R<>uni6n d<>l Cons<>IO Constituy<>n- te del A.J.A. (Málaga)
Sala de Togas n.º 7, , página 26–27
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SALA DE TOGAS
REUNION DEL CONSEJO CONSTITUYENTE DEL
A.J.A., (MALAGA)
Francisco GUER RERO MARTINEZ
(Del Grupo de Abogados Jóvenes)
Estamos asistiendo en estos últimos tiempos a un cierto clima propenso al asociacionismo y cooperación mútua, así como a una comunicación más abierta y sincera, en el seno de los distintos colegios Profesionales del territorio nacional y en concreto, dentro de ellos, de los distintos Grupos o Agrupaciones de jovenes profesionales de la Abogacía. Esto se debe en mi opinión, a la problemática que el joven profesional de la Abogacía tiene gue afrontar al comienzo de su carrera, que todos conocemos, y sabemos que su solución es difícil, máxime si se pretende afrontar de una forma individualizada, por lo tamo no nos queda otro camino que el de aunar esfuerzos a todos los niveles asociativos posibles. Con tal proposito, los pasados días 26 y 27 de Enero, dentro de las 1 Jornadas de la Abogacía Joven Andaluza, que se han celebrado en la ciudad de Málaga, se han reunido representantes de los distitnos Grupos ó Agrupaciones de Abogados jovenes de los respectivos Colegios Profesioneles de la Comunidad Autónoma Andaluza, formando una comisión redactora de los Estatutos fundacionales de A.J .A.; (Abogacía Joven Andaluza).
A.J .A. surgió como idea hace ya algunos años en el seno de nuestra Comunidad Autónoma, e incluso se llegaron a redactar unos Estatutos fundacionales, pero nunca llegó a funcionar como entidad propia debido sobre todo a la falta de entendimiento de los miembros de su Consejo, (máximo órgano rector de la entidad). Ahora y trás varias reuniones anteriores se acordó relanzar A.J .A. como una idea positiva para alcanzar nuestros fines profesionales dentro de nuestra Comunidad Autonoma. Es por ello, por lo que en las Jornadas de Málaga se reunió una Comisión que pusiera en marcha la idea, revisando y dando una nueva redacción a los viejos Estatutos, acomodandolos a las actuales exigencias profesionales de los Andaluces.
Lo que se pretende con A. J.A. es crear una Federación de Grupos de Abogados Jovenes de la Comunidad Autónoma Andaluza, integrada por profesinales de la Abogacía en ejercicio, menores de cuarenta años, y su finalidad esencial es la defensa de los intereses de la Abogacía joven en el marco territorial antes expresado, y sus objetivos son de carácter profesional, formativo, social y cultural. El futuro de A.J .A. es un tanto incierto en estos momentos, pues tras las reuniones de Málaga, solo se ha podido dejar redactados por consenso una parte de los Estatutos, quedando el resto de su articulado, pendiente de su aprobación en un reunión posterior a celebrar en nuestra ciudad de Almería los días 9 y 10 del mes de Marzo próximo. A dicha reunión asistirán los miembros del Consejo constituyente, compuesto por dos representantes de cada Grupo de cada Colegio profesional de las distintas provincias Andaluzas, (si los hubiere, puesto que en algunos Colegios andaluces no existe Grupo o Agrupación de abogados jovenes, tal es el caso de Jaén o Cádiz), que deberán acudir a la reunión con una redacción alternativa, elaborada dentro del seno de cada Grupo y que, ponga de manifiesto la voluntad de dicho Grupo en las cuestiones que suscitaron mayor polémica en Málaga. De las redacciones que cada Grupo a los articulados conflictivos, en la reunión de Almería se intentará llegar a una redacción úni- ca, que deberá ser aprobada en votación por el Consejo constituyente, y que dejará a
A.J .A. preparada para comenzar cuanto antes sus actividades. Los miembros del Consejo constituyente de A.J .A. por parte del Grupo de Abogados Jovenes de Almeria, elegidos por la directiva del mismo, somos D. Antonio Carmona López y quien les escribe, D. Francisco Guerrero Martínez.
