José Carlos Castells Ortells, “Persiguiendo a las abejas por fundo ajeno”
Sala de Togas n.º 75, , página 79–83
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Persiguiendo a las abejas por fundo ajeno · COLABORACIONES
‘Opinión personalísima’ cruzar la calzada, lo que curiosamente comportaba menos riesgos, como cuando caminaba por la acera, pues otra de las costumbres de su clan era hacer peligroso el deambular por la misma, para lo que se había habilitado una red de carril para bicicletas que se extendía por José Carlos Castells Ortells todas las aceras existentes, las más de las ocasiones ocuCol. 1.003 Icaalmeria pando toda la anchura de éstas.
Sorteando todos estos peligros, también socavones que no se arreglaban porque toda la energía era destinada a reparar las aceras previamente destruidas, Castélez consigue llegar a su lugar de trabajo, se desprende de la mochila, y empieza a sacar de la misma: un gran móvil (esmartfón) un lápiz de memoria, una tablet, un bolígrafo con puntero táctil, una batería externa, un ordenador portátil, un mini teclado blutú, un mini mús, un cargador universal y otro de coche, un amplificador de puertos usb, y alguna que otra cosa que ahora es de imposible recuerdo. En definitiva que esto debe de ser como los que dicen que del asentamiento de la tribu rompedora de aceras, al de la tribu de las rotondas “hay” diez minutos, porque lo LA PÓCIMA MÁGICA: INTERNET, PAPEL Y LEXNET de poder llevar en un pequeño aparato toda la información, verdad, lo que se dice verdad, no parece que sea, y ualquier día del año, muy temprano -aseguraría muy práctico tampoco. Ya con menos peso al liberarse de toda la tecnología que antes de que Marco se hubiera levantado para ayudar a su buena mamá- portando una mochila que portaba, da al botón de encendido del ordenador, y de grandes dimensiones y dirigiéndose al trabajo, una se empieza a iluminar la pantalla y a desentumecerse el persona camina enfrascada en sus pensamientos: Afor- aparato, que para ir marcando territorio pide una clave. tunadamente la crisis estaba prácticamente superada, Si se tiene suerte y se acierta con la introducida, sigue porque de formar parte de los pueblos germánicos, no desperezándose, y empiezan sucesivamente a acudir el habría prestado la más mínima cantidad a Hispania, antivirus, la nube, impresora, y otros programas, moaunque ésta era la tierra a la que pertenecía el caminan- mentos de espera que dan lugar a que nuestro protagote. nista reflexione:
Constituía Hispania un lugar en el que la mayor Espero que no me arroje ningún mensaje de los que parte de sus irreductibles indígenas llamábanse, Fer- esgrimía hasta hace poco. Y es que ciertamente los ornández, Rodríguez, Martínez, Pérez, u denadores habían avanzado mucho, otras denominaciones similares, por lo pero sobre todo se habían refinado y
Lexnet que escogeremos como protagonista a ahora eran aparentemente más educaera un Castélez -no vaya a ser que por una de dos, pues como quien dice hasta antes invento, más esas remotas casualidades de la vida, se de ayer, incluso te amenazaban y retabien maldición, que pueda dar alguna coincidencia- y que ban con frases del estilo de “como no me estaba poblada por diversas y curiosas había incorporado uno apagaste correctamente veremos a ver tribus. de nuestros druidas qué pasa ahora” o “ha ocurrido el error Por citar un ejemplo, los nativos de patrios, emparentado fatal 0302XY11J342K”, lo que lógicamente una de esas tribus que habitaba más asustaba al más pintado. con un también bien hacia el norte, se entretenían de
En estas que el ordenador parece esdruida galo. ordinario en coger el mayor pedrusco tar listo para empezar a trabajar. que encontraban, levantarlo en peso, y
Venga, lo primero veremos si hay volver a ponerlo en tierra repitiendo la emails. Y el ordenador que pide otra claacción hasta el agotamiento. ve, y mientras se cargan los emails, Castélez implora Aunque lo encontraba extraño y no muy divertido, ¡Por favor, por favor, que “no haya” Lexnet, que tengo consideraba que eso no era nada comparado con la tri- prisa! bu a la que pertenecía, y menos con su clan de adopción, Lexnet era un invento, más bien maldición, que había que se situaba algo así como abajo y a la derecha de His- incorporado uno de nuestros druidas patrios, emparenpania, clan en el que sus componentes enloquecidos y al tado con un también druida galo. Como quiera que éste grito de ¡Están locos estos europeos! se dedicaban ince- había compuesto una pócima mágica para la batalla, santemente a romper aceras para acto seguido recons- nuestro mago le pidió otra para arreglar la Justicia, y truirlas, y así una y otra vez sin final conocido. aunque parece que no debió de tomar muy bien los apunMientras realizaba esas reflexiones, prestaba gran tes que dictaba su pariente, alumbró Lexnet, reconforatención a la circulación, y no tanto cuando tenía que tándose: ¡Ya está! ¡Con esto la Justicia está arreglada!
