jackson) durante el tenso juicio que vertebra el film “Tiempo de matar”.

Cámara sellada (The Chamber, James Foley, USA 1996). Por este drama familiar con racismo sureño de fondo disfrazado de thriller legal, Faye Dunaway fue nominada a los Razzie como peor actriz secundaria. Ni siquiera el camaleón Hackman, que compone con su acostumbrada credibilidad un personaje odioso y desagradable, logra remontar el tono general de la cinta, lastrada por la ausencia de carisma del nieto/abogado Chris O’Donell -blandengue y devorado cual incauta mosca por el camaleón en todas las secuencias que comparten- y por la inconsistencia de un guion con sobredosis de flashbacks. Fallido intento de reflexión sobre el conflicto del abogado con clientes de la familia y sus contradicciones.

Foto 2:

Susan Sarandon, la valiente abogada Reggie Love, abraza maternalmente a Brad Renfro, el niño metomentodo testigo inoportuno de “El cliente”.

Legítima defensa, de John Grisham (The Rainmaker, Francis Ford Coppola, USA 1997). En esta obra del genio capaz de volver a invertir todo su patrimonio en una película a los 89 años, el joven e idealista principiante abogado que protagoniza Matt Damon se enfrenta al primero cowboy de medianoche y después papá de Angelina (la ex de Brad) John Voigth, en el rol antagónico de abogado veterano, cínico y experto. El padrino Coppola nos abruma con uno de esos repartos que tan bien escoge: dos Danny antitéticos, el alto y elegante actor negro Glover y el blanco bajito pero poderoso DeVito, el mítico sheriff Brody de Tiburón, Roy Scheider, enjuto y con su napia aplastada de siempre, el ahora irreconocible por los estragos de la cirugía Mickey Rourke, icono sexual de los 90, o la futura agente con trastorno bipolar reina de la TV de pago entre 2011 y 2020 por “Homeland”, Claire Danes. El poderío del director brilla en esta obra menor de su colosal filmografía, la consabida historia de David contra Goliat que plantea supera con creces el aprobado.

Al albur del gran éxito de la película, el bueno de Johny firma el guion de la adaptación televisiva homónima, serie que se emitió entre 1995 y 1996. Pero JoBeth Williams no es ni Susan ni Reggie, se pasa los 21 episodios medrando con el ex marido para que le perdone el alcoholismo y le deje ver a los niños. Tiempo de matar (A time to kill, Joel Schumacher, USA 1996). Basada en la primera novela de Grisham escrita en 1989, el abogado Jake Brigance protagonizaría otras tres obras del autor. Aparte del archisabido alegato final, con sus ojitos cerrados, destaca sobremanera el ambiente de calor (climático, físico y político) que trasmina la fotografía de Peter Menzies Jr. La tensión se palpa dentro y fuera de la sala del tribunal. Los actores personifican sus roles con autenticidad. McConaughey es el rubísimo abogado blanco independiente capaz de ir a una barbacoa de negros con sus rubísimas esposa e hija. Samuel L. Jackson es el padre vengativo con eximente de obcecación de libro. Oliver Platt, civilista sureño po132 sus relaciones sentimentales pues, divorciado con dos hijos y mal avenido con la ex, se beneficia tanto a una compañera de trabajo como a su cliente víctima de acoso por su propio padre, un inquietante Robert Duvall, a quien para colmo pretende incapacitar para que la bella camarera pueda disponer de su fortuna. Su excelente reparto, con figuras de la talla de Tom Berenguer o Daryl Hannah, es desaprovechado por una dirección confusa, Altman aborda demasiados temas y no desarrolla ninguno. Irregular.

Foto 7:

El jurado (Runaway jury, Gary Fleder, USA 2003). La visión del jurado como marionetas que son manipuladas a placer desde fuera de la sala con una tecnología secreta que condiciona el juicio, es de lo mejorcito de este clásico. Nuestro admirado Camaleón Hackman (el experto seleccionador de sesgos favorables) lidera un elenco impresionante. Su némesis, un correcto Dustin Hoffman en el rol -habitual de Grisham- de abogado sureño con principios, es bien acompañado por Rachel Weitz como la viuda denunciante y John Cusack como el jurado infiltrado en esta historia sobre el derecho fundamental a portar armas, sus consecuencias y responsabilidades. Recomendable.

Matt Damon es el bisoño aunque osado letrado de la acusación al que ayuda Danny de Vito en la desigual contienda de “Legítima defensa”.

Foto 3: John Voigth, en el papel del astuto letrado veterano Leo F. Drummond, dirige a su nutrido equipo durante las negociaciones del pleito de “Legítima defensa”.

Conflicto de intereses (The gingerbread man, Robert Altman, USA 1998). El letrado protagonista, interpretado por Kenneth Branagh, tiene un auténtico problema con

Foto 4:

De izquierda a derecha: Rachel Weitz, Gene Hackman, Dustin Hoffman y John Cusack, el póker de ases interpretativo de “El jurado”.

Merece ser destacada la serie documental (disponible en Netflix) El proyecto Williamson (The innocent man, Ross M. Dinerstein y J. Klay Twel, USA 2018), basada en el libro de no ficción “The Innocent Man: Murder and Injustice in a Small Town” publicado por Grisham en 2006. Cuenta en seis episodios la historia de cuatro errores judiciales producidos en Ada, Oklahoma. Tiene como hilo conductor el hecho de que los cuatro condenados injustamente coincidieron en el corredor de la muerte y a todos ellos los salvó, largos años después, el ADN. Curiosamente, la pequeña ciudad de Ada ya era conocida en todo el mundo desde hace décadas por el ahorcamiento en 1909 de cuatro hombres acusados de asesinar a un ranchero local.

Hay rumores que apuntan a una adaptación al cine o a la TV de pago ahora conocida como streaming de la novela de 1997 “El socio”. De momento, esto es todo.

Cartel italiano de “Conflicto de intereses”.

GALLETAS DE COCO: FÁCILES Y SENCILLAS

Recetas colegiales

Por: Josefa Sánchez Montoya Cda. 4153

Si tienes antojo de alguna galleta para tu café o té, aquí tienes una receta de galletas facilísima, rápida y sana.

Baña las galletas en el chocolate, espolvorea almendra troceada y déjalas enfriar en la rejilla del horno o similar.

INGREDIENTES:

Una vez frías, ¡a disfrutar! *la textura de las galletas es un poco blandita.

- 2 plátanos maduros - 115 g de coco rayado - Chocolate al gusto - 1 cucharadita de aceite de coco (opcional) - Almendra troceada ELABORACIÓN:

En un bol, aplasta los plátanos maduros y envuelva con el coco rallado (también puedes alternarlo con un poco de harina de almendras). Dale forma redonda de galleta e introdúcelas en el horno durante 20 minutos a 180º (según horno).

Mezcla el chocolate con el aceite de coco y mételo en el microondas durante 1 minuto en intervalos de 30 segundos hasta que se derrita.

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Cómo citar

Rita María Sánchez Molina, «John Grishm, el novelista con más abogados de película», Sala de Togas, n.º 90, diciembre 2024, pp. 131-134.

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