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Sala de Togas, revista del Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería

Entrevista: Francisco López Sanniento (La

Sala de Togas n.º 10, , página 5–10

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SALA DE.TOGAS

ENTREVISTA FRANCISCO LOPEZ SARMIENTO: LA HUMANIDAD HECHA FISCAL El Fiscal es el Abogado de la Ley

Foto: Cris1ina

P.- Me apetece hablar con un hombre que creo que es la cordialidad y la sencillez hechas Fiscal. R.- Eso es manera de ser. Jamás le he dicho a ningún Letrado que ha ido a verme que no me podía ver. Nunca. Pero es que he tenido familiaridad incluso con el reo, hasta el extremo de que cuando me preguntaba si podí a decir algo le respondía "cl aro que si, si aquí hemos venido a oír a Vd." Y es un hecho real que así le sacaba más a la gente.

P.- Metámosnos en faena porque, después de toda una vida dedicada a la Fiscalía, resulta interesante echar un a mirada al baúl de tus recuerdos. ¿Cómo ves la Fiscalía?. R.- Siempre la he considerado en una forma muy distinta a como es ahora, en que se abusa de las instrucciones, de las normas desde Madrid. Yo creo que el Fiscal, como el Juez, no debe tener más indicación que su conciencia y la Ley, con la particularidad, es verdad, de que la Fiscalía tiene una organización jerárquica y, en consecuencia, las opiniones del Fiscal deben acomodarse a esa trayectoria jerárquica, que se mantiene a través de las instrucciones. Pero ahora se abusa mucho de las instrucciones, sobre todo cuando son sobre cosas que ya sabemos todos, como, por ejemplo, cuando "se excita el celo del Ministerio Fiscal" ¿Para qué, para cualquier cosa? Pero si eso es de risa... , si eso lo tenemos por obligación. P.- El Fiscal, ¿es el Abogado del Pueblo?

R.- El Fiscal es el Abogado de la Ley. El Fiscal tiene que mantener el principio de la legalidad. P.- ¿Y cuándo chocan la legalidad y la justicia, que chocan muchas veces?

R.- El Fiscal tiene que mantener la legalidad hasta el último trance y, al final, la justicia será la declaración del Juez. P.- ¿No se te han planteado problemas de conciencia cuando chocaban legalidad y justicia; cuando ese principio de legalidad te obligaba a acusar o a defender, aunque en justicia no procediese? R.- No me lo he planteado, quizá porque he tenido tan metido dentro de mí el principio de legalidad que mi conciencia no se ha rebelado. P.- ¿Prefieres, pues, como Goethe, la injusticia al desorden? R.- En esa filosofía no me meto, porque mi puesto, además, ha sido siempre un puesto en las últimas escalas administrativas del Ministerio Público, como Fiscal Municipal, Fiscal Comarcal o Fiscal de Distrito, hasta que, en el año 83, ascendí a Fiscal y me fui a Barcelona, cuando la Administración accedió a la fusión de las Carreras. P.- Y esa fusión, ¿crees que ha sido buena?

R.- Creo que ha sido buena, aunque la han hecho mal, porque no han mantenido una línea recta y si planteando ultimatums. En mi caso, o me iba a Barcelona o me quedaba para toda la vida de Fiscal de Distrito sin posibilidad de ascenso. Me preg·unté muchas veces qué había debajo de aquello y me planteé la ten..tación del Evangelio: "Todo esto esto te daré si me adoras'' ... "Tanto tiempo buscando ésto y ahora nos lo dais de golpe.:. con sesenta años". Aquella fue una decisión muy difícil. ¡Yo. que había vivido toda mi vida en mi pueblo, en Torreperogil!. .. P.- ¿Y cómo viniste a Almería? R.- El23 de mayo de 1984, porque queria volver a Andalucía, a mi tierra, y por motivos familiares, porque yo hice aquí el Servicio Militar, como Alférez de Milicias, en el Regimiento Ná.poles 24, y mi mujer pasó aquí la guerra.

P.- ¿Qué recuerdos tienes de aquella Almería; qué diferencia ves con la actual?