Persiguiendo a las abejas por fundo ajeno
COLABORACIONES · Persiguiendo a las abejas por fundo ajeno
Volviendo a nuestro protagonista, y como no siempre de cada ciudadano un código de barras? Esta solución ocurre lo que uno quiere, resultó que sí había Lexnet, y era más llevadera y la verdad es que tendría muchas vaya si lo había, por lo que, previa búsqueda e introduc- ventajas para todo, y no sólo para Lexnet. Por ejemplo ción de la tarjeta criptográfica, se ubicó en la pantalla tras hacer la compra en el supermercado bastaría pasar para acceso a éste, que ya no era del portal de la Aboga- la frente por el lector óptico de caja y ¡Vualá! la cuenta cía, como lo había sido, porque se intentaba que nadie hecha; también y en la misma forma para las declarase acostumbrara a nada ni se relajara, a fin de que se tu- ciones de Hacienda. Incluso y ahora que existe grave vieran siempre nuevos retos pendientes, y ahora había crisis de vocaciones (cristianas) se podrían instalar con que acceder desde el portal Justicia, para lo que además ese invento confesionarios automáticos, y que éstos, tras habían incorporado otro reto, otra prueba, y el correo la pasada de frente de rigor por el lector, expidieran un corporativo también había sido variado. tiquet con la penitencia, que bien podría consistir en luAl haber Lexnet, lo primero era atinar con el navega- gar de en rezar dos o tres oraciones, en leer uno o dos dor a emplear, dado que con unos no se podía acceder, mensajes de Lexnet para los pecados veniales, y si el pecon otros podía ser que sí o que no, y sólo algunos nave- cado era mortal, aumentar la penitencia y disponer que gadores se mostraban dispuestos a trabajar con tamaña se enviara una demanda, además con documentos, tambrujería. Caprichosilla que había salido además la he- bién por Lexnet, y si el pecado era “muy” mortal, que los rramienta. documentos dieran exceso de cabida.
Escogido navegador, le damos al Lexnet y a ver qué Bien mirado, lo de la penitencia no presentaba graves pasa. Qué iba a pasar, pues que el ordenador vuelve a problemas, pues de nunca se había sujetado al principio pedir otra clave más. Nada, la pongo, de legalidad, y aún menos había cabido pero por favor, que no salga la taza con recurso contra la misma.
...Escogido humo (Java), la taza con humo no, por
Habría que ahondar más en ese tema, navegador, le favor. incluso patentarlo, eso sí, en cuanto Lexdamos al Lexnet y El ruego había llegado tarde, ya esnet diera un respiro. a ver qué pasa. Qué taba allí la taza humeante y el mensaje
Pero tuvo que aparcar sus pensamaldito que venía a decir: “Esto no puede iba a pasar, pues que mientos porque la taza decía que debía funcionar hasta que no tenga instalada ahora comprobarse si la versión instael ordenador vuelve la versión adecuada y actualizada. Si la lada era la correcta, así que comprobaa pedir otra quiere pinche aquí”. ción al canto. Y seguía la taza hablando: clave más
Qué remedio, a pinchar. Pinchada
“para que esto funcione bien debe descomo estaba la petición de descarga, y instalar las versiones anteriores ¿quiere mientras que ello ocurría, otra idea se le vino a la cabe- desinstalarlas?” ¡Pues claro! ¡Si no, qué hemos estado za: ¿Cuántas claves habría utilizado desde que empeza- haciendo! ra el día? Por lo menos, teniendo presente que no había Durante el tiempo empleado con la taza, su conteniutilizado la banca electrónica, y contando con la del do se debía haber enfriado, pero ¡Quiá! seguía echando teléfono, al menos cuatro, con la particularidad de que humo. cada una de ellas exigía sus propios requisitos. La una Parece que todo está en orden, así que a empezar otra debía tener entre ocho y doce caracteres y no admitía ni vez: Lexnet, cómo no contraseña, y: tiene dos mensajes. dígitos ni símbolos, sólo letras; la otra entre ocho y diez “¿Quiere saber lo que ponen? Pues acepte y firme”. Otra caracteres, pero obligatoriamente debía contener letras, vez contraseña, y nuevas preguntas ¿Ejecutar? Sí. ¿Perdígitos y símbolos; y las restantes combinando y agotan- mitir? Evidentemente, se descargue lo que se descargue. do todas las posibilidades, con dígitos, sin dígitos, con Una línea verde avanza y llega a destino. “El conteniletras, sin letras, etc. Además, para hacerlo más intere- do de los mensajes está en mensajes aceptados”. Click y sante, cada cierto tiempo (L.O.P.D. y recomendaciones ¡Hecho! En un plis plas de nada, conocido el contenido de otro tipo) debían cambiarse. de los mensajes.
