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Sala de Togas, revista del Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería

Con Vocación de Tertulia

Sala de Togas n.º 46, , página 6–9

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Con Vocación de Tertulia

Con Vocación de Tertulia Por ANTONIO .LOPEZ CUADRA

UE Voltaire, quien dijo, "no estoy de acuerdo con lo que dices, pero estoy dispuesto a morir por defender el derecho que tienes a decirlo".

Y la historia que contamos, será más o menos cierta o aproximada, pero se cuenta. Sin olvidar que los hechos, suelen quedar por debajo de la realidad , siempre hiperbolizada, en las conversaciones que suelen iniciarse con el clásico "a mi me ha ocurrido que ... "

Pero el tema, y la cuestión central está en que resulta imposible hacerse una idea propia, definida, y por supuesto más ~ menos exacta, hasta que sufres la experiencia en cabeza propia. Nos referimos a temas propios de ·la Sección, de esta Revista, "Queremos contar". Te dicen, oyes, y lo que a veces se fija en tu cabeza con tanta fuerza y verosimilitud es lo que te han referido y has escuchado. Y luego, esa idea, o la verdad, es difícil alterarla en lo básico. Quizás por ello, la verdadera historia debe ser rescatada por los protagonistas, para que los que la vivieron puedan defender su verdad.

Nos referimos a sucedidos y vivencias que ya trató Larra en sus artículos periodisticos, ahora en la versión moderna de la hora del café de media mañana.

Algunos personajes, en las diversas esferas de trabajo, según esta historia, hacen esperar conscientemente, y retrasan , sin reparo alguno, prestar su servicio a administrados o personas, que pacientemente han de resignarse a que se les preste la atención y el respeto que merecen, paralelo al que igualmente merece el infractor, que se hace esperar sin más razón que el "estar agustico" alargando la charla del café, sin pensar seriamente que pueden estar causando un daño, y que no s'iempre se está en posesión de la verdad.

Y no se trata de pesar, medir y contar los minutos, de receso y alto en el camino de la mañana, mirando a cada momento el reloj, en el buen momento de un café felizmente platicado, para luego seguir en la tarea dura y complicada . Este receso, para todos, es

Antonio López Cuadra

Colg. n° 595

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_ _ _ _ _ _C _o_n_'_o VI _c_a_c_ ió_n_d_e_li_e-rtu-1-ia_ _ __ _ _ justo y necesario. No se trata del minuto riguroso y exigente. No es eso, sí que la hora, es la hora.

En la novela "El café de los hombres tristes" de Víctor Jara, a nuestro personaje, obsesionado por la puntualidad , se le partió la llave en la cerradura, cuando se disponía a salir para su trabajo en la oficina, en una empresa de productos de limpieza. Nuestro amigo tuvo la desgracia de no poder abrir la puerta de su casa. Muchos, en su caso, habrían pretextado cualquier enfermedad, o simplemente hubieran dicho la verdad o buscado cualquier solución , pero él sin dudarlo, al ver que no podía salir por la puerta, y con tal de llegar con absoluta puntualidad , intentó saltar al balcón de al lado. Y se produjo la tragedia. Cayó al vacío y se mató en el intento. Sino hubiera sido por tan fatal accidente, habría merecido una de las mayores distinciones que concedía la empresa: la medalla a la puntualidad individual, con botella de lejía de oro. Por su heroico comportamiento, la Dirección quiso condecorarlo a título póstumo. Naturalmente, lejos de esta historia de humor negro, no se trata de eso.

Se trata más bien de aportar las sensaciones necesarias de respeto y convivencia, para que ésta sea más justa y equilibrada, más en armonía con lo que todos, sin excepción alguna, pensamos, deseamos y hasta a veces, proclamamos.

La tertulia de café, está sometida y subordinada a una hora límite, la señalada para atender a los demás. A quienes previamente se les señaló hora para cumplir un servicio público demandado, con mucha antelación

Larra, cuando se pregunta quien es el público, analiza entre otros los personajes del Café. Los que hablan, los que discuten de todo, los que se pasan el rato dándose la razón unos a otros, los que contemplan a quienes salen o

SA LA de TOGAS entran, a la espera de que los saluden porque ellos están a otra altura del submundo vu lgar de los que trabajan para otros ... Son los que consideran que alcanzaron la gloria de ser superiores en el arte, o en la ciencia o en la política o en el conocimiento de la verdad. Y entonces eternizan el café, conscientemente, haciendo esperar a los demás, al fin y al cabo mortales limitados, sujetos a horarios y tareas laboriosas, mecánicas, mínimas o máximas, que mire vd, da igual.

La Abogacía exige un respeto para todos los elementos de asesoramiento y defensa, que la constituyen, conforme a los tiempos que vivimos. Sin Abogados independientes y libres, no existe realmente democracia.

La Justicia, es un poder del Estado y también un servicio público. Los derechos y el respeto a la persona, son fundamentales, y se han convertido en paradigma en el derecho moderno. No son solo una proclamación de la Constitución, son sobre todo una exigencia de una democracia avanzada en la que todos somos iguales ante la Ley. Son importantes al respecto estas consideraciones que pueden ampliarse en "Abogacía: una función social imprescindible", conferencia en el Club Siglo XXI, del Presidente de la Abogacía Española, de la que hace referencia la Revista Abogacía Española num. 25. de Junio pasado.

Son las 11 .40 horas de un día cualquiera. El juicio está señalado para las once horas. Compruebo la citación. En efecto, las once horas.

A las once menos cinco me pongo la Toga . Miro a mi cliente, intentando tranquilizar sus nervios, lógicos en todo justiciable ajeno a la vida profesional y complicada de los escritos y su terminología.

Las once y quince.

Las once y treinta.