R.- Aquella Almería, y te hablo del año 45, no la viví, porque sólo estuve cuatro meses, y todo el día entre el Cuartel y el Campamento de Viator, al que íbamos en un autobús que salía desde el Café Colón a las ocho de la mañana... o cuando llegaba el Teniente Coronel, Rodríguez Clemente, que era quien marcaba las ocho. No llegaba antes, pero si llegaba a las ocho y media, eran las ocho.

Otro compañero y yo vivíamos en casa de una señora que era viuda de un militar, y que es la primera mujer que me ha llevado picatostes a la cama. Nos decía "mis niños", y nos trataba con un cariño asombroso. Pero apenas si te puedo contar nada de aquella Almería, porque estábamos ya centrados pensando en las oposiciones y, de hecho, dí dos días clase con D. Federico Puig Peña, pero no pude continuar, porque en febrero trasladaron el Regi5 miento a. los Pirineos.

La Justicia es lo que dice el Juez P.- Y ¿no ha ido la gente a tí a plantearte problemas de conciencia. a pedirte consejo. a que le hagas de asesor. de Abogado. de Cura... ? foto: Cristina

P.- Yo creo qu e ser de pueblo -y eso era. la Almeria de entoncesacerca mucho las cosas, les da. una dimensión más l}.umana, hace más íntima la relaci:6n, la vida. En ese sentido, ¿te consideras "Fiscal de cabecera"?

R.- Te contesto con una anécdota que me sucedió en Víllacarrillo. Siempre he sido muy buen fisonomista, y he tenido, siempre también, el vicio de ser el primero en llegar, de tal manera que conozco y he conocido siempre a las limpiadoras de todos los Juzgados. Y ellas a mí, claro. Pero vuelvo a la anécdota. Un día había un hombre en la puerta del Juzgado, y le pregunté al Oficial, Esteban Medina, el archivo viviente del Juzgado, si ese hombre era Fulano. Me contestó que no, que el que yo decía era gibado, pero yo insistí en que sí era él. Hasta que el hombre entró en mi despacho, y, al preguntarle su nombre resultó que era el que yo decía. Esteban Medina, muy sorprendido, dijo "¡Está Vd. muy transformado!". Y respondió el hombre: "Sí, señor, pero estoy aquí gracias a Vds.. que me mandaron a la cárcel, y en la cárcel fui a la enfermería y resulta que yo no tenía rota la columna. sino una bola de grasa que pesaba kilo y medio. Me la han sacado y mire Vd. cómo estoy".

Quiero decirte con esto que yo sí conocía a mis clientes, hasta el extremo de que, aunque se hubiesen transformado, los reconocía. P.- ¿A tus clientes?

R.- Sí, pero sólo en la Sala.

R.- Más que nada sobre problemas matrimoniales, que antes no se resolvían en los bufetes. Y me planteaban problemas no propios, sino, sobre todo, de sus hijas. Vivíamos en una época a muchos años luz del divorcio. Y yo siempre trataba de remitírselos al Cura en vez de al Letrado de turno, para que el Cura les dijese esas cosas propias de ellos. Pero yo me he abstenido de darle consejos, de darle soluciones a nadie, porque siempre he partido del supuesto de que la Justicia era lo que decía el Juez, no lo que decía yo... P.- La Justicia lo que decía el Juez ...

R.- Lo que dice el Juez, sí, y no porque sea infalible, sino porque, en definitiva, lo único que es ejecutivo, lo único que se va a llevar a la práctica. es lo que dice el Juez.

P.- ¿Eres partidario del Jurado? R.- No, en absoluto. Rotunda- mente no, sin paliativos. Acaso en eso sea un poco antiguo.

P.- Pero ¿no crees que, en ciertos casos, sobre todo ahora que los Jueces son tan jóvenes y no siempre formados del todo, el Jurado sería la solución para una justicia real, popular, no condicionada?

Foto: Cristina

R.- Jueces incompetentes los hay, claro, es verdad. Pero en cuanto a la falta de preparación yo creo se debe a que no hay afecto ala Carrera ni al Cuerpo. porque yo, que me fui de Ubeda a Barcelona con sesenta años, tuve que prepararme a fondo en ese momento de mi vida, ya que, hasta entonces, prácticamente no había visto un Sumario.

