Palabras a la muerte de Juan Pérez Pérez.
Sala de Togas n.º 9, , página 26–27
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SALA DE TOGAS
PALABRAS A LA MUERTE DE JUAN PEREZ Me hubiera gustado ser el Infante don Juan Manuel, para poder escribir sobre la muerte y los ríos, como él lo hiciera, pero no me gusta tener que hablar del ami'go muerto, del compañero que cog1o la senda de otros caminos y se nos marchó un poco hacia otros destinos ... Por eso quiero buscar el sendero más sencillo, el que lleva por la vereda izquierda, hasta el corazón de la sinceridad, y no hay mejor gramática, que la de siguiendo sus palabras, recordar la falta de presencia de JUAN PEREZ PEREZ, no solo como algo muy importante que se nos ha ido, sino como un llanto denso, callado, sin esa última lágrima que atraviesa el sollozo, y viene a convertirse en descanso quizá no buscado. Así al lado de lo que un no lejano día me fué contando y de lo que todos hemos podido tener presencia, por la escrita palabra, quiero tu viva presencia, no en la alabanza postrera, ni en bonito decir de unos verbos bien ajustados a los calificativos de la añoranza, sino tu voz decidora de una única veleta, que solo marca el norte de la Justicia; cuando decía hace unos terribles años, para quien osara hacerlo, cosas tan serias como estas, cuando opinaba sobre el abogado. Hablo por mi. Yo no he encontrado cortapisa alguna al ejercicio con libertad de mi profesión. La Abogacía no puede vivir sin libertad, aunque en realidad y generalizando, sin libertad nadie puede vivir, ni el hombre puede ser hombre. Creo y quiero creer en la justicia y no la concibo sin libertad o sin independencia. O sobre uno de los problemas que más le preocupaban, el universitario; y que ya hace unos quince años, ya vislumbraba, con la adivinación y el anticipo, que siempre tuvo: Tiene muchas facetas. Sólo voy a re.ferirme a una: la de la disposición universitaria. La proliferación de centros universitarios, indiscutiblemente, acerca la cultura a las gentes, pero ¿no puede traer consigo una disminución, por disgregación de estudiantes, del «espíritu universitario»? La comodidad que hace que el estudiante no salga del regazo de la madre. ¿no puede restar madurez al hombre y al profesional de mañana? Quiero aclarar que dado que la tónica actual es la de creaéión de centros y colegios universitarios, estoy, como almeriense, muy directamente interesado en que, puesto que así se hace, llegue a Almería, su colegio universitario. Así como con la pasantía, considero necesaria la pasantía obligatoria, ya que las prisas hacen que prácticamente se haya abolido la voluntaria y el flamante licenciado en Derecho cree que porque su título le faculte para ejercer la profesión, ya está sin más habilitado para ello., como con lo que luego devino en el ser el Estatuto General de la Abogacía, No creo que los problemas radiquen en los estatutos, sino en la Abogacía misma. El abogado tiene que cuidar de su prestigio y del de su profesión. Para que su palabra sea escuchada ha de empezar por tener confianza en su propia palabra.
Hay en nuestros tiempos una crisis de trabajo y de estudio por que hay una tendencia -incluso alentada- a lo muelle y a lo fácil; y no cabe olvidar que la Abogacía es lucha...
No he querido, aunque me hubiera gustado, y tanto, seguir lo que tantos, al modo de don Juan Manuel han hecho a lo largo de siglos de dejar correr la palabra, el verbo y el elogio, sobre el amigo que de puntillas, como para no estorbar, se nos ha ido. He querido quedarme mis palabras, y solo emplear lo que un día dijo, y con su prestancia de siempre, don Juan Pérez Pérez. Quizá la tinta de imprenta de este número de Sala de Togas, sea un tanto más negra que la de los anteriores, pero recordando que Juan Pérez, por todo lo que para los abogados almerienses ha significado y debe seguir señalando nos caminos cuyo destino es posible que él ya pueda tener razón para saber si va a parte alguna.
Una vez un abogado, que se llama Juan Pérez Pérez, y que de momento no está presente, porque tiene contenciosos superiores, fué preguntado sobre una de las cosas más tanjentes a su mismidad, y la respuesta aunque de hace quince años, sigue siendo válida hoy. ¿Quién es Juan Pérez Pérez?
