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Sala de Togas, revista del Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería

TIEMPO LIBRE

Notas sobre la Semana Santa en tiempos del Covid: “Dramaturgia de otros personajes de la pasión almeriense”

Sala de Togas n.º 83, , página 95–99

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NOTAS SOBRE LA SEMANA SANTA EN TIEMPOS DEL COVID: “DRAMATURGIA DE OTROS PERSONAJES DE LA PASIÓN ALMERIENSE”. cargo del culto de estas otras imágenes sagradas, a las que haremos referencia y que se encuentran en situación de “paro” cofrade, se han adquirido otras que, incluso, representan el mismo hecho evangélico narrado que disponíamos, esquivando que en su inmensa mayoría tienen, no solo un valor artístico sobresaliente por su antigüedad y belleza, sino que se derivan de esas tallas policromadas, una impronta de espiritualidad, que en su día atesoraron en torno a fieles y leales devotos, que arrimando el hombro con pasión, las mantuvieron con gran decoro y dignidad en el ámbito de la religiosidad popular almeriense y que nos sirvieron de gran utilidad espiritual para poder fundamentar, en su momento, la declaración de la Semana Santa como de Interés Turístico Nacional.

El presente análisis he querido versarlo sobre la religiosidad popular almeriense a nivel pasionista, en el sentido de exponer en breves líneas, aquellas imágenes que habiendo formado parte del patrimonio artístico de las Hermandades y Cofradías, por cualquier motivo de carácter estrictamente interno del funcionamiento de las mismas u otras particularidades, estas imágenes sagradas desde hace algunos años quedaron excluidas del concierto cofrade procesionista, algunas de ellas, olvidadas en el rescoldo de las tibiezas de las casas de Hermandad o apartadas de la visibilidad exterior, y otras con mejor suerte providencial, encontrándose al culto público en sus templos pero a nivel estrictamente expositivo, más que devocional, ya que apenas reciben visita alguna ante la falta de un culto más intenso. Algunas de estas imágenes sagradas que vamos a relatar de forma sucinta, llevan más de cincuenta años esperando un nuevo amanecer entre los aromas y las fragancias del azahar, jazmines, galanes de noche e incienso monacal, que les permita volver a formar parte de esa nómina tan esencial de la piedad popular católica incardinada en los pasos de Cristo, Misterio o Virgen con palio o sin él, que realizan con sus cortejos Estación de Penitencia durante la Semana Santa, entre el fervor de miles de personas que se aglutinan en sus calles y plazas para ver discurrir uno de los fenómenos más actualizados y en plenitud del catolicismo popular, sin perder en ningún momento su autenticidad neo barroca y el halo de espiritualidad que nos puede transmitir a creyentes y no creyentes, cofrades o no cofrades para alcanzar la plenitud de la vida.

Lo que más nos llama la atención, es que en los últimos treinta años se han fundado una veintena de cofradías penitenciales en la capital almeriense y en vez de haberse hecho

En relación con esta cuestión ha habido algunas voces discrepantes, unos años se dejan notar más que otros, pero llegado el momento, “dejar hacer, dejar pasar”, no son suficientes esas llamadas de atención para activarlas con cierto éxito cofrade, ya que la nostalgia de un pasado o la melancolía por las citadas fechas, siempre recurrentes de la época cuaresmal, no son suficientes para llevar a puro y debido efecto ese interés piadoso, el de unas imágenes sagradas representativas de una época histórica determinada y revestidas con un estilo artístico del “levante” almeriense, puedan adherirse al actual concierto cofrade del primer tercio del siglo XXI.