P.- Juicios de Faltas, por el contrario, sí que has tenido muchos. ¿Qué diferencia notas entre el Juicio de Faltas y todos los demás procedimientos penales? R.- Para mí el Juicio de Faltas es el mejor. Siempre lo he dicho, y se me ha contestado que no. Y, además, el Fiscal 4 u t:: ' ~ .:: .; ui.::io J e f'al ~a:; -y se .manda al que menos importancia tiene- es el que más empollado tiene que estar porque ha de calificar en el acto, después de haber visto la prueba. En cambio ·en los otros procedimientos ... Siempre he sido partida:io de declarar Falta las imprudencias de circulación, aunque hubieran tenido resultado de muerte. Eso en Almería sorprendió un poco, aunque lo expliqué y te lo explico. Si me dan un Sumario o unas Diligencias, después de estudiarlas, hago una calificación y pido que se condene al del Ford. Pero luego vamos al juicio y tú, que eres el Letrado, llevas a un testigo, que venía detrás, y dice: "No, señor. El del Ford no fue el culpable porque hizo ésto, y ésto y ésto, y yo creo que el cumplabl~ es el del Renault". Si te convence, ¿qué haces? Porque ab- has tenido el convencimiento de que suelven al del Ford pero no conde- un señor es culpable y, sin embargo, nan al del Renault. Eso, en el juicio no has podido acusarlo? de faltas. no ocurre.

R.- Una frustración, una enorme P.- ¿Has modificado muchas ve- tristeza, una incapacidad, pensar que la Ley debe darme otras armas. ces tus conclusiones?

P.- ¿No habría que modificar la R.- Algunas veces.

Ley en aras de la Justicia más que P.- En función de la vista. de la legalidad? Porque muchas R.- No, no. veces me he visto ante una Ley, a mi P.- ¿No? Eso nos lleva a otra dia- juicio, injusta. léctica. Para tí, entonces, ¿qué es lo R. - Creo que sería peor. El arbique cuenta: la instrucción del suma- trio excesivo, y , sobre todo en esta rio o la vista oral? época última, creo que conduce a R.- ¡Hombre ... ! Cuenta más la malas cosas. Lo que hay que hacer instrucción del sumario, porque del es arbitrar unos medios con los que sumario he sacado una conclusión se resuelva el problema del perjuien conciencia, y parto del supuesto cio, porque el perjuicio es distinto de que todo el que va a decir algo va del problema penal en sí. Y te pongo a decir mentira. Todo el mundo va previamente aleccionado de tal manera, que yo creo que eso es muy profesional pero poco justo. La justicia es difícil sacarla normalmente de los testigos.

P.- Pero eso choca con uno de los textos legales más hermosos que he leído y que siempre invoco, la Exposición de Motivos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que, pese a ser centenaria, me sigue pareciendo un desiderátum cuando dice que el procesado "entra en el palenque ya vendido o, por lo menos desarmado", y que lo único que vale de verdad es lo que se prueba en el Plenario.

