Saltar al contenido
Fundada en octubre de 1988 Ir a la web del Colegio
Sala de Togas, revista del Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería

CINEFILIA

Homenaje a Sidney Lumet, el rebelde con causa

José Ramón Cantalejo Testa · Sala de Togas n.º 89, , página 131–135

Leer el texto

Texto extraído automáticamente del PDF. Puede traer cortes de palabra de la maquetación y erratas de lectura; el PDF es el original y es lo que se cita.

HOMENAJE A SIDNEY LUMET, EL REBELDE CON CAUSA José Ramón Cantalejo Testa Cda. 1.740

Sídney Arthur Lumet nació hace 100 años en Filadelfia. Hijo de actores polacos emigrados a EEUU en 1922, sus padres se convirtieron en referentes del teatro yiddish en la ciudad de Nueva York, decorado imprescindible de casi todas las películas de nuestro protagonista y lugar de su fallecimiento en 2011. Precoz artista, con 4 años debutó como actor en la radio y con 5 en el teatro. A lo largo de su extensa carrera dirigió 44 largometrajes, como director fue nominado al Oscar en 6 ocasiones pero sólo obtuvo el honorífico en 2004.

Comenzó como director de televisión en la CBS a principios de los 50, fajándose en el oficio hasta su fulgurante irrupción en la gran pantalla con uno de los grandes clásicos indiscutibles del cine de juicios, Doce hombres sin piedad (12 Angry Men, 1957), del que sólo destacaré su vibrante fotografía en blanco y negro, el estudio psicológico de los personajes, la elegante elipsis con que construye un bochornoso y lento tempo claustrofóbico y, por supuesto, al celestial Henry Fonda como el suavón ciudadano responsable capaz de convencer a todos los demás.

No es de extrañar que después de semejante peliculón, que además fue un exitazo en taquilla, al bueno de Sidney le costara superarse a sí mismo. Tuvo muchos altibajos, con producciones alimenticias y/o fallidas, pero también con un buen puñado de filmes de calidad y algunas películas extraordinarias. Su cosecha sesentera está marcada tanto por las adaptaciones de obras teatrales como por el contexto de guerra fría y terror nuclear. En ella alumbró cintas tan dignas de mención como las cinco que recomendamos a continuación: Piel de serpiente (The Fugitive Kind, 1960). Esta adaptación de "La caída de Orfeo" de Tennessee Williams, retrata los instintos más bajos en unos personajes esclavos de sus pasiones y su pasado. Aunque con cierta falta de coherencia, tiene momentos deslumbrantes y un potente duelo interpretativo entre un carismático Marlon Brando de 36 años y una fogosa a la vez que tierna Anna Magnani con 52. Larga jornada hacia la noche (Long Day’s Journey Into Night, 1962). El premio Nobel 131

Sidney Lumet al principio de su carrera.

Eugene O'Neill firma el guion de esta adaptación de su obra homónima y autobiográfica. A lo largo de sus 174 minutos brilla, como siempre, Katharine Hepburn. Esa madre desequilibrada y adicta a la morfina es perfectamente secundada por los personajes varones, en especial el hijo alcohólico con muy mala baba que interpreta Jason Robards. La diosa obtuvo el premio a la mejor actriz en Cannes y, ex aequo, fue concedido también a los tres actores masculinos. Punto límite (Fail-Safe, 1964). Hija de su tiempo, este notable thriller antibélico con holocausto nuclear de fondo, crea un suspense in crescendo a partir de la paranoia como condicionante de las decisiones humanas en las altas esferas, con consecuencias irreparables. De entre un reparto plagado de grandes nombres, cotillearos la anécdota de que al siempre creíble Henry Fonda como Presidente USA le hace de traductor el mismísimo JR, (el malo de “Dallas”, Larry Hagman). Acierta de pleno Lumet con la conmovedora El prestamista (The Pawnbroker, 1964), en la que un inmenso Rod Steiger realiza una de las mejores interpretaciones de la historia del cine. Al compás de una estupenda banda sonora con tintes jazzísticos a cargo de Quincy Jones, Steiger representa de modo excepcional la ira reprimida, el dolor absorto en sí mismo y la aparente insensibilidad que caracteriza a las personas que pasan por una situación tan devastadora y traumática como los campos de exterminio nazis.