Las once y cuarenta y cinco. l

-SALA de TOGAS w o w f

[(¡ ~

Esto no me está pasando a mí. O quizás no pienso nada, y me limito a esperar pasivo, intentando con desapasionado cálculo protestar, hacer un escrito, ver al Decano. .. Todo como secuencia apropiada de los acontecimientos, deseando que el tiempo transcurra rápido para tener una excusa, que deje todo como si nada hubiera ocurrido. Algo a qué agarrarse para no sentirse en ridículo ante sí y ante el cliente, y que dejase de doler al poco rato. Pero el reloj avanza.

Miras de reojo por si alguien aparece que te dé alguna noticia. Pero nada cambia las cosas, sin nadie a quien atribuir sensaciones y sentimientos. Hasta que llega un compañero, que hace el gesto universal de la aceptación de los hechos consumados en el que las reglas son simples y no hay lugar para equívocos. La vida es así. Cuatro días más tarde todo estará olvidado, hasta la próxima en que lo más importante para ti, el asunto que te ocupa, cuya preocupación y dedicación te ha explotado de noche bajo la almohada, carece de interés para el resto de los humanos.

Olvídate. Es peligroso que te coloquen etiquetas y pases a alguna invisible lista negra. Espera un ratico más.

Así que tienes que usar los frenos una y otra vez en perjuicio de tus nervios, que a veces no controlas y caen verticales como si descendieran en paracaídas hacia el más espantoso ridículo. A través de las ventanas miras la calle y sopesas pros y contras del escrito que vas a hacer contando lo ocurrido. Pero lo importante ahora es centrarse en el asunto del que he de informar, el asunto de mi cliente. Me cuesta trabajo centrarme.

Intento recordar con absoluta precisión una frase que se me ha ocurrido para no dar un paso en falso a la hora de decir lo que me ha pasado.

Es de justicia que esto no se repita conmigo,

Con Voca ción d e Tertulia ni con nadie. Me siento alterado por una mutación extraña, fracasado , como si hubiera descendido de categoría, como un mal equipo de fútbol al final de temporada.

Y el mundo sigue girando, como siempre lo hizo.

Vuelta y vuelta, como una gamba sobre la plancha. Y esta vez la gamba soy yo. No volverá a ocurrir.

"El que tenga oídos para oir, que oiga", dice el Evangelio.

Es la única forma de conseguir una sociedad, cada vez más justa, más equilibrada y más respetuosa.

Pablo Neruda, canta situaciones paralelas ''que muerden el centro de mi seguridad". La estabilidad personal, la autoestima zarandeada, momentáneamente, por los vaivenes de la vida. "Qué espeso latido se cimbra en mi corazón/ como una ola hecha de todas las olas/ y mi desesperada cabeza se levanta/ en un esfuerzo de salto y de muerte".

Y hay que decir, urgentemente, como contrapeso, la satisfacción personal y profesional que dá el encontrarte el hombre justo. El del buen trato. El considerado. El que hace que tu trabajo, sea cumplido con la satisfacción del que practica un arte. Afortunadamente es la regla general.

Pero las cosas tienen su nombre y hay que decirlas. Las metáforas distraen, aunque sean más bellas: "Mira el mar el fantasma con su rostro sin ojos/ el círculo del día, la tos del buque/ un pájaro en la ecuación redonda y sofa del espacio/ y desciende de nuevo a la vida ... Qué gozo, Neruda.

Pero la realidad , es que el "vuelva vd. mañana" de Larra, se ha convertido en el tiempo, en "la hora del café" que para algunos, consciente o inconscientemente, es fuente de daños a terceros. Y es importante que el mundo gire, con el debido respeto a todos. m -

--SALA de TOGAS

Responsabilidad Patrimomial del Estado por Error Judicial

Responsabilidad Patrimonial del Estado y las Administraciones Públicas

RECLAMACIONES DE LOS PARTICULARES ENJUICIADAS CON DIFERENTE RIGOR SEGÚN SE TRATE DE ERRORES EN EL FUNCIONAMIENTO ANORMAL DE LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA, ERRORES JUDICIALES, INAPLICACIÓN DE DERECHO COMUNITARIO, FALLOS EN SERVICIOS SANITARIOS, ... ETC. S vieja la doctrina que aborda responsabilidad por culpa contractual y por la extracontractual o aquiliana. El artículo 1902 del Código Civil es uno de los primeros que aprenden -de manera incluso literal- los estudiantes neófitos de Derecho Civil: "el que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a separar el daño causado"; y con éste el art. 1903, párrafo 5 del antiguo Código Civil (suprimido después por Ley de 07.01.91 ), que decía: "El Estado es responsable en este concepto cuando obra por mediación de un agente especial. .. ". (1)

De inmediato la doctrina se encargaba de puntualizar los elementos componentes: el autor o agente el resultado dañoso y el nexo causal.

Es el nexo el caballo de batalla en las reclamaciones indemnizatorias, y es la "ruptura del nexo" o la coparticipación en la autoría, con el propio nexo, los motivos de oposición que a mayor escala se formulan en los dichos litigios reclamatorios.

Emilio Esteban Hanza Col. n° 548

ERROR JUDICIAL. RESPONSABILIDAD

PATRIMONIAL DEL ESTADO

Gran número de particulares e incluso juristas y profesionales de la Abogacía pusieron su confianza en la Constitución Española, presumiendo que a raíz de la implantación y vigencia de esta norma fundamental con los preceptos y garantías que consagraba, en general, el afectado por daños derivados del error judicial obtendría fácilmente la satisfacción compensatoria, la congrua reparación indemnizatoria del daño.

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Cómo citar

«Con Vocación de Tertulia», Sala de Togas, n.º 46, octubre 2003, pp. 6-9.

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