La gran facultad del hombre es pensar

R.- Si, si, bueno. Yo, si va un foto: Cristina Médico y me dice "ese hombre tenía el ejemplo del cheque en descuroto el fémur cuando pasó lo que bierto, en que, yo, tengo que defenfuese", yo lo creo. Pero toda la der la legalidad, y, el denunciante, prueba testifical, que sabes que está sólo denuncia porque cree que así amañada ... Yo no es que me meta en · va a cobrar rápidamente ignorando eso, pero creo que el Juzgado no deja que no va a cobrar siquiera. En ese de ser persona y tenemos una facul- caso tenemos intereses opuestos tad enorme ... La gran facultad del todos los que llegamos al juicio. El hombre es pensar, y si pensando no Fiscal, que no debe atender nada llegas a esa conclusión, ¡Dios mío de más que al principio de legalidad, mi vida!, yo creo que es muy dificil pero que, en eonciencia, piensa que ser Juez y, por una- verdad formal , aquel hombre debe cobrar, porque poner una sentencia en contra de lo un sinvergüenza le ha dado un cheque es una verdad real a la cual que sin fondos. Y el Fiscal tiene que llega tu conciencia. Aparte de que ceñirse. a ser Fiscal. hoy hay una presión tremenda por P.- Pero, ¿qué es ser Fiscal? parte del reo sobre los testigos, a los R.- Defender la Ley. que amenaza. Pero, a pesar de eso, yo no puedo ser más papista que el P.- La Ley ... aunque sea injusta. Papa, y si, de hecho, el único testigo R.- Es que el problema de que la de cargo que he llevado ha dicho ley sea justa o injusta no es tan "No, ese no ha sido", he tenido que absoluto, porque ¿qué entiendes tú retirar la acusación. por justicia: lo que es conforme con la conciencia tuya o con la tuya y P.- ¿Y qué has sentido cuando con la mía o con la mía sólo? P.- Con la conciencia de un niño, Paco.

R.- Bien, bien, me parece muy bien, no tengo ningún inconveniente en aceptarlo. La moral del niño que está virgen... Puede ser. Pero que un problema repugne a mi conciencia no quiere decir que sea injusto, porque yo me he podido dejar llevar en ese momento de pensamientos torpes, incluso vengativos. P.- Y ¿quién nos garantiza que el Juez no se deje llevar por los mismos pensamientos? Porque tú has dicho: la justicia es lo que hace el Juez.

R.- Porque es lo único que se puede ejecutar.

P.- A veces he hablado, con algún Juez amigo, del problema de la soledad del Juez en su despacho, a la hora de dictar sentencia, o de dictar un Auto de prisión ...

R.- Tiene peso sobre la conciencia. P.- Pero a la larga, ¿no os deformáis, no os insensibilizáis, no se os endurece la conciencia?

R.- ¡Hombre! Puede que sí, que nos deformemos, porque, a medida que pasa el tiempo, piensas menos esas decisiones.

P.- ¿Cuántos años has estado de Fiscal?

R.- Cuarenta y tres, desde el año 48, aunque de Fiscal en la Audiencia, sólo desde que me fui a Barcelona, en el año 83. Pero te quiero explicar lo de endurecérsete la conciencia. La primera vez que ves un auto de prisión, mantenerlo o no, te lo estudias mucho, pero llega un momento en que ya te lo estudias menos, porque. con la práctica, tienes el iter criminis mentalizado. Por ejemplo, el problema de la droga. Como sé cómo entra la droga en Almería, pienso que quienes son sorprendidos en ese lugar eran los que estaban alijando, no hay duda. Ese problema se puede plantear en un asesinato, por ejemplo, porque, al ser menos frecu·~nte, no tienes tanta previsión mental. En la droga no tengo ninguna duda. El problema está en que pienso que debía condenarse, de la forma que fuera, al consumidor o, por lo menos, al consumidor en público. Pero en cuanto a los traficantes, lo tengo claro. Lo que pasa es que muchas veces no puedes pedir que se condene ... 7

P.- Paco. yo tengo una especie de obsesión. ¿Tú crees que por imprudencia se puede ir a la cárcel? R.- No se debía ir. Lo que ocurre es que el problema está políticamente planteado. Yo me acuerdo de que una vez, en mi pueblo, un coche pilló a un chiquillo y la gente del pueblo quemó el coche, y al conductor no porque salió corriendo y apareció en Peal. P.- Pero hace un rato me dijiste que el Fiscal no es el Abogado del pueblo. El Fiscal no puede ser " pueblo", visceral. ni apasionado. R.- No, claro. Me refiero a que si te pones en un problema exclusivamente de conciencia tienes que plantearte si el Fiscal no es la conciencia pública, porque si mi. conciencia no coincide con la tuya, que eres el defensor, me vas a recurrir y a dejar en evidencia, asi que, en ese caso, me digo que como yo no voy a meter a ese hombre en la cárcel, ni a sacarlo, formulo una acusación y allá el Juez, que recapacite. Por eso voy a. decirte una cosa. que quizá te sorprenda un poco: soy enemigo de los recursos; creo que el Juzgador debe tener conciencia cierta, segura, de que lo que está haciendo lo está haciendo de tal forma que lo suyo puede ser la resolución definitiva del problema. Asi se evitarla que el Juez fallase pensando que, como le van a recurrir, su sentencia. no tiene tanta trascendencia.

