Abogados y Juicios en el Cine Español
Sala de Togas n.º 55, , página 36–40
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A primera vista sería lógico otros, documentales llenos de considerar temeraria la recopi-
"realidad relativa" y algún curio- lación de películas españolas so cine que, aunque menor en de cine y ley, pero puede lle- sus formas, aporta detalles inte- gar a sorprender la cantidad de resantes de analizar por su títulos relacionados con el mun- contenido legal. do del derecho, incluso en la etapa del franquismo más l. ANTECEDENTES oscuro. Con esta breve colaboración pretendo realizar una
Quizás un antecedente esté en labor divulgativa, un primer
Víctima del odio (José Buch, paso para el acercamiento al cine judicial nacio-
1921 ), que podría ser la primera película española que refleja un juicio, Tanto en nuestro cine
"existe en nuestra filmografía mucho cine nal pues, aún reconociendo la silente como en los años 30 la relacionado con la ley en títulos cargados de supremacía del aparición de la justicia es casi fuerza dramática en unos casos, irónica en norteamericano en esta temática, testimonial, como ocurre en la otros, documentales llenos de "realidad relativa''" comedia Morena clara (Fiorián Rey, 1936), aunque en existe en nuestra filmografía mucho
Nuestro culpable (Fernando cine relacionado
Mignoni, 1937), la falta de un con la ley en títu- juicio y de abogados no es óbi- los cargados de fuerza dramáti- ce para presentar el sistema ca en unos casos, irónica en judicial como mecanismo al ser- vicio del poder en este film aparte merece La bandera realizado por 1~ producción negra (Amando de Ossorio, anarquista del Madrid sitiado
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1956), curiosa película roda- en la Guerra Civil. Durante el da clandestinamente y jamas franquismo de la inmediata estrenada en España hasta posguerra e~ cine se caracte- hoy, en la que mediante un riza por una nada velada res- sueño del protagonista se tricción para poder tratar socava la pena de muerte artísticamente cualquier desde los fundamentos del sitúación relacionada con la cristianismo en un juicio surre- justicia, vocablo patrimoniali- alista con maniquíes como tri- zado por el régimen interesa- bunal, fiscal y público. do en la imagen de una España dónde el orden ideal imperaba haciendo práctica- mente innecesarios los tribunales ante la paz social rei-
11 CINE TRAS
CONVERSAR 1'\ 1(: 1, ...
Tras las Conversaciones de nante. Durante los años 40 abogado, su ética profesio-
Salamanca de 1955 en las se impone la autocensura de nal y personal , que sólo se que converge la disidencia los direct.ores y un alejamien- quiebra para salvar un bien cinematográfica, desde to temporal de la narración superior como es la vida de comunistas a católicos, para como el siglo XIX en El cla- un hijo. Por supuesto, que impulsar una producción vo (Rafael Gil, 1944), o durante estos años cualquier nacional sin interés ni calidad espacial en algún país de acercamiento a la justicia hasta entonces, surgen nue-
Europa, por ejemplo, en parte siempre del ensalce vos directores "conquistado-
Audiencia Pública (Fiorian de la honestidad del letrado res de contenidos" como
Rey, 1946) como mecanis- que junto a la del fiscal y el
Fernando Fernán Gómez y mos de representación de tribunal, transmiten un ideal su díptico costumbrista La algunos aspectos judiciales de justicia que nunca se sin que se pudieran identifi- equivocaba, con unos profe- vida por delante (1958) y La vida alrededor (1959) en car los hechos narrados con sionales abnegados y hon- el que se retratan los avata- la España del momento. A rados en todos los ámbitos res de una joven pareja en el principios de los 50 se rueda de su vida, como el abogado ciclo vital que suele definir el
Quema el suelo (Luis de Duda (1951 , Julio futuro, desde los años de
Marquina , 1951) el primer
Salvador) o el fiscal de estudiante (de Derecho, él) film español que aborda
Pleito de sangre (Ricardo hasta la boda , los hijos y el directamente la figura del
Gascón, 1955). Mención lanzamiento profesional r- como abogado. Un abogado
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111. TRANSICIÓN Y
Rico, 1987) que sí aborda muy eficiente en multitud de con cierta distancia problemas históricos relacionados ocupaciones como extra de teatro, vendedor de aspirado-
DEMOCRACIA
Queridísimos verdugos con el derecho en la España ras etc, "porque tiene la
(Basilio M. Patino, 1973) caciquil. carrera de derecho", pero al supone un sensacional docu- que le faltan la familia aco- mental filmado pseudoclan- modada o judicial que le faci- destinamente para reflejar la liten el acceso a la abogacía. repugnancia de la pena de
IV. CINE
CONTEMPORÁNEO
Otras muerte a través de los testi-
Resulta llamativo comprobar películas que desarrollan jui- monios de tres verdugos que como al consolidarse las cios con un nuevo lenguaje durante décadas han agarro- libertades y derechos públi- son la psicológica Buen via- tado para nuestro sistema cos en España, una wofe- je, Pablo (Ignacio F. lquino, judicial, pero a la vez, tam- sión como la abogacía tan
1959)), la denuncia social y bién denuncia esa España sugerente ante la cámara por de la pena de muerte de Los marginada de la que salen su constante puesta en atracadores (Revira tanto los delincuentes como escena, no ha tenido un
Beleta, 1961) o la estupenda sus ejecutores. No obstante, mayor papel protagonista historia de abogados de El el cine de la Transición se tanto en su vertiente dialécti- diablo también llora (José verá condicionado por las ca individual, como en la pro-
Antonio Nieves Conde, prisas por contar "la otra ver- yección pública de su utilidad
1963), en la que destaca la dad" callada durante la dicta- para la denuncia social. Ni letrada representativa de dura y así, películas como tan siquiera se ha explotado unas profesionales liberales
Companys, proceso a el filón del abogado detective que empiezan a exigir su
Catalunya (Josep Maria Forn, 1978) o El crimen de que tanta relevancia ha tenigrafías, pero que en la nues- los del colosal sarcasmo de
Cuenca (Pilar Miró, 1979) reflejan juicios ocurridos en
El verdugo (Berlanga , nuestra historia reciente, más durante varias décadas de la
1963), una de las obras uni- buscando la adhesión y reco- dictadura la investigación de versales contra la pena de nocimiento del espectador, toda actividad qirninal fue muerte. La justicia tendrá su que su conocimiento y refle- monopolio fílmico de las fuer- sitio incluso en españoladas xión. Más interesantes resul- zas de seguridad estatales, como Proceso a una estre- tan la propuesta sobre la quedando vedado cualquier lla (Rafael Salvia, 1966) o libertad de Stico (Jaime de intento privado.
