23-F: Una mirada atrás cuarenta años después desde el foro almeriense
Joaquina María Segura Garcia · Sala de Togas n.º 83, , página 75–80
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Por su parte, el compañero JOSÉ LUIS MARTÍNEZ GARCÍA, colegiado nº 658, también ejerciente y ya consumado especialista en suspensiones de pagos en aquellos días, nos muestra la importancia de la amistad ante momentos tan difíciles.
El compañero José Luis Martínez en compañía del Decano recibiendo la medalla a los 50 años de ejercicio profesional.
NET, colegiada nº 699, y en aquel momento una de las muy escasas letradas ejercientes y además…. madre de dos hijos.
“Recuerdo perfectamente el 23 F. En aquella época llevaba yo once años ejerciendo la profesión y en los Juzgados sitos en el Palacio de Justicia se señalaban por la tarde las vistas de las llamadas Diligencia Preparatorias
Penales, que juzgaba el mismo Juez instructor.
Celebramos la vista y bajando las escaleras que dan acceso desde la calle al Palacio de Justicia, me encontré con un amigo que se extrañó de verme salir a esas horas del Juzgado y me invitó a tomar una copa en el “Barril”. El camarero, al vernos, nos preguntó que si habíamos oído algo que, al parecer estaba pasando en Madrid pero que no sabía que era. Ninguno sabíamos nada ni nos imaginamos de que se trataba, proponiéndole que pusiera la televisión por si podíamos enterarnos de algo y ahí nuestro asombro al ver lo que estaba ocurriendo en el Congreso. Rápidamente nos marchamos cada uno a nuestra casa, donde encontré a mi mujer muy preocupada y con el televisor encendido. Vivía yo entonces en la Plaza de San Pedro y no habían pasado dos minutos cuando tocaron a la puerta y me encontré en ella a unos vecinos jóvenes con sus dos hijas, casi bebés, totalmente asustados y pidiéndome que les dejara quedarse con sus hijos aquella noche en mi casa pues eran vascos, él trabajaba en una multinacional radicada en Almería y, según sus palabras, desde que llegó “había hablado más de lo necesario”. Su miedo era evidente.
Y así pasamos las dos familias la noche frente al televisor y con el transistor hasta que apareció el Rey. Mi vecino, amigo y gran persona, entonces comenzó a tranquilizarse y me dijo que se iba a su casa, pero que si oía algo que le pareciese extraño inmediatamente volverían él y su familia a mi casa. Afortunadamente no fue necesario”.
Especialmente entrañable resulta la vivencia de la compañera MARÍA PILAR PARRA CA77
La compañera Pilar Parra en su despacho.
“Aquel 23 de febrero de 1981, llevaba ya siete años de ejercicio de la abogacía, ilusionada con el trabajo, mis dos hijos y la nueva etapa democrática que se estaba afianzando. El día del golpe de estado, sobre las 7 de la tarde me encontraba, con unos cuantos vecinos de Huércal-Overa, en una reunión para ayudar a que funcionara lo mejor posible el recién estrenado Hospital Comarcal La Inmaculada. Todos los presentes nos quedamos helados al conocer la noticia del asalto al Congreso y rápidamente alguien trajo una radio y pudimos oír al general Tejero decir: “¡Todos al suelo!”. Las miradas que nos cruzábamos los presentes pasaron de la incredulidad al miedo, conforme tomábamos conciencia de que nuestra recién estrenada democracia corría un grave peligro. Por aquel entonces ya tenía dos hijos de corta edad, lo primero que pensé es en ellos, en cómo sería su devenir si prosperaba el alzamiento militar y se me pasaba por la cabeza la Guerra Civil que me contaron mis padres, la dictadura de postguerra que yo viví y todo lo que ello conllevaba. Recuerdo con admiración, como la locución radiofónica ya nos narró, la sangre fría que mostraron AdolfoSuárez, el General Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo que, a pesar de todo, se mantuvieron en sus posiciones. Nuestra inquietud eratal que no nos separabamos de la radio paraconocer lo que estaba aconteciendo en el Congreso, y no fue hasta la una de la madrugada cuando el mensaje del Rey consiguió calmarnos, al darnos a entender que el golpe había sido abortado. Con la perspectiva del tiempo pasado, creo que fue una lección que no debemos olvidar y que puso a cada cual en su sitio”. Especialmente desconcertante fue cómo vivió aquel día la compañera MARÍA LUISA JIMÉNEZ BURKHARDT, colegiada nº 768, quien había desempeñado un ejercicio de la profesión comprometido y una importante participación en la vida política almeriense durante la transición, desde la izquierda.