P.- Quizá eso explique esa frase de que hay muchas sentencias que sólo aciertan donde dicen "fallo". R.- Eso obligarla a. los Jueces a pensar más sus resoluciones. Yo al Supremo sólo he recurrido dos cosas. y. de Monitorios, habré recurrido diez en toda mi vida. P.- ¿Qué porcentaje te han estimado? R.- La mayoría.

P.- ¿Eres capaz de separar el hombre del Fiscal?

R.- No me lo he planteado nunca, quizá porque he trabajado siempre a marchas forzadas. ¿Sabes cuántos números he hecho en Almeria, sólo en Almería? Treinta. y dos mil justos. en seis años, tres, dos. cero, cero, cero .. Lo he comprobado, ya jubilado. en un libro que he llevado día a día. porque, a diferencia de mis compañeros. yo no he seguido el sistema tradicional de los "palotes" para el Boletín Mensual de Estadís8 ticas. sino el de llevar un libro diario. en el que tengo los números de todos los asuntos.

P.- Perdóname un inciso. El "visto", ¿supone siempre el " mirado"? R.- Sí. Lo que ocurre es que, después de treinta y dos mil asuntos, conozco los papeles y sé lo que tengo que mirar. La práctica es muy importante.

¡So animal!

P.- ¿Qué efecto te hace, como Fiscal, encontrarte seis o siete veces a la misma persona, al mismo delincuente. R.- Yo he sido, digamos. paternalista, y me permitía echarle un rapapolvo al justiciable, decirle, "pero si eres tan capaz como yo o bebe, ya no hay manera". Y le dije a aquel hombre: "¿Ha visto Vd?. Su mujer lo quiere a Vd. más que Vd. a ella, porque ya ha visto Vd. cómo, después de pegarle, ella ha venido a decir que Vd. es muy bueno" Y entonces el tío se exalta y dice: "Sr. Fiscal, pero si yo no había bebido ná. Si no me había bebido más que una botella de menta". Y yo, de golpe, salté y le dije: "¡So animal. Si eso es para morirse" El hombre se rió de mí, como diciendo: sabrá éste lo que yo soy capaz de beberme ... Para mí era muy importante que el hombre saliera contrito, y no entiendo por qué se ha quitado del Código la represión privada. P .- La creencias religiosas, ¿te han condicionado, pueden condicionar al Fiscal? R.- Tengo que decir que sí, por- ·

Foto: Cristina como el que tienes al lado, ¿por qué no te apartas de ésto?". Y mi sorpresa fue cuando un Letrado de aqui, en la Sala, protestó al Presidente porque entendía que yo estaba coaccionando a su cliente. Pedí perdón al Letrado y, desde entonces, nunca más lo hice, pero creía que era muy importante. Y te pongo un caso. En los Juicios de Faltas son muy frecuentes las riñas matrimoniales, sobre todo, pegarle el hombre a la mujer. Yo pensaba siempre: "si con esta perorata consigo evitarle a esta. mujer una bofetada, me doy por satisfecho". Pensando así, hacia es·as admoniciones. Y te cuento un caso que me sucedió en Jódar. Le pregunto a la mujer: "¿Qué le pasa a Vd." Y dice: "Mi marido es muy bueno, muy trabajador, pero en cuanto bebe ... Mire Vd., en cuanto que, aunque no soy beato, voy a misa y confieso y comulgo cada domingo, e inevitablemente, la moral está condicionada por las creencias religiosas. Y te pongo e l ('aso del aborto, que no veo como una libertad de la mujer, sino, más bien, como el ir contra la vida de un infante, aunque no haya nacido. P.- Pero tú en concreto, ¿has sido capaz de hacer abstracción de ese Código moral y religioso a la hora de calificar?