Juicio de Faldas (Sáenz de
Armiñan , 1984) o
Curiosamente, este mito del
Heredia, 1969)
Jarrapellejos (Giménez imaginario cinematográfico espacio en la abogacía. Estos años también serán do y tiene en otras cinematotra carece de tradición púes
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Abo a os
· icios en el cine es añol del franquismo no ha sido muy combatido posterior- alocución radiofónica "la mas procesales como obstá- más grande red internacional culo insalvable para hacer mente. Subjudice (Josep de pederastía ", que, des- cine de juicios, carencia más
María Forn , 1998) representa pués, queda reducida a la relacionada, quizás, con la uno de esos fallidos intentos condena de dos individuos falta de historias con fuerza, de reflexión , en este _caso sobre el acoso sexual en el absolutamente marginales e guionistas capaces de nutrir- insignificantes para toda la las de lenguaje fílmico y trabajo, que al igual que la sociedad. directores que las realicen con talento. Llevamos muchos años con un consoli- denuncia de la siniestralidad laboral de La suerte dormi- dado sistema de libertades da (Angeles G .. Sinde,
V. CONCLUSIÓN
2003), se ven 9emasiado
Como hemos visto, y en con- que no ha permitido canali- interferidas por la vida priva- tra de lo que reiteradamente zar la creación artística hacía da de las dos abogadas pro- se señala sobre la carencia un más profundo análisis tagonistas que, además, miti- de películas españolas rela- cinematográfico de los pro- ga la denuncia de las nuevas formas de injusticia instaura- cionadas con el derecho, sí blemas relacionados con la podemos encontrar un ley, hoy cas i todos, o con la das en nuestra sociedad de cambio de siglo. Sin embar- amplio abanico filmográfico como para presentar una propia organización y funcionamiento de la justicia. La go, la excepción viene de veintena de títulos. Incluso figura del abogado como per-
Joaquín Jordá y su sensacio- en los años más recios de la sonaje recurrente para disec- nal film De niños (2003) dictadura franquista van sur- cionar multitud de ángulos de sobre el juicio del caso de la sociedad resulta casi pederastia del b~rrio del giendo temáticas y formas que amplían los campos de inexistente en nuestro cine
Raval de Barcelona, impres- visión del derecho en general contemporáneo;. igualmente cindible documental que y la abogacía en particular. lo reiacionado con ia justicia plantea las relaciones entre
Con la democracia llegó la sigue siendo una especie de justicia, poder político, libertad, pero también las pri- tabú recóndito aparcado en mediático y económico mediante la filmación de las sas y muy pronto el abandono de unas posibilidades dra- el arcano de nuestra con- jornadas reales de la vista máticas que el sistema oral del juicio, en el que se judicial, sea cual sea, permi- evidencia la discutible actitud te. Con el libro "Otros aboga- de los magistrados, las admi- do y otros juicios en el cine español" he querido transmi- nistraciones y, sobre todo, una prensa que anunció al inicio del documental en una tir que no comparto el general desprecio de nuestras for- ciencia artística sin que nadie parezca querer explotar estas posibilidades. Emilio González Romero es abogado en Sevilla, colaborador habitual del cine club de la Fundación El Monte y autor del libro "Otros abogados y otros juicios en el cine español" (ed. Laertes, 2006)
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He publicado en esta Revista
Que la colaboración directa con dos artículos titulados "Carta a la Administración de justicia es un joven abogado" y "El ejerci- una misión muy importante, cio de la abogacía". Este nadie lo duda. Que un abogado podría ser un comp lemento de en ejercicio es el pr~tagonista ambos y si en alguna cosa ideal de esa colaboración es concreta resulta repetitivo me . también una verdad indubitada. excuso por anticipado. El plan-
Pero la relación entre el aboga- teamiento de las do y quien va a demandar sus relaciones socia- servicios está llena de facetas
"El planteamiento de las relaciones sociales les de un profesio- y circunstancias que la hacen de un profesional liberal está afectado por nal liberal está variar en el ámbito territorial y afectado por toda en el ámbito temporal. No ofre- clase de matices, ce la misma .imagen un aboga- dependiendo de do en ejercicio de los años cin- los lugares y nive- cuenta, que un abogado toda clase de matices" les medios en los que ese pro- ejerciente en los primeros años fesional desempeña su misión . del siglo XXI. Tampoco ofrece r-
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«Abogados y Juicios en el Cine Español», Sala de Togas, n.º 55, abril 2006, pp. 36-40.
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