Sidney LumeCartel de "12 angry men" con el retrato de sus 12 enojados protagonistas. de su carrera.

Cartel de "La noche cae sobre Manhattan" con Andy García como el fiscalillo novato al que va cercando el implacable abogado de la defensa, Richard Dreyfuss.

La Colina de los hombres perdidos (The Hill, UK 1965).

Brillante cinta anti militarista, este virulento drama carcelario es una película eminentemente brithish. Sean Connery se salva del encasillamiento aceptando un rol coral y se marca una interpretación tan soberbia como la del resto de los actores, que encarnan personajes prototípicos del cine bélico aquí tratados con inusitada profundidad psicológica. A destacar, el terrorífico sargento cabronazo que borda Harry Andrews y el siempre solvente dominio de la puesta en escena de Lumet. La década de los 70 atesora muchos de sus mejores títulos, con cuatro peliculones, un acumulador de estrellas y un experimento. En sintonía con las inquietudes y modas de su tiempo, se apunta al cine de denuncia social y disecciona la corrupción –policial en especial y de todo quisqui en general-, la ferocidad de los medios de comunicación o la enfermedad mental, además de atreverse con el denominado “cine sucio”, Dª. Agatha Christie y hasta el musical afrosoul. Serpico (1973). Al son de la música de Mikis Theodorakis, narra las vicisitudes del policía que denunció los sobornos e ilegalidades de sus propios compañeros en los sesenta -el totalmente real, barbudo y jipilongo italoamericano Frank Serpico (NY 1936)-, convirtiéndose en el enemigo a abatir desde todos los flancos, policial y delincuencial. La metamorfosis del novato con principios al paria del que todos huyen que clava Al Pacino le valió el

Globo de Oro.

Asesinato en el Orient Expres (Murder on the Orient Express, UK 1974). Esta primera adaptación cinematográfica de la considerada mejor novela de Agatha Christie –entre 2001 y 2023 se han estrenado, con distinta fortuna, otras 5- reunió a grandes actores como Albert Finney (Poirot), Lauren Bacall, Sean Connery, Anthony Perkins,

Vanessa Redgrave, Jaqueline Bisset, Richard Widmark o

Ingrid Bergman. Obtuvo seis nominaciones al premio

Óscar y la Bergman –que apenas sale en la peli- ganó su tercera estatuilla.

En la mítica Tarde de perros (Dog Day Afternoon, 1975) dos matados metidos a delincuentes perpetran un robo tan fácil que, en lugar de los diez minutos planeados, se convierte en una larga trampa para los atracadores y un reality show retransmitido en directo por televisión. Con múltiples nominaciones en los premios más prestigiosos, sólo Al Pacino consiguió ser el mejor actor en los Bafta y en San Sebastián. Especial mención merece el malogrado John Cazale, notabilísimo actor que en sus apenas 42 años de vida participó en 5 filmes extraordinarios, con papeles tan relevantes como el inolvidable Fredo, el hermano menor débil, traidor y finalmente ejecutado de El Padrino, partes I y II. Antes de su prematura muerte por cáncer intervino también, ni más ni menos que en La conversación y El cazador. En mi modesta opinión, su réplica a Pacino es muy superior a la estupenda interpretación de este, pues dota a su personaje de una ternura y fragilidad que provoca la empatía del espectador.

Network, un mundo implacable (Network, 1976) Las magníficas actuaciones de Peter Finch y Faye Dunaway merecieron los respectivos premios Oscar a mejor actor y actriz principal. Cosechó aún dos estatuillas más, a la mejor secundaria y al mejor guion original. Esta crítica feroz a la falacia manipuladora de los medios de comunicación enraíza en su nudo argumental, la competencia salvaje por el share a cualquier precio, incluida la mentira y el suicidio anunciado, con el mismísimo Juan Nadie (Meeting John Doe, Frank Capra 1936).

Equus (1977) cuenta la relación entre un adolescente internado en un psiquiátrico por haber dejado ciegos a 6 caballos y su terapeuta. Adaptación a la pantalla de una polémica obra de teatro, cuyo tono y escenografía se mantienen, sus dos actores principales, Richard Burton –que venía de interpretarla en Broadway- como el psiquiatra que profundiza en el delirio del joven que encarna Peter Firth, consiguieron sendas nominaciones a los Oscar.