María Luisa Jiménez en la actualidad.
“Por aquellos tiempos, andaba yo enfrascada, en la defensa de una separación conyugal, motivada por los malos tratos físicos y sicológicos que el marido infligía a mi clienta. Tras interponerse la primera demanda de separación, él la obligó a desistir, según supe después.
Ello motivó la huida del domicilio conyugal, por lo que, mi clienta fue detenida en Barcelona e ingresada en prisión, por delito de abandono de hogar.
Por segunda vez, se intentó una demanda de separación y, tras la práctica de la prueba, los abogados conseguimos una transacción extrajudicial. Y fue el día 23 de febrero de 1981, cuando habíamos quedado, para firmar el convenio regulador de dicha separación. Mientras yo le leía el convenio regulador que tendría que firmar en el despacho del abogado del marido, sobre las 18:30 h. una amiga me informa telefónicamente, que se estaba produciendo en ese momento un golpe de estado en el Congreso de los Diputados, durante la sesión de investidura de Calvo Sotelo. No me lo podía creer, ¡tantos años de lucha para conseguir la democracia y en qué poco tiempo unos cuantos iban a dar al traste con ella!
Debido a mis antecedentes políticos (militante del Partido Comunista, desde el segundo año de carrera, candidata por el Partido Comunista en las primeras elecciones generales de- mocráticas de junio de 1977 y primera abogada en Almería, del Partido Comunista y de Comisiones Obreras), sabía que, si prosperaba el Golpe, mi marido, mi futura hija (estaba embarazada de 3 meses) y yo, corríamos peligro. Tal sospecha pude constatarla un año después en la Revista nº 25, “Actual” de 20 de agosto de 1982, donde se publicó una relación de “Los que iban a morir el 24-F”, en la que mi nombre aparecía entre los propuestos por Almería. Antes de salir hacia el despacho del compañero, para la firma del convenio regulador, metí en el bolso los pasaportes de mi marido y mío, así como 30.000 pesetas que mi clienta había traído para abonar los honorarios profesionales de los trabajos realizados en los dos procesos de separación. Totalmente desolada, pensando en el incierto futuro que nos podría deparar el destino (vuelta a la clandestinidad y huida de España, a un país democrático), mi clienta y yo fuimos, ante todo, a firmar el convenio y, tras despedirme de ella, me desplacé al domicilio de mis amigos, donde traté de localizar a mi marido que estaba haciendo deporte en las entonces instalaciones de Michelín. Cuando conseguí hablar con él, me costó trabajo convencerle de lo que estaba ocurriendo. Jajaja, se reía, sí, sí, no me digas….., ¡¡ ay qué disgusto!!…. hasta que mis amigos le hicieron ver la triste realidad. Pasamos toda la noche en casa de estos amigos, oyendo noticias, en espera del tranquilizador discurso del Rey que, finalmente se produjo en la madrugada del día 24. Y todo ello, sin saber lo que podría estar ocurriendo en el Congreso. No obstante, yo tenía, al día siguiente actos de conciliación en el CMAC y mi sosiego llegó cuando comprobé que los mismos no se habían suspendido. Fueron los actos de conciliación más gozosos de mi vida profesional.