De concluir con éxito las reuniones de Almeda en Marzo, habremos contribuido a la realización de una de las mayores aspiraciones en el terreno de la cooperación profesional en nuestra Comunidad Autónoma.
SALA DE TOGAS
COLEGIADOS DE HONOR Mariano SAMPEDRO CORRAL
Recuerdo -29 de Marzo de 1979- una reunión de amigos -con motivo de mi nombramiento, en comisión de servicio, para una de las Magistraturas de Madrid- y un folio que -desviado del «utih> fin de documentar pretensiones judiciales- me entrega Guillermo Langle: « ... A mi veredicto ha sido sometido. Hoy por sentencia el juzgador, Juzgado. Refundiendo en un auto acumulado. Todos los juicios que, en su tiempo han sido ... » y continua el soneto « ... No entramos en el fondo del asunto. Porque, aunque sin entrar, es evidente. Que quedará imborrable la memoria .. . ». Hasta para responder -agradecido a la afable invitación de la Redacción de la revista «Sala de Togas» - feliz iniciativa de vuestro Ilustre
Colegio y nuevo·Forum de reencuentro para quienes dejamos Almería, llevados por el río de la vida- me apropio del pensamiento poético del Letrado amigo. Imperecedero es el recuerdo, compartido por mi mujer e hijos -quienes evocan, aún, las excelencias del trato personal y educativo, recibido en los Colegios Nacionales Madre de la Luz y Europa- de la vivencia en Almería, plena de cordialidad, generosidad y hospitalidad; pero hay que decir basta a la desenfrenada memoria -que gira, inexorablemente, en torno a aquella etapa feliz en la Comunidad, cuyo Ilustre Colegio me confirió el alto honor de considerarme uno más, de entre los suyos- y pasar a esbozar, como se me pide, una semblanza de mi vida.
Nacer es ya empezar a morir y vivir es solo -en expresión de vuestro lb Abbad«un ojo que parpadea». Nací -Septiembre de 1935- en un pueblo norteno de Castilla la Vieja - Herrera de Pisuerga- y estudié bachiller en los Colegios Lasalianos de Palencia y Valladolid, licenciandome, en la Facultad de Derecho de esta última ciudad, en Cuyo Colegio Mayor
Universitario «Santa C ruz» - creado, en la época de los Reyes Católicos, por el entonces, poderoso Cardenal Mendoza- me aJo- jé. Inmediatamente despues -y tras desoir voces que me aseguraban un cierto porvenir en el mundo del fútbol- prepare la oposición e ingresé én la Escuela Judicial en el año 1960.
Luego , todo un peregrinar por los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción de la variada geografía nacional. MORELLA capital del Maestrzgo, en Castellón -inicial destino y primer miedo razonable de tener que decidir sobre hechos y conductas humanas, junto a la experiencia enriquecedora de que a España se la podía hablar, y amar, desde otras lenguas y «autenticidades»-. San Sebastian de la Gomera e lcod de los Vinos, en Tenerife, al pie del padre Teide, donde, desde la calma y serenidad de la Isla, fui profesor de derecho internacional y disfruté de dos becas, otorgadas por la Academia de Derecho Internacional de la Haya para hacer un estudio que titulé «Exigencias de una buena administración de Justicia en la Convención de Derechos del Hombre-. GRADO, en ASTURIAS -amplio término judicial, que cobija pueblos, de rancio abolengo historico, como Provia, que se dice primera capital de Espafia; y, aún con nostalgia de Reconquista: Asturias es Asturias voceaban y lo demas tierra conquistada a l Moro.- ELDA en Alicante -mi primer contacto con el, para mi, desconocido derecho social, al ejercer el cargo de Profesor de Derecho de Trabajo en la Escuela Social, dentro de un entorno donde el clamar o más bien tronar de las sirenas de las incontables fábricas de zapatos, desvelaba la apenas iniciada alborada y recordaba «el levántate y anda»-. ANTEQUERA - plácida y noble con los arabescos pétreos del mazizo «el Torcah> que le sirven de Atalaya, por encima de sus monumentos megalíticos coetáneos de las Pirámides de Egipto, alumbrados por un sol «que siemrpe salía por su sitio». Y ahora, con perdón, pausa y punto y aparte: ALMERIA -continuación en la eterna andalucía, inmersa, ya en la cultura del vaso campaniforme y refinada, cuando los pueblos del Norte estaban hundidos en la barbarie-. Aquel primer miedo reverdece. Todo es nuevo: vengo de partido J udicial y llego a la capital, era Juez y pasan a llamarme Magistrado; conocía del derecho civil y penal y debo entender del derecho correspondiente al especial orden Jurisdiccional social y la mutación coincide con una fase de mi vida -41 anos- en la que el fiel de la balanza se equilibra, como si dudara regresar hacia el pasado o dispararse al futuro .