R.- Sí, sí, sí, porque no he tenido problemas graves que me hayan planteado el problema de esa dualidad. P.- Y la política, ¿condiciona o el Fiscal está obligado a abdicar de su ideología política?

R.- Teóricamente sí, porque no podemos sindicarnos ni militar en un partido, pero yo tengo mi ideología poli tic a , aunque nunca he tenido problemas en ese sentido. El único problema que veo es que cada día se politizan más las cosas desde el punto de vista del Fiscal y del Juez. P.- ¿Tú has recibido presiones o instrucciones politicas de Fiscalía? R.- Ese ha sido mi punto más discordante, porque en las Juntas de Fiscalía mantengo mi criterio, y han sido muchas, o algunas, las noches en que no he dormido hasta que he adoptado una decisión. ¿Recuerdas lo que te decía de la tentación evangélica cuando me fui a Barcelona? Cuando decidí integrarme en la Cerrera Fiscal, lo hice con dos puntos decisivos: primero, irme a Barcelona con todas sus consecuencias, es decir, para arrimar el hombro y hacer lo que me correspondiera, lo que me obligó a ponerme al día. Y, segundo, -porque ignoraba qué se ocultaba detrás de aquello- que no iba a abjurar de mis convicciones, porque mis convicciones y las tengo que exponer allí, o aquí o donde sea. Y si estoy en discordancia, mala suerte, cuando no me quieran me echarán, pensaba.

El Fiscal General vive en su abstracción

P.- La Fiscalía, ¿está domesticada por el poder político?? R.- Yo entiendo que sí, pero no aquí, sino a nivel nacional. Cuando dice el Fiscal General "he dado orden" se me ponen los pelos de punta. ¿De qué va a dar usted Orden? Porque el Fiscal General no está en ninguna Fiscalia, está en Madrid, está en su abstracción. ¿Qué quiere decir cuando dice "he dado orden": que como Vd. cree que eso es delito lo tienen que ver así todos los demás? Eso es anular la potestad o la facultad de cada Fiscal, y creo que no debe ser así.

P.- En ese orden de cosas, ¿cómo valoras la situación actual de la Justicia?

R.- ¡Pues hombre! La veo difícil, porque la Justi cia se ha complicado y se ha degenerado. Para mi, el hecho de haber en Almería mil Letrados, de haber muchos, obliga a que el Letrado que empieza tenga que buscar asuntos. y , entonces, los asuntos se exprimen y se expri men hasta el punto de que se recurre todo. Y como tú ya sabes que aquello se va a recurrir indefinidamente... Y el Letrado, incluso, convence al cliente de que su inocencia es su inocencia, y su inocencia es su inocencia... , por cuestiones meramente procesales. El sujeto puede efectivamente ser el culpable pero, en cambio, lo primero que dice es " yo acepto la resolución de la justicia" y, cada vez que lo oigo, me subleva, porque la resolución de la justicia hay que aceptarla, eso es de iure, eso es así, es que la justicia es eso. El Juez es la persona en quien el Estado, el pueblo, quien sea, -eso es otro problema filosófico: de quien emana la Justicia- ha delegado sus funciones para que dirima los problemas pendientes entre tú y yo. Y ya está. Y ¿con qué los tiene que dirimir? Pues con la Ley y con su conciencia de hombre bueno. Y ya está. Ya no hay más. Y para traerlo a nuestro lado estamos tú por un lado y yo por otro. que Vd. viniera y sobraba yo. B ien. pues eso me lo aplico a mí también : no tiene siempre el Juez que darme la razón. Quizá ese sea un excesivo prurito de mis compañeros. Yo me considero tranquilo de haber llevado a juicio lo que creía que debía exponerse en vista pública, pero s i el Juez no quiere castigar ... P.- ¿Qué es, para tí, un Abogado? R.- Lo que siempre quise ser. Una función tan importante ... P.- Hubieras querido ser Abogado... R.- Sí, mi ilusión fue ser Abogado, pero no pude, porque mi padre, que no tenía medios, me dio estudios como dice la gente, pero ser Abogado requería que yo hubiera estado otros cuatro o cinco años viviendo d'e mi padre. Hice oposiciones, me dieron Fiscales, y ya me casé... Pero mi vocación hubiera