Fue la moderación y el consenso entre las fuerzas democráticas lo que permitió superar el intento de golpe al que nos querían abocar desde posiciones extremistas. Pienso a veces que los políticos actuales y mucha gente en general, no valoran nuestras instituciones democráticas, porque ignoran el arduo trabajo que “todos” los partidos políticos existentes en la época de la transición, tuvieron que hacer para resolver sus diferencias y conseguir una EJEMPLAR TRANSICIÓN PACÍFICA, de la dictadura a la democracia”. La compañera ISABEL BONILLA, colegiada nº 1.189, el 23F todavía no ejercía la profesión, pero si había ostentado importantes responsabilidades políticas, habiendo sido Secretaria de Organización del Partido del Trabajo de España (PTE) en Almería, y encabezado la candidatura presentada por el frente Democrático de Izquierdas al Congreso de los Diputados en las elecciones generales de 1977. Sobre lo ocurrido reflexiona:
¡Manuel Núñez Encabo! Ese es el nombre que se escuchó cuando los sublevados entraban en el hemiciclo un 23 de Febrero de hace ya cuarenta años. La sesión se cortaría ahí y el diputado socialista no podría votar la investidura de Calvo Sotelo, ese día quedará grabado en la historia de nuestro país igual que quedaron grabados en el techo del Congreso los 37 impactos de bala del teniente coronel y los suyos; así mismo, quedarán en nuestro recuerdo los tres diputados que con enorme gallardía se mantuvieron impertérritos en su sillón siendo testigos del secuestro de la democracia.
La joven candidata al Congreso de los Diputados y compañera Isabel Bonilla.
Poco queda, hasta ahora, por escribir sobre tal histórico día, si acaso una pequeña reflexión desde nuestro humilde punto de vista de juristas, ese secuestro duele a cualquier demócrata, pero más si cabe a nosotros los juristas, se violaba el lugar donde emana la Ley, nuestra herramienta de ser y de trabajo del día a día. En aquel año 81 nos encontrábamos con una joven democracia y una joven Constitución, una Constitución que no pocas veces ha sido minusvalorada por sus similitudes con otras cercanas, la de Bonn de 1949, Francia de 1958, Portugal 1958, Italia 1947 o Suecia 1809, precisamente esas similitudes han sido a lo largo de estos 40 años parte de su grandeza, esas similitudes y flexibilidad han hecho que la Constitución y el derecho español, superase todos los desafíos que se le han presentado, al igual que ha hecho el pueblo español, un país que arrastraba estigmas y secuelas de décadas de dictadura ha sido capaz de modernizarse en todos los ámbitos incluido el derecho, dando pasos firmes como la entrada en Europa en 1986, la ratificación del tratado Europeo como país miembro de pleno derecho en Maastricht
1992, la ratificación del Tratado de Lisboa en 2007, son innumerables los cambios de aquella España del 81 a la del día de hoy, hemos pasado de ser un país aislado a parte integrante de Europa, con un derecho y unas instituciones europeas consolidadas. Es difícil pensar que se puedan revertir todas estas conquistas, gracias a esa joya que llamamos Constitución del 78 y, sobre todo a todos aquellos hombres y mujeres que lucharon por la Democracia, por el Estado de Derecho y por las Libertades desde aquel 23 de Febrero. Este es el testimonio de siete juristas de dilatada trayectoria, cada uno con sus propias circunstancias, distintas ideologías y recuerdos, a los que ni mucho menos les hemos pedido que acometan una reconstrucción histórica de los hechos, los cuales aunque ciertos y documentados, el paso del tiempo diluye en lo que se refiere a determinados extremos, y es que el único golpe de estado de la historia grabado, en el imaginario colectivo pervive precisamente en unas imágenes de televisión que no se emitieron en riguroso directo, sino pasadas las doce y media de la mañana del día siguiente. Los detalles de cómo aconteció aquello quizás sea lo de menos, constituyendo lo esencial de estos recuerdos y reflexiones, el que partiendo de distintas ópticas y vivencias todos convergen en una sola dirección, cual es la defensa a ultranza de nuestra democracia, mostrando nuestro más profundo agradecimiento a estos siete compañeros y compañeras que han accedido a compartir con nosotros una parte de su intimidad y valiosas conclusiones para generaciones venideras. En Almería, julio de 2021.
