Entrevista: AlfredO Batues. Notario. de la Ley de Enj uiciamiento civ•l .
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Sala de Togas n.º 5, , página 4–5
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que entonces se decía eran los de un Maestro escuela, como ejemplo de mal retribuido.
Pero lo adverso no siempre es tota lmente negativo. Todo tiene un lado positivo que es el que hay que busca r al fi na l y éste esencia lmente ha sido: 1 Q __ Haber militado en el campo del Derecho sirviendo así a la Justicia, noble tarea, en su fase preventiva buscando el eq uil ibrio de no ser sabin iano ni proculeyano sino el difícil término medio que siempre recomendaba el maestro Castán, para que yo, desde él, como árbitro y consejero imparcial del negocio jurídico naciera éste con pureza de sangre y eq uilibrado y la balanza q ue uno vende al dar fe, tuviera el fi el en el sitio exacto y con fácil lectu ra.
2Q.- Poder situar a m is ocho hijos, hoy ya todos casados.
3Q.Que m i vocación soterrada durante tantos años haya brotado ahora pujante a una edad en que norma lmente 4 se pierden los estímulos y afanes de la vida y yo sin embargo me he j ubilado vol untariamente y puedo decir como Khalil Gibran que: "mi segundo nacimiento y fue el día en que mi pensamiento y mi acción se amaron y se casaron", pero este nacim iento es en un lugar en el que no soy forastero. 4Q __ Haber logrado una independencia económ ica al cabo de cuarenta y tres años de ejercicio profesional y vida ordenada que hoy me perm ite pintar lo que qu iero y como quiero, sin tener que complacer con ella a nadie más q ue a mí mismo.
5Q.- Que de mi formación j urídica me haya quedado el discurrir sobre la pintura dej ando de hacer los manidos bodegones y los pa isajes más o menos bonitos. Yo, con la pintu ra no pretendo decir lo que por sí sól<;> d ice el mundo exteri or sino m i mundo interior, por eso, como una evolución pasé de la pintu ra figurativa a la abstracta, q ue cada d ía me apa- siona más y tengo la satisfacción de que con ella creo lograr darle forma y color a m is pensamientos o sentimientos. También, como secuelas de sabinianos y procu layanos a veces pinto cuadros de ~na cosa vista desde opuestos puntos. Así tengo un cuadro que titulo "Semáforo abierto" y otro "Semáforo cerrado", otro " Nacer" y otro "Morir", etc., y últimamente con vistas a la exposición que haré en la Casa de A lmería en Madrid, he pintado un cuadro en él que en el m ismo expreso tanto el afán e i lu sión de exponer all í, como el fracaso de haber expuesto, bastando para ello sólo con invert ir la forma de coloca r el cuadro.
Creo haber acertado en esta vida en hacer cada cosa en su momento oportuno y apasionadamente, pero es que también he contado con la sal de la vida : que es la suerte, y ahora doy gracias a Dios por tener un futuro l leno de ilusiones con la pintura y la escultura.
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Me ha llegado el turno de participar en esta "Sala de Togas" y, como colegiado, obedezco.
Pero me hago esta pregunta: ¿Qué haces aquí forastero?. Sí, soy un foras tero en este campo porque procedo de una familia mitad agricultores y mitad comerciantes y si llegué aquí no fue por vocación sino por pereza y ética. Me expl icaré mejor. Al terminar el bach illerato me planteé el problema de cuál sería mi futuro. A mí me pasaba como casi a todos a esa edad, que no se t iene una vocación decidida . La arqu itectura, que era lo único que me gustaba, por los repetidos suspensos en aritmética me vedaba segu ir el camino de las ciencias. Entonces por pereza hice lo que se decía ser más fáci l, hacer Derecho, que se podía hacer por libre, como lo hice. Por ética me he obligado siempre a hacer lo que se debe aunque no me guste.
Pero la carrera me resultó formativa en el terreno del pensamiento. Comprobé como éste da alas para l leyadas por él sostener honestamente pareceres opuestos y es que casi nunca toda la razón está de una sola parte. De este modo, sabinianos y proculeyanos se me hicieron no sólo familiares sino simpáticos. La carrera la hice con brevedad aprovechando los cursillos intensivos de la postgerra así que, en tres años me vi de abogado con notas medianas acabando con matrícu la en Filosofía del Derecho, única que tengo en mi vida de estudiante, o sea, que dentro del Derecho mi vocación no estaba por el Derecho positivo sino por la especulación. Terminada la carrera tenía que optar entre el ejercicio de la profesión o hacer opos.iciones. Se decía que esto último era más cómodo y llevándome de lo fácil me encerré en el cortijo de Rioja a estud iar como un burro, y con la ética de que yo había de trabajar, para vivir de m itra bajo, como los obreros que lo hacen en la finca de braceros (sin duda para ellos menos laborioso que lo era para mí, estud iar un promedio de catorce horas diarias, sin saber nada de fiestas de guardar y menos de períodos más largos de vacaciones) sin embargo tendría un horizonte más alagador al final que el que a ellos esperaba aunque tampoco era una heroicidad por mi parte. El hom bre es un animal de costumbres y una vez encerrado y sometido durante el primer mes a una rutina de ordenado trabajo se acaba como el burro de la noria acostumbrándose a darle vueltas al programa hasta dom inarlo y aunque eso era duro, siempre tuve el aliento de la esperanza, de que aquello tendría un fina l feliz y así fue, porque al cabo de unos tres años escasos de preparación me presenté a oposiciones a Notarías y tuve la suerte de obtener plaza a la primera vez. La verdad es que, obtenida ésta el horizonte no era tan venturoso como creía, pues pasé más de veinte años en que mis ingresos no excederían, de lo
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Cómo citar
«Entrevista: AlfredO Batues. Notario. de la Ley de Enj uiciamiento civ•l .», Sala de Togas, n.º 5, noviembre 1989, pp. 4-5.
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