Foto: Cristina

P.- Perdona un inciso. El Fiscal, ¿se siente más cerca del Juez o del Abogado o de ninguno de los dos? R.- ¡Hombre! Como las Carreras son juntas y las oposiciones son juntas, parece como si el Juez y el Fiscal se hubieran sentido, tradicionalmente, de una misma familia; quizá hay una especie de maridaje, aúnque, a la hora de resolver, eso no supone nada, pues no se me ocurre dudar de la justicia ni de la conciencia del Juez porque no me haya dado la razón. Si no me la ha dado es porque ha creído que no me la debía dar. Y esto lo tengo muy claro. Recuerdo haberle dicho a un Guardia Municipal que se quejaba de que nunca le daba la razón el Juzgado: Vd. tiene que pensar que si el Juez hiciera siempre lo que dice el Fiscal sobrábamos uno de los dos; y si yo hiciera siempre lo que di ce Vd., bastaba con sido ser Abogado.

P.- ¿Y has sido feliz?

R.- Yo ahora soy Fiscal, he sido Fiscal muy a gusto y he sido feliz siendo Fiscal.

P.- Te han jubilado con 68 años, después de cuarenta y tres de ejercicio profesional. R.- Sí. Me nombraron Fiscal de Orcera, que fue mi primer destino, el 19 de enero de 1948, y tomé posesión el 23 de febrero.

P.- ¡Dios, qué dia!

R.- Lo he visto hoy, repasando unas notas. Eran tiempos idílicos, pues me recorría la Jurisdicción, en medio de la Sierra, aún a costa de levantarme a las cuatro de la mañana, en los Alsinas, en burros e incluso en el camión del suministro. En el año 52 me fui a Villacarrillo, donde estuve hasta el 73; del 73 al 83 9 en Ubeda; en el 83 me fui a Barcelona, donde estuve un año. Y, de Barcelona, me vine a Almería. P.- ¿Te consideras un Fiscal Rural?

R.- Un poco sí. Estoy harto de ir a inspecciones oculares al campo a lomos de caballería o andando, porque en aquella época no sólo había coches, sino ni taxis.

P.- ¿Eres serrano o mediterráneo? R.- De mi pueblo, aunque mi alma es serrana, pero yo no hablo de serrano o de mediterráneo. Lo que veo es que la vida aquí está más mercantilizada, hasta el extremo de que si hablas con la gente es por algo, mientras en que mi pueblo hablo con la gente por nada. P.- Y haber pasado prácticamente toda tu vida profesional en la provincia de Jaén, y en la sierra; haber ejercido de Fiscal Rural , ¿te ha hecho más humano?

R.- Creo que si, porque la humanidad surge, o se fomenta, con el roce, y naturalmente, en un pueblo se tiene más roce que aquí, donde no tienes roce con la gente, donde sólo tienes roce con los papeles. El.roce con la gente es escaso y quizá yo haya tenido más porque tenía más costumbre y porque no le he dicho jamás a ningún Letrado cuando ha ido a verme "me tiene Vd. que esperar", sino pase. siéntese Vd. y dígame Vd. qué quiere.

P.- ¿Algún hijo ha seguido tu carrera?

R.- Tengo una hija que ejerce la Abogacía en Granada y un hijo Juez, que está en Baeza, al que recomendé que se fuera a Baeza porque es el mejor Juzgado que he tenido nunca, en el sentido de que la gente es más buena; no porque el Juzgado funcionase mejor, sino porque la gente es muy buena.

P.- Esa es una idea maravillosa, que jamás se me había ocurrido. ¿Dices que hay pueblos de gente buena y pueblos de gente mala, pueblos buenos y pueblos malos? R.- Sí, sí. Los pueblos donde la gente aguanta con estoicismo el chaparrón que antes te decía, te hace caso, y no reincide, revelan una bondad del justiciable.

P.- Y Almeria, ¿es pueblo bueno o malo?