El mago (The wiz, 1978). Su única incursión en el movimiento cinematográfico blaxploitation, una versión pop urbana de “El mago de Oz” con Diana Ross como Dorothy y un joven Michael Jackson como El Espantapájaros, casi acaba definitivamente con su carrera. A pesar de sus 4 nominaciones a los Oscar, fue un fracaso comercial que dejó sus finanzas en la ruina y sembró la desconfianza de los productores. Vista hoy, este musical con guion de Joel Schumacher es una sucesión de deslumbrantes números musicales y coreografías coloristas diseñadas por Quincy Jones bastante potable. A pesar de las adversidades y penurias financieras, en los ochenta logra remontar, aunque sin la altura y brillantez anterior. No obstante, en esta década firma tres grandes títulos que profundizan en sus temas de siempre. El príncipe de la ciudad (Prince of the City, 1981), basada en hechos reales, este crudo retrato sobre la corrupción policial, contado a través de las peripecias del poli chivato –encarnado por Treat Williams- cuyas grabaciones metieron en la trena a 52 miembros de la Unidad Especial de Investigación de NY, muestra más lealtad y franqueza en los corruptos y criminales que en algunos fiscales –y por extensión en el mundo de la justicia y de la política- que, en un hipócrita ejercicio de cinismo, exigen a la policía lo que no se exigen a sí mismos. La milagrosa conjunción estelar de Veredicto final (The Verdict, 1982) alumbra otro clásico del drama judicial, centrado en la figura del abogado. Inolvidable Paul Newman como el picapleitos alcohólico y perdedor al que un caso de negligencia médica transforma en el abogado incorruptible, paladín de los pobres y tierno David en desigual lucha contra Goliat, Frank Galvin. Con guion de David Mamet, trasmite una visión negativa sobre la justicia. Un taimado James Mason da vida al abogado contrario, experimentado, de suaves maneras y con un toque maquiavélico, y nuestro querido Bruce Willis aparece brevísimamente como extra en su debut en el cine. El juez –interpretado por Milo O’Shea- es un ser mezquino, que lo único que quiere es terminar pronto para irse a cenar e interfiere continuamente a favor del todopoderoso obispado. La película contiene diálogos tan acerados como cuando el juez aconseja a Frank que acepte la oferta: “Yo mismo aceptaría la oferta y correría como un ladrón”. A lo que Galvin responde: “Estoy seguro de ello”.

Un lugar en ninguna parte (Running on Empty, 1988) narra el drama de una familia que prefiere huir de por vida de la Justicia, antes que afrontar sus responsabilidades sociales y penales. La película analiza el choque generacional y el error de muchos padres al querer imponer la ideología en la que creen a sus hijos. El guión fue premiado con un Globo de Oro y nominado a un Oscar. Sobresaliente la interpretación del malogrado River Phoenix.

Entre 1990 y 2007 sólo dirige 8 largometrajes. En Distrito 34: corrupción total (Questions&Answer, 1990) la -a ve-

Fotograma de "Distrito 34: Corrupción total". Nick Nolte encarna al poli más corrupto de los 90. ces discordante- música de Rubén Blades acompaña a un superlativo Nick Nolte como repulsivo policía racista y corrupto hasta las trancas; su interpretación de madero abusón, e incluso asesino sembrador de pruebas falsas en escenarios contaminados, es de un gran poderío físico y total credibilidad. Le da una réplica contenida Timothy Hutton como el joven y pardillo ayudante del fiscal al que le encasquetan el marrón. La ambientación y el uso del lenguaje callejero hasta lo soez tienen el genuino sello Lumet.

Escuálida mención dedico al truño El abogado del diablo (Guilty as sin, 1993), más que nada porque trata de juicios. Este fallido intento de promocionar a Rebeca De Mornay con un estúpido e insufrible papel de abogada que, con perdón, piensa con el c… y se enamora de su

Cartel para DVD de "Veredicto Final" con los profundos ojos azules de su protagonista en primer plano. avieso cliente, un atiesado Don Johnson al que, como siempre, le duele la cara de ser tan guapo y se le nota, no llega al aprobado.