¿Cómo se podía memorizar todo aquello? Una soluYa puestos, pues aprovecharemos en enviar los escrición sería apuntar todas las claves, pero entonces deja- tos que se dejaron preparados ayer. rían de ser claves secretas. Otra podría ser apuntarlas A ver, éste va con Procurador, pues primero se pedeen un papel y luego introducirlo en una caja fuerte, pero fea, y ahora a firmar. Nuevo programa, nueva firma, y entonces no se podrían utilizar con facilidad, y además por supuesto nueva petición de clave, y ahora a enviar al surgiría un nuevo problema, la caja fuerte también te- Procurador, email, adjuntar archivo, y ya está. nía clave, y además al ser de las electrónicas, una clave Sin embargo tampoco terminaba de ver muy claro del mismo tipo. ¿Entonces, cómo haría para abrir la caja eso de que un profesional enviara un escrito a otro profuerte, si la clave de apertura estaría dentro de ella? fesional, para que éste a su vez lo enviara a un tercer Cavilando al respecto, le asaltó otra pregunta: A la destinatario. ¿Y qué se puede decir cuando se trata de vista de los múltiples adelantos técnicos ¿No sería mejor recibir escritos? ¡¿El Procurador lo recibe de un tercero, que nos instalaran un microchip en el cerebro para per- para una vez recibido enviarlo al Abogado?! mitir accesos personalizados? O si eso era muy costoso y No quería decir que él llevara razón, no, que geneno había dinero para afrontarlo, aprovechando que los ralmente cuando muchos piensan de una manera y uno tatuajes estaban de moda ¿Por qué no tatuar en la frente sólo de otra, suele ser éste el equivocado. Pero cabría 80
Sala de Togas · Ilustre Colegio Provincial de Abogados de Almería
Persiguiendo a las abejas por fundo ajeno · COLABORACIONES además de la excepción a la regla, la posibilidad de que no habría sido más fácil acometer la empresa mediante algunos o incluso una multitud no dijeran lo que pensa- Skype o Periscope? A buen seguro que cualquiera de los ban realmente. El sistema había sido muy sabio en eso allí presentes habría facilitado su móvil, para evitar el creando una corriente de pensamiento único –por lo bochorno administrativo. menos expresado y expresable- y todo aquél que osara Avancemos. A otra cosa. Ahora hay que enviar un esdecir verdades como puños y hasta evidentes, pero que crito con documentos y encima es sin procurador. Debo se apartaran de la doctrina imperante, asumía el serio haber sido enormemente malvado, si no en esta reencarpeligro de ser señalado con el dedo como xenófobo, ra- nación en la anterior, porque el castigo es superlativo. cista, feminista, machista, o, como míniOtra vez: archivo, se pedefea, se firma mo, como insolidario y antidemocrático. (clave), se pedefean multitud de docuCon eso y todo, y puesto que era para mentos, y a intentar enviarlos. Lexnet, ... sus adentros, y todavía no le habían insclave, escrito iniciador, y nuevos e insalAvancemos. A talado el microchip ni tatuado el códivables obstáculos. Antes de afrontar el otra cosa. Ahora hay intento de vencer los impedimentos, dego de barras, pensaba si no habría sido que enviar un escrito bía de tomarse un respiro, nunca mejor mejor solución que esa de enviar algo con documentos a uno para que éste lo enviara a otro, dicho, porque a estas alturas ya estaba que le sonaba parecido a eso del “yo te hiperventilando. Y constante el respiro y encima es sin doy cremita, tú me das cremita”, el crear se le vinieron a la memoria dos actuaprocurador una red social, una más, que permitiera ciones judiciales que, por ir despistado además de compartir escritos, conocer al respecto como iba siempre, le habían el más mínimo detalle de justiciables y supuesto sendas meteduras de pata, que operadores jurídicos. Y en esas se le vino a la cabeza una en verdad eran sonrojantes. anécdota (verídica). Decretada una diligencia en la insLe había correspondido acudir a un juicio, en un Juztrucción de un sumario, consistente en videoconferencia gado que asumía una experiencia piloto o algo así, conentre la localidad de las aceras rotas, y otra que queda- sistente en “Papel Cero”. Y allí se había presentado. La ba algo más arriba, y en la que, como nueva variante, verdad es que desde los primeros momentos notaba algo se dedicaban sus aborígenes a construir laboriosamente raro. Ningún Abogado llevaba cartera, y acudían con durante todo un año figuras para luego quemarlas en las las manos en los bolsillos al acto procesal. Extraño. Se fiestas (tuvo suerte Van Gogh de no nacer ahí, porque si coloca cada parte en su lugar, y tras la identificación se no además de sin oreja se habría quedado sin pinturas), da la palabra a Castélez, y éste de su cartera extrae sus y dado que cada Tribu de Hispania tenía un sistema y notas, esquemas y expediente. Para qué quiso más. Su soporte informático distinto, resultó que ambos, y aun- Señoría le recriminó duramente ¿No sabe que estamos que parezca mentira es cierto, no eran compatibles entre en “Papel 0”?. Al Abogado se le iban y se le venían los cosí, aunque sí lo era cada uno de ellos, con el de una tribu lores, y sólo pudo balbucear, “no lo sabía y puede afectar intermedia, en la que sus lugareños estaban entregados al derecho de defensa de mi defendido”, con una chuletia la huerta, con la que tuvieron que contactar y a través lla de nada que me permita puedo pasar el trance. Está de la cual se salvó la papeleta, de forma que el mensaje bien, sólo la chuletilla y manténgala en lugar que no se iba de aceras a intermedio y de intermedio a la quema, vea en la grabación, y que sea y a la inversa. ¿Es que la última vez.
En otra ocasión, yendo al mismo Juzgado, al entrar al Edificio judicial le pareció notar alguna diferencia que no fue capaz de identificar en esos momentos. Pasó la tarjeta de acceso por los tornos y se dirigió al Juzgado del “Papel 0”. Las colas ante el mismo no le permitían ver la puerta. Pero le llegó su turno. ¡Esa era la diferencia! Los Agentes de la Benemérita no estaban en la puerta de acceso del
Edificio, y los detectores de metal tampoco, y se encontraban allí en la puerta del Juzgado de “Papel 0”.
Cuando le llegó el turno le preguntaron ¿Algún papel
COLABORACIONES · Persiguiendo a las abejas por fundo ajeno que declarar? Como ya iba advertido de la vez anterior, no llevaba ni expediente, ni esquema, ni nada parecido, pero el Agente no se debió quedar muy convencido y le hizo pasar por el arco, ahora readaptado a detector de papel, provocando el estruendoso sonido de las sirenas de alerta. ¡Ya le había dicho que si tenía algo que declarar! ¡Deje en la bandeja todo lo que tenga papel! Pero mire, si es el papel de los cigarrillos, la foto de la familia y el cuponazo de la O.N.C.E. ¡De ninguna manera! No puede pasar con eso. Déjelo aquí y después lo recoge. No había conseguido olvidar la vergüenza pasada en esos sucesos, pero ya había que ponerse a enviar la demanda. Vamos a ello. Lexnet, clave, permitir, clave, ejecutar, clave, datos del defendido, y procedimiento, y… problema sin solución: diga Vd. el N.I.G. Lo primero es que no sabía para qué se solicitaba -¿curiosidad?- dado que el procedimiento estaba identificado, pero además mientras que la máquina pedía y requería diecinueve dígitos, el N.I.G. que facilitaba el Juzgado sólo contenía dieciocho. Lo otro era una letra. Nada, que no hay manera. Habrá que buscar una solución, y en situaciones de guerra soluciones de guerra, se sustituye la letra por un dígito “a voleo” y acabamos. Así sí lo tomaba la máquina, pero el escrito podría desembocar en cualquier Juzgado de Hispania. Qué se le iba a hacer, ya se solucionaría en su momento.