R.- Quitando algunos elementos que son malos per se, elementos 10 cualificados, al almeriense yo lo defino como buena persona. P.- La jubilación, Paco,¿viene de júbilo, o para tí, ha sido un trauma? R.- Para mí no ha venido de júbilo. para mí ha sido un trauma. porque creo que el Estado obra muy mal al considerar que el pantano que hizo Franco es suyo pero no lo es la obligación que Franco contrajo conmigo de que yo fuera Fiscal hasta los setenta años. Considera suyo sólo lo que le es beneficioso y apropiado. No me explico por qué tienen tanto problema para la formación de los profesionales, de los Jueces y de los Fiscales y, en cambio, cuando llega uno a los sesenta y ocho años le dicen "a su casa". Y le dicen a su casa, además, nada más que a los que quieren decírselo. porque en Madrid hay gente que se queda para más años, como eméritos o por una serie de circunstancias que han sacado por ahí nada más que para elegir con el dedo a los que les gustan. Y yo creo que eso está mal, pero cambiará, porque lo que quieren es quitarnos a los que estábamos.

P.- ¿Por qué?

R.- Porque estuvimos en tiempos de Franco.

La Toga com o h ábito

P.- ¿Qué tiempo tarda en hacerse un Fiscal o un Juez?

R.- Depende, porque yo, cuando me fui a Barcelona sólo estaba formado como Fiscal de Distrito, aunque mis hijos se habían criado en el temor de que su padre, en vez de tener un hábito, lo que tenía era la toga, porque yo la toga la he vestido como si fuera un hábito, como si fuera parte integrante de mi manera de ser, de tal modo que creo que, en mi vida, no me he tomado dos copas de más porque no estaba bien que yo luego reprimiese a la gente que se las tomaba. Nunca acaba uno de hacerse. Lo que ocurre es que está mal que se sea Magistrado con veintiséis o veintisiete años. P.- Has predicado, pues, con tu ejemplo.

R.- ¡Hombre! Lo he procurado algunas veces, pero tanto como predicar no, porque sería demasiado... P.- Permíteme una pregunta anecdótica, pues debemos ir acabando. Las peliculas americanas, ¿han condicionado a la sociedad sobre el papel del Fiscal; no pueden haber creado un estereotipo, estilo

Srta. Davenport?

R.- Las peliculas americanas y el programa "Tribunal Popular". de TVE. son nefastas porque, en España, la Justicia nunca será así -y recuerdo mis discusiones, en Barcelona, con el Fiscal Mena, un magnífico jurista, pero con ideas un tanto revolucionarias en ese sentido de la inmediatez- ya que, como comprenderás , a pesar de que en las películas salga el Juez con el mazo en la mano esperando que le lleven un cliente, en ninguna parte ocurre así. Aparte de que yo soy de quienes creen que el tiempo en la Justicia tiene un valor; yo creo que la justicia se administra mejor, parA. el justiciable, a distancia, con lejanía en el tiempo, habiendo pasado un l apso... P.- Acabemos, Paco, Tu vida futura, ¿por dónde va; cuáles son tus hobbies, tus aficiones, tus proyectos? R.- Mi hobby es leer "El Quijote". Lo leo todos los años y ahora quiero escribir una cosa sobre Sancho Panza que, para mí, es un personaje fenomenal y que está menos estudiado que D. Quijote, porque es que de D. Quijote parece que ya no se puede decir nada. Tengo muchísimos ensayos y cosas sobre el Quijote.

P.- ¿No has sido un Fiscal un poco quijote?

R.- No, eso es otra cosa... Sancho es el hombre del pueblo con el que rozas más, un hombre con el que tu rozas, con el que tu tratas; un hombre que le tiene apego a su vida, y a su suelo y a su mujer y a sus hijos. El otro. con defazer entuertos ya tiene bastante, y ¡hombre!, eso no deja de ser una cosa un poco ilusoria: siempre no se deshacen entuertos, aunque sea una aspiración. Fausto Romero-Miura

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«Entrevista: Francisco López Sanniento (La», Sala de Togas, n.º 10, extraordinario 1991, pp. 5-10.

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