La noche cae sobre Manhattan (Night Falls on Mahattan, 1996). Con este drama familiar y judicial con trasfondo de corrupción sistémica, Lumet recupera su pulso más firme dirigiendo con acierto un reparto de lujo al servicio de una historia que lo tiene todo. Andy García, un joven ex policía que ha llegado con gran esfuerzo a ayudante del fiscal, ejerce la acusación frente a un narcotraficante acusado de matar a dos policías y herir a su padre (Ian Holm). En la defensa, Richard Dreyfuss intentará destapar la podredumbre. La historia de amor –qué manía de encamar a los abogados contrarios- chirría un poco, pero el conjunto es entretenido y consistente y cuenta con el añorado James Gandolfini como secundario de lujo. Como auténtica rareza en el cine de juicios y perseverada apuesta personal del director, que tardó 14 años en llevar a la pantalla el proceso más largo de la historia penal de EEUU, Declaradme culpable (Find Me Guilty, 2006) combina las numerosas escenas del caso contra 20 mafiosos de New Jersey acusados de 76 delitos, con sus correspondientes 20 abogados, con un humor socarrón y gran fidelidad a los hechos. Entre este reparto multitudinario, a priori imposible y a la postre ajustado, destacan sobremanera el siempre solvente Peter Dinklage (el señor de baja estatura y altísima mala uva de Juego de Tronos) y, sorpresivamente, un Vin Diesel entregado en el papel de Giacomo Di Norscio, uno de los acusados que decidió, y consiguió, defenderse a sí mismo, a cuyo personaje imprime una sorna payasesca tragicómica y arrolladora. A modo de maravilloso testamento cinematográfico, cierra su singular trayectoria la cinta Antes que el diablo sepa que has muerto (Before the Devil Knows You’re Dead, 2007) que, de intensa y buena que es, le gustó hasta a Carlos Boyero. A los 84 años, el veterano cineasta, apoyado en un soberbio guion, construye un perfecto ejercicio de estilo de vehemente sobriedad, fotografiada de una manera tan fría que resulta casi glaciar. Impresionantes tanto Ethan Hawk como el monstruo de la interpretación Philip Seymor Hoffman, dos perdedores inmersos en el caos que ellos mismos han provocado y que, en lugar de remediar, avivan por su torpeza. El robo en la joyería familiar es un pretexto para diseccionar las miserias de una familia aparentemente perfecta. Como todos los demás genios del celuloide, Sidney Lumet vivirá para siempre en nuestros corazones, su coraje e independencia, y por supuesto su maestría, le han dado con total merecimiento un sitial eterno en el olimpo de los dioses de película. Viva el arte, viva el cine.

El picapleitos Frank Galvin mendiga un cliente aprovechando un funeral. Di Norscio y el letrado con más altura legal de los 20 que defienden a 20 mafiosos en "Declaradme culpable".

Escena del multitudinario y larguísimo juicio real recreado en "Declaradme culpable", con Vin Diesel como sorprendente mafioso que se defiende a sí mismo.

Cartel de "Antes que el diablo sepa que has muerto", el testamento cinematográfico de Sidney Lumet

Leer el número

Abrir el PDF aparte

El visor necesita JavaScript. Sin él, el PDF se puede descargar con el botón de arriba.

Cómo citar

José Ramón Cantalejo Testa, «Homenaje a Sidney Lumet, el rebelde con causa», Sala de Togas, n.º 89, agosto 2024, pp. 131-135.

Para un gestor bibliográfico (BibTeX, RIS)

BibTeX

@article{sdt89-2024,
  author   = {José Ramón Cantalejo Testa},
  title    = {{Homenaje a Sidney Lumet, el rebelde con causa}},
  journal  = {Sala de Togas},
  number   = {89},
  year     = {2024},
  month    = {aug},
  pages    = {131--135},
  url      = {https://nuevosdt.icaalmeria.com/revista/89/homenaje-a-sidney-lumet-el-rebelde-con-causa}
}

RIS

TY  - JOUR
AU  - José Ramón Cantalejo Testa
TI  - Homenaje a Sidney Lumet, el rebelde con causa
JO  - Sala de Togas
IS  - 89
PY  - 2024
DA  - 2024/08//
SP  - 131
EP  - 135
UR  - https://nuevosdt.icaalmeria.com/revista/89/homenaje-a-sidney-lumet-el-rebelde-con-causa
LA  - spa
ER  -