UNA ESTIRPE DE JURISTAS: LA FAMILIA SALMERÓN DE BERJA
JOSÉ RUIZ FERNÁNDEZ Investigador y escritor
José Ruiz Fernández consultando periódicos en la Biblioteca Villaespesa.
(Mi agradecimiento al personal del Archivo Universitario de Granada por haberme enviado diligentemente la documentación que les he solicitado)
Introducción
A mediados del siglo XIX y principios del siglo XX se produjo un cambio de ciclo económico en Berja: la minería que había estado en auge con la explotación de las minas de plomo de la Sie- rra de Gádor dejó paso al cultivo de la uva de embarque con la plantación de miles de hectáreas de uva de mesa (la llamada “fiebre de la parra”), que trajo como consecuencia la exportación de millones de barriles de uva a Estados Unidos y algunos países del antiguo imperio británico (Inglaterra, La India, Singapur, Ceilán, Canadá) por el puerto de Almería y la aparición de una nueva clase social y económica integrada por los siguientes linajes: Los Joya, los Gallardo, los Villalobos, los
Oliveros, los Pérez Ibarra, los Oliver y los González. Todos estos apellidos integraron la nueva burguesía virgitana que acaparó el poder económico y político durante varias décadas. Y justamente en este marco hay que situar a la familia Salmerón de Berja, una familia que hunde sus raíces en la minería, propietaria de la antigua fábrica de fundición de plomo ubicada en el barrio virgitano de Buenos Aires, y que fue conocida popularmente como “fundición de los Salmerones”, tronco
Embarque de los barriles de uva por el puerto de Almería. Gentileza de Francisco Villalobos Gutiérrez.
Fábrica de fundición de plomo de los Salmerones en el año 1932, propiedad de la familia Salmerón Lucas. Gentileza de Piedad Salmerón. común procedente del matrimonio formado por José A. Salmerón Garrido y Jacinta Lucas Frías, que dio origen a la estirpe familiar de los Salmerón Lucas. Entre la numerosa prole que la formaron (nueve hermanos), va a ser objeto de nuestro estudio uno de sus miembros: Francisco Salmerón Lucas, un jurista de gran prestigio, padre y fundador de la saga familiar de los Salmerón Pellón.
Francisco Salmerón Lucas, un abogado de gran prestigio
Este ilustre jurista nació en Berja (Almería) el día 21 de abril de 1847. Cursó los estudios de Bachillerato en el Instituto de 2ª Enseñanza de Almería, obteniendo el título de bachiller en Artes en el año 1868 y los de Derecho, primero en la Universidad de Granada y después en la Universidad Central de Madrid, licenciándose en ésta última el año 1871. uniría una estrecha amistad hasta el mismo día de su muerte ocurrida el 21 de noviembre de 1878. Además, ingresó en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid el 17 de agosto de 1878 ejerciendo la abogacía. Tras su regreso a Berja, en el mes de febrero de 1879 casó con Elisa Pellón García, hija del agrimensor e ingeniero de minas mejicano, José Octaviano Pellón Villaldea, y de Mª del Carmen García Moreno, naciendo del matrimonio nueve hijos: Francisco José Octaviano, José, Antonio, Francisco, Elisa, Manuel, Miguel, Guillermo y Gádor, que formaron la saga de los hermanos Salmerón Pellón. partido conservador independiente liderado en Berja por Francisco Lupión Lupión, haciendo campaña a favor del hijo del general Valeriano Weyler, que se presentaba como candidato al Congreso por el distrito de Berja, en las elecciones de marzo de 1914. Murió en Berja el día 11 de abril de 1915, a los 68 años de edad, ocupando un nicho en el panteón del cementerio municipal de Berja adquirido por su hermana Trinidad.
José Salmerón Pellón, un jurista polifacético
Segundo de los hermanos Salmerón Pellón (antes había nacido el primogénito de la familia,Francisco José Octaviano, que falleció a la temprana edad de tres años).