Concurre el momento -ano 1976- con el periodo, quizás mas tenso de la transición política, en cuanto a la adopción de medí- das no pacíficas para la solución de conflictos laborales, y los medios de difusión locales, escritos y orales, publican y pregonan, -entre otros- las tirantes situaciones provocadas por despidos realizados, con motivos de huelga, en el Sector pesquero y por los ceses acordados en una de las plataformas que construía Agromán, viviendose así, una situación sombría, incomprensible para un hombre recien llegado a « lo urbano», que me hizo pensar en una vuelta a la «aldea». No caí en la tentación y ello se debió fundamentlmente al acogimiento comprensión y ayuda que siempre me prestaron los Abogados de vuestro Ilustre Colegio -sin olvidar tampoco a los funcionarios de Magistratura y al cuerpo de Graduados Sociales-, a quienes les expreso -de nuevo- mi eterno agradecimiento. (Prefiero no decir nombres. Desde el silencio surgen sin necesidd de deletreo, aunque CASAJoaquín y su trastienda, frecuentemente convertido en plática-debate, pudiera reconocerles). Finalmente, MADRID.- Magistratura de
Trabajo, primero, Ministerio de Trabajo despues, para tras, asentarme en el extinguido Tribunal Central de Trabajo, ser nombrado Magistrado de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo. En la Villa, como requiere la civilización de la prisa, actividades multiples: profesor de la UNED, ICADE, intervención en conferencias y mesas redondas ... , y, en ocasiones, por encima del espacio y del tiempo, recuerdo en familia -a veces en monólogo- de todas aquellas tierras, en que
«profesamos» y de sus gentes, variadas pero unidas· en el acervo común de la primacía del corazón sobre el cerebro. Desde mi edad - 54 anos- y, ya, en un suave y dulce declinar hacia la jubilación, creo no haber cambiado en demasía. Siempre he creído en el derecho como orden de paz, y he sido contrario a que el J uez se encuentre en la obligación de crearlo, más allá de las exigencias de una interpretación conforme a la realidad social del momento, que nunca puede autorizar, al efecto, <<U na audacia judicial frente a una timidez legistlativa». Tambien que, tener plena conciencia de los problemas y tratar de resolverlos concretamente con las garantías adecuadas y sin necesidad de grandes proclamaciones, es el mejor servicio que puede prestarse a las posibilidades reales de una justicia humana. Y además de que la concurrencia del Abogado -etimológicamente la palabra latina «advocatus» quire decir convocado, llamado, elegido -es indispensable para garantizar el respeto de los derechos fundamentales -cuya salvaguarda se otorga al JuezY cumplir el fin último de la Justicia de «dar a cada uno, lo suyo>>.
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«R<>uni6n d<>l Cons<>IO Constituy<>n- te del A.J.A. (Málaga)», Sala de Togas, n.º 7, mayo 1990, pp. 26-27.
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TY - JOUR TI - R<>uni6n d<>l Cons<>IO Constituy<>n- te del A.J.A. (Málaga) JO - Sala de Togas IS - 7 PY - 1990 DA - 1990/05// SP - 26 EP - 27 UR - https://nuevosdt.icaalmeria.com/revista/7/runi6n-dl-consio-constituyn-te-del-aja-malaga LA - spa ER -