Un hombre con defectos y con rarezas, pero que se sabe deudor a Dios, y que cree que en nuestro hoy, el trabajo y el servicio son medios de santificación. Un hombre que cree en la solidaridad; que sabe que el hombre al nacer es deudor a la Sociedad y que tiene la obligación de pagar, en cuanto le sea posible su deuda, para lo que encuentra medio adecuado en el trabajo, que se entrega al suyo con vocación y hasta - creo preciso decirlo- con deleite casi morboso. sAllA DE 1 1 ~_TOGA~--
Jesus RUIZ ESTEBAN
SALA DE TOGAS
AL CIERRE _ _ __
EN RECUERDO
MARIA DOLORES REQUENA
MASEGOSA
Cumplía bien, y fielmente, y sobre todo con gran humanidad, la alta misión que confit;re al Ministerio Fiscal el art. 124 de la Constitución Española, y art. 435 de la L.O.P .J. , conforme a los cuales, es defensor de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos, del interés público, de la independencia de los Tribunales, de la satisfacción del interés social; y como diría un tratadista (F. Ochoa: «La misión del M.F.») «son tan altas sus funciones que en las personas a quienes se confían han de concurrir las dotes y condiciones necesrias que garanticen su fiel desempeño: ciencia, imparcialidad , honradez, rectitud, experiencia y energía», cualidades que concurrían, con creces y con exceso, en MARIA DOLORES REQUENA MASEGOSA, Fiscal de la Audiencia Provincial, Fiscal de Menores, Cruz Distinguida de Primera clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort e hija Predilecta de Oria, la cual, un día, triste, en plena juventud, o en expresión de DANTE. «en medio del camino de la vida», en el esplendor de su maestría y buen hacer, nos dejó, para marcharse al in- finito, y con ello, el Ministerio Fiscal, perdía a una fiel servidora y la Justicia a uno de sus miembros más distinguidos.
Atras quedan, en el recuerdo, los días de la:'primer ensei'ianza en su pueblo natal, que le tiene designada Hija Predilecta; la segunda enseñ.anza en Baza; la Universidad de Granada; y los días y las noches, de preparación extensa, e intensa, del programa para ingreso en el Centro de Estudios Judiciales, bajo la dirección del que luego sería su compañero en la carrera, Fiscal, FERNANDO BREA SERRA. Atrás queda el día en que contrajo matrimonio con FRANCISCO GARCIA CANTERO, también Fiscal, y a cuya boda dedicó un comentario el escritor y periodista JOSE :tUIS MASEGOSA, con su gran sensibilidad, bajo el título «boda entre dos Fiscales», y que fue publicado en «La Voz de Almería», de fecha 29 de Marzo de mil novecientos ochenta y ocho. Atras quedan, en definitiva, las ilusiones y las inquietudes de esta vida joven que cayó fulminada por el rayo. La muerte, repentina e inesperada, de MARIA DOLORES, nos ha afectado a todos, Particularmente, creo, que algo ha muerto en mi, tal vez, porque cobran presencia y vigor las palabras de JOHN DONNE; «Nadie es una isla. La muerte de cualquier ser me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes por quien doblan las campanas: doblan por ti» o
José Manuel TORRES ROLLON
BRAULIO MORENO
El pasado 25 de Julio falleció nuestro compañero Braulio Moreno Martínez. Nacido en nuestra Ciudad el 28 de Mayo de 1929 hizo estudios de Bachillerato en el Colegio La Salle y en el Instituto de Enseñanzas Medias. Se licenció en Derecho por la Universidad de Granada. Se dió de alta en el Colegio de Abogados en 1960 y ejerció la Abogacía sin interrupción hasta su muerte. Formó parte de la Junta de Gobierno del Cofegio, fúe con~j!U del primer Ayuntamiento democrátíco en Almería y Presidente del Patrónato del Colé'~io Universitario, en sus inicios. Casado y padre de cuatro hijos.
Conocedor profundo del Derecho, ennobleció su profesión desde su despacho de la Puerta de Purchena. Moderado en sus opiniones, fue amigo de todos y todos lo recordamos como un caballero, de los que van quedando pocos.
Eduardo MORENO
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Cómo citar
«Palabras a la muerte de Juan Pérez Pérez.», Sala de Togas, n.º 9, diciembre 1990, pp. 26-27.
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