Pues ahora a subir documentos a enviar, y otra vez el mismo viacrucis. Y mientras que los documentos se subían, un nuevo recelo le invadió. Todas esas cosas debían de haber sido ideadas por el Maligno. Si ya era difícil entender que con el fax se introdujera un folio por un sitio, y apareciera por otro muy alejado, lo que le hacía suponer que posiblemente fuera un invento de un diablejo pero de los más tontorrones, al ser el fax una maldición de gran simpleza, esto del Lexnet ya no tenía nombre, y tendría a la fuerza que haber sido inventado por el mayor y más sabio de los Diablos. Un diablo, pero diablo, diablo, porque ¿Cómo podían pasar los bloques de documentos, las montañas de papel que tenía que enviar a través de un cable tan estrecho? Desde luego a eso no había sido capaz de encontrarle solución Estífen Joáquin, y ni siquiera Eduardo Punsez. Este último, también de Hispania (véase el apellido) había conseguido descifrar importantísimos problemas y enigmas del pan de molde, pero no lo de cómo era posible pasar un mamotreto de folios a través de un cable de tan escasa sección.
Sumido en estas diatribas, los papeles ya estaban subidos o cargados, sólo faltaba que no “pesaran” mucho. Hubo suerte y no “pesaban”. De hecho, para la oportuna comprobación, tomó el monitor en vilo, y creía que no había aumentado su peso con la subida de documentos, 82
Sala de Togas · Ilustre Colegio Provincial de Abogados de Almería de forma tal que consiguió enviar el mensaje. Agotado como estaba, y con casi la jornada laboral consumida, decidió dejar para otro momento o día un envío que le quedaba que era del turno de oficio, lo que le llevó por asociación de ideas, a una última reflexión. ¿Seguro que no se le había ocurrido a nadie más que a él?
Pues véte a saber, pero era posible dado que Castélez consideraba que vivíamos instalados en la estupidez. ¿Sería que aunque alguien hubiera caído en la cuenta no quería decirlo? Muy probable, pues quién iba a ser capaz de ponerle el cascabel al gato. En cualquier caso a él sí se le había ocurrido, pero aunque no tuviera instalado microchip ni código de barras, no sería tan temerario de expresar tal pensamiento, y mucho menos por escrito, pues corría el peligro anteriormente anunciado de ser señalado por un dedo acusador. Lo guardaría celosamente, y como mucho lo incluiría en testamento, como si fuera el reconocimiento póstumo de un hijo. ¿Cuál era la tan peligrosa idea?
Pues consistía en que dado el incordio del Lexnet, ya imparable -era la niña de los ojos de uno de los druidas patrios, que además se encontraba muy orgulloso del invento- y el también exasperante y costoso (en dinero, tiempo, y medios) engorro de la justificación del turno de oficio, ¿Resultaría tan difícil, incluir en los procedimientos con asistencia jurídica gratuita, una clave que permitiera identificarlos, y remitirlos automáticamente dónde fuera necesario para justificar el Turno de Oficio? Con esa clave, los asuntos estarían inmediata y automáticamente justificados, y se cumpliría con la Ley (la Administración no puede solicitar los documentos que ya tiene) consiguiendo además una considerable descarga de trabajo a los Colegios de Abogados –y colegiados-, economizando gastos.
Castélez lo veía muy claro, pero no lo diría bajo ningún concepto. Eso sí, de haberle tocado pertenecer al pueblo germánico, no habría prestado ni un céntimo a Hispania. Nota.- A excepción de la videoconferencia y el Lexnet, el resto del relato es imaginario, sin existir ninguna otra similitud con la realidad, que no sea mera coincidencia. ¿Ninguna más? Bueno no, hay otras dos: Castélez también existe, y la otra se deja para identificación por el hipotético lector. Nota final.- El presente articulillo se dedica de corazón, a mi buen amigo “Bernardo” (Bernardo Carlos Falcón Martín) con quien me unían además de una gran amistad, nuestras comunes “chaladuras y excentricidades”.