José nació en Berja el día 26 de marzo de 1881. Cursó los estudios de Bachillerato en el Colegio de 2ª Enseñanza Nuestra Señora de Gádor de Berja, obteniendo el título de bachiller en el Instituto General y Técnico de Almería en el mes de julio de 1897.
Elisa Pellón García (1870-1932) y Francisco Salmerón Lucas (1847-1915), progenitores de la familia Salmerón Pellón.
Gentileza de Mari Elisa Salmerón Villalobos.
Francisco Salmerón Lucas se dio de alta en el Ilustre Colegio de Abogados de Almería el 4 de junio de 1882 con el número 142, residiendo en la capital almeriense y abriendo despacho de abogado primero en la calle Reyes Católicos de Almería y luego en Berja, donde ejerció también como juez municipal suplente en los años finales del siglo XIX.
Francisco Salmerón Lucas, abogado virgitano, y Francisco José Octaviano Salmerón Pellón, fallecido a la edad de 3 años.
Gentileza de Mari Elisa Salmerón Villalobos.
Como nos dijo su hija Elisa Salmerón Pellón en el mes de abril de 1987, “Mi padre era un abogado de fama, un intelectual, un hombre que daba gloria tratar, que se carteaba con todos los ministros de Alfonso XII: Cánovas, Sagasta, Maura, D. Eduardo Dato…”
Al finalizar los estudios de Derecho, fue pasante de Francisco Salmerón y Alonso (hermano del presidente de la I República española) a partir de 1872, quien le nombró jefe de Negociado de 3ª clase durante su etapa al frente del Ministerio de Ultramar, cesando en el cargo el 9 de mayo de 1873, y al que le
En los últimos años de su vida entró en política simpatizando con el partido conservador fundado por Antonio Cánovas del Castillo. Así, fue elegido concejal del Ayuntamiento de Berja por el partido silvelista en las elecciones municipales celebradas en noviembre de 1903, desempeñando el cargo durante cinco años. Después, fue miembro del
José Salmerón Pellón (1881-1952), jurista polifacético. Gentileza de Mari Elisa Salmerón Villalobos.
Una vez finalizados los mismos, inició el curso preparatorio de la carrera de Derecho en la Universidad de Granada, pero lo abandonó y se matriculó en la Facultad de Ciencias en el curso 1898-1899. Sin embargo, ante los malos resultados, volvió a retomar los es- tudios de Derecho brillantemente por enseñanza oficial, obteniendo el Grado de Licenciado en Derecho en el año 1906 con la calificación de sobresaliente. En los años 1908 y 1909 publicó algunas crónicas periodísticas, ya que fue corresponsal en Berja del periódico La Crónica Meridional de Almería, colaborando también en el semanario Gente Nueva de Berja en el 1918 y en Diario de Almería en el año 1932.
Durante el año 1916 ejerció como profesor del Colegio de 2ª Enseñanza “Nuestra Señora de Gádor”, desempeñando también el cargo de secretario de la Cámara Agraria de Berja en el año 1917, de la que era presidente su tío Antonio Salmerón Lucas, y de la Asociación Uvera de Berja, que se constituyó el 15 de julio de 1918. Con motivo del fallecimiento de su hermano Manuel el día 25 de octubre de ese año, recibió una carta del catedrático de Derecho Político de la Universidad de Granada y futuro ministro de Justicia durante la II República, Fernando de los Ríos, fechada el 9 de junio de 1919, en la que le mostraba sus condolencias por la muerte de Manuel, “aquella criatura llena de sensibilidad a quien tanto quise (…) Créame señor Salmerón, no he olvidado a su hermano y estas letras escritas en medio de quehaceres excesivos quiero que sean la muestra de ello”.
Tras la guerra civil de 1936, ejerció la abogacía y desempeñó el puesto de secretario de Ayuntamiento de Berja durante los años 1942 a 1944, y de Adra en abril de 1944 con carácter accidental, cargo que ya había desempeñado interinamente en el año 1922. Casado con Piedad Roda Roda, el matrimonio tuvo una hija, Piedad, que falleció soltera el día 28 de enero de 1945. Murió en Berja el 7 de octubre de 1952 a la edad de 71 años.