Articulillos en preparación: Al parchís se saca con cinco. Ochocientos son más que mil. Y otros….
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Retazos de la historia Escríbenos a: saladetogas@ICAAlmería.com
Abogados almerienses en la
Transición (III)
Por José Ruiz Fernández Autor de la obra “La Transición política a la Democracia en Almería” alcaldes fueron elegidos directamente por los concejales y los presidentes de las Diputaciones por los propios diputados. En consecuencia, el 13 de diciembre de 1975 (BOP núm. 281) se convocaron las últimas Elecciones municipales del franquismo en 51 municipios de la provincia de Almería. También se convocaron en el municipio de Almería para el día 25 de enero de 1976 (BOP núm. 294), siendo elegido alcalde de Almería el letrado Rafael Monterreal Alemán, que se impuso a su compañero de Corporación Carlos Palanca Vidal, formando parte de la nueva Corporación municipal el letrado Juan Cano Calero, que fue nombrado 2º teniente de alcalde. n esta tercera y última entrega voy a reseñar a los letrados del Ilustre Colegio de Abogados de Almería que tuvieron un papel destacado en las instituciones municipales y provinciales almerienses, así como los que pertenecieron a entidades culturales y recreativas, a asociaciones de vecinos y empresariales, o los que participaron en organizaciones políticas y profesionales juveniles durante la Transición.
Ayuntamientos de la provincia y Diputación Partiendo de la base de que el ámbito cronológico de este trabajo abarca desde el año 1974 a 1982, tengo que comenzar aludiendo al período del tardofranquismo, en el que los concejales eran elegidos mediante la fórmula de los Tercios de representación Familiar, Sindical y Entidades Económicas, Culturales y Profesionales, y en el que los alcaldes no eran elegidos por votación popular, sino designados directamente por el ministro de Gobernación (municipios de más de 10.000 habitantes) o por el Gobernador civil de la provincia (municipios con menos de esa cifra).
Pues bien, dejo constancia de los letrados que desempeñaron sus cargos en algunos Ayuntamientos de la provincia. Así, en Berja el día 16 de julio de 1974 fue nombrado alcalde el letrado Antonio Joya Villalobos, que desempeñó el cargo hasta el día 10 de mayo de 1976, fecha en la que renunció al mismo por razones profesionales. Un caso parecido fue el de Purchena, donde fue nombrado alcalde el letrado Antonio Jurado Jiménez en el año 1953, desempeñando el cargo hasta 1977, y siendo reelegido diputado provincial el día 10 de marzo de 1974, en representación de los municipios del partido judicial de Purchena.
Este sistema de designación de alcaldes, presidentes de las Diputaciones y diputados provinciales se mantuvo hasta la publicación de la Ley de Bases de Régimen Local de 18 de noviembre de 1975, a partir de la cual los Julio 2017
Antonio Joya Villalobos
Rafael Monterreal Alemán
Una vez aprobada la Constitución Española de 1978 y la nueva normativa municipal, se convocaron Elecciones locales para el 3 de abril de 1979. Las listas de candidatos para cubrir los puestos de concejales en los Ayuntamientos almerienses aparecieron publicadas en cuatro Boletines Oficiales de la Provincia de Almería distintos. Así, en el BOP núm. 51, de 2 de marzo de 1979, aparecieron publicadas las candidaturas de 55 municipios (incluyendo las de la capital almeriense), que pertenecían a la Junta Electoral de Zona de Almería y su partido judicial. Pues bien, salvo en el caso de las del municipio de Almería (que ya reseñé en el artículo anterior) no hubo ni un solo letrado almeriense en las mismas. En cambio, en las listas de candidatos publicadas en el BOP núm. 52, de 3 de marzo de 1979, pertenecientes a la Junta Electoral de Zona de Berja, que comprendía sólo 5 municipios, se presentó como cabeza la lista de Unión de Centro Democrático (UCD) al Ayuntamiento de Adra el letrado José Fernández Fernández, que saldría elegido concejal y nombrado teniente de alcalde de dicho Ayuntamiento y, unas semanas después, sería designado diputado provincial.
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«José Carlos Castells Ortells, “Persiguiendo a las abejas por fundo ajeno”», Sala de Togas, n.º 75, julio 2017, pp. 79-83.
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