Francisco Salmerón Pellón, un notario precoz
Francisco Salmerón Pellón fue el cuarto de los hermanos Salmerón Pellón (antes había nacido Antonio, que ejerció la profesión de perito industrial). Francisco nació en Berja el día 13 de julio de 1885. Cursó los estudios de Bachillerato en el Colegio de 2ª Enseñanza “Nuestra Señora de Gádor”, obteniendo el título de bachiller el día 28 de junio de 1901 en el Instituto General y Técnico de Almería. En el año 1903 se matriculó en la Facultad de Derecho de Granada por enseñanza no oficial, obteniendo el Grado de Licenciatura de Derecho el día 12 de octubre de 1907.
El día 10 de mayo de 1918 contrajo matrimonio con Francisca Martos Moreno de Villena en la Ermita de Nuestra Señora la Virgen de la Misericordia de Torreperogil, naciendo del matrimonio cuatro hijos: Carmen, Antonio, Francisco y María Mercedes. Durante la Guerra civil, el día 31 de enero de 1938 le fue incautada la casa de la calle las Eras por el Sindicato Único de Trabajadores del Campo y Oficios Varios de la CNT.
Una vez finalizada la Guerra civil, hizo algunas sustituciones por haber quedado vacantes las notarías de los pueblos de Sabiote y Úbeda, de la provincia de Jaén.
En el ámbito político, desde el año 1914 militó en el partido conservador de Berja y durante la Dictadura de Primo de Rivera fue designado concejal del Ayuntamiento de Berja, siendo nombrado primer teniente de alcalde en la Corporación municipal presidida por el alcalde Francisco Oliveros del Trell durante los años 1925 a 1929, cesando el día 22 de octubre de 1929 al haber sido nombrado registrador de la propiedad interino, función incompatible con su cargo. En el mes de septiembre de 1927 fue uno de los dos letrados a los que el Ayuntamiento de Berja les encargó un dictamen en el pleito entablado por la familia Lupión contra el Ayuntamiento de Berja en la demanda de juicio ordinario de mayor cuantía sobre acción reivindicatoria por la supresión de la fuente pública de Manzano (“fuente del Perrillo”).
Una vez finalizada la carrera, preparó oposiciones a Notarías, y de forma simultánea participó en un concurso de méritos para cubrir el puesto de Juez Municipal de Berja en el mes de agosto de 1909. Tras año y medio de intensa preparación, consiguió aprobar las oposiciones con sólo 24 años, siendo de la misma promoción que Blas Infante, aunque no obtuvo destino de notario al no haber cumplido la edad reglamentaria que se exigía entonces para poder ejercer la profesión (25 años), teniendo sus primeros destinos en Huesa del Común (Teruel) el 6 de marzo de 1911 y Carbia (Pontevedra) el 16 de diciembre de 1914. Después, fue nombrado notario de Villanueva de la Reina el 1 de septiembre de 1915 y de Torreperogil (Jaén), tomando posesión el 3 de abril de 1916 y afincándose en dicho pueblo en el que ejerció la profesión el resto de su vida.
En el mes de abril de 1943, protocolizó la escritura de compraventa realizada por el Ayuntamiento de Torreperogil sobre la compra de varias fincas para destinarlas a la construcción de viviendas de maestros. En los últimos años de su vida desempeñó el cargo de Regidor (concejal) del Ayuntamiento de Torreperogil, durante los años 1946 a 1949, coincidiendo su mandato con el de su hermano Guillermo, que ya había sido alcalde 1º en el año 1940.
Francisco Salmerón Pellón (1885-1950), notario precoz. Gentileza de María de las Mercedes Salmerón Martos e Ignacio Abad Salmerón.
Murió en Torreperogil el día 8 de octubre de 1950, a los 65 años de edad, siendo enterrado en la capilla Arredondo-Aguilar del cementerio de este pueblo.
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Joaquina María Segura Garcia, «23-F: Una mirada atrás cuarenta años después desde el foro almeriense», Sala de Togas, n.º 83, julio 2021, pp. 75-80.
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