Vía Crucis de la Hora Santa

En pleno apogeo de la II República, año 1935, y antes de que fuesen prohibidas las procesiones y cualquier manifestación religioso de carácter católico, fue constituida en la Iglesia de la Purísima la Archicofradía de la Hora Santa, que 95

A las cinco y media de la madrugada, Nuestro Padre Jesús de la Pobreza era sacado en unas sencillas andas, profusamente adornado por claveles rojos y ramas de viejo olivo e iluminado por unos hermosos y sobrios faroles de latón con cristales coloreados y brazos, todo ello a los hombros de sus escogidos siervos, doce hombres con sencilla túnica morada y faraona cubriendo sus cabezas, y rodeada la sagrada imagen de una enorme multitud compacta, recorriendo el ejercicio piadoso del Vía Crucis por las calles de la feligresía de la Parroquia de Santiago Apóstol, y cuyas fachadas eran adornadas por los vecinos con colgaduras, ramajes y colchas, adentrándose el cortejo por las calles Jovellanos, Marín, Hernán Cortés, plaza Flores, General Rada, Avenida del Generalísimo (hoy Paseo de Almería), Puerta de Purchena, Alejandro Salazar (hoy plaza Manuel Pérez García), plaza del Carmen, Antonio Vico (con restos de muralla nazarí en su cabecera) hasta el Cerro de San Cristóbal. durante todo el año, los Jueves Eucarísticos, celebraba una solemne Hora Santa de adoración al Santísimo Sacramento del Altar. Por tiempo después fue bendecida su bandera por el Obispo mártir Diego Ventaja Milán. Más adelante, la Cofradía se trasladó a la Iglesia Conventual de las Claras, donde da permanente culto público a la imagen del Cristo, obra de bella factura realizada por el escultor granadino Eduardo Espinosa Cuadros, a la que se le venera con la advocación de Nuestro Padre Jesús de la Pobreza. FOTO 1

Al pie de la ermita en monumento del Corazón de Jesús del Cerro de san Cristóbal, donde le sorprendía las primeras luces del alba, constituyendo uno de los momentos más bellos, impresionantes y fervorosos de la Semana Santa de Almería. Desde la Calle Antonio Vico y hasta la explanada del Cerro de San Cristóbal, denominado por los antiguos “El Gólgota almeriense”, había unos monolitos de mármol en los que estaban incrustados unas cruces de madera con cada una de las Estaciones, rezándose en cada una de ellas. El indaliano San Juan Evangelista

Como decían las crónicas en el año 1947, en la noche, la última de nuestras procesiones: la Soledad. Va precedida la imagen de la Virgen del Dolores de San Juan Evangelista, el discípulo amado, a quien revestidos de blanco y rojo—símbolos de pureza y caridad—acompañan sus penitentes. Tras ellos los de la Virgen—túnicas negras, capucha morada—unidos al a Madre, que transida de dolor llora al Hijo sepultado y por los hijos pecadores que Aquél redimió. Esta imagen de San Juan Evangelista fue realizada en 1946 por el fundador del Movimiento Indaliano Jesús de Perceval para que acompañase a la Virgen de la Soledad y cuya talla sagrada fue sustituida en el año 1997 por la actual, que integra el llamado Paso del Duelo tras regresar del Santo Sepulcro.

Nuestro Padre Jesús de la Pobreza, Convento de las Claras.

Animada por un hondo sentido cristiano y de perfección espiritual, la Cofradía de la Hora Santa hizo voto solemne de pobreza, eludiendo toda manifestación externa y dedicando la totalidad de sus recursos a unos cultos que eran cada día más fervorosos, así como a obras de caridad.

Por eso, cuando contemplábamos la talla salida de la gubia de Jesús de Perceval, ahora en el rescoldo de las tibiezas, nuestra Semana Santa era callada, y en ese día del atardecer noche del Viernes Santo, caía todo el peso de la tragedia de un Dios traspasado por el acero del pecado. El Calvario: filosofía suprema.

No figuraba la Cofradía como miembro de la Agrupación de Semana Santa. No obstante desde la madrugada del Jueves Santo de 1947 se celebraba anualmente un Vía Crucis de penitencia con la imagen, en torno al cual se agrupaba la devoción de millares de almerienses.

Desde la tierna infancia se nos enseñó como a un alma peregrina, tener devoción a esa imagen tan especial, especialmente, en la Estación de Penitencia en donde el sol había guardado sus rayos para ser consumidos con la cera de esas plegarias a cada esquina, entre luces y sombras, rotos esos racimos del silencio con la quebrada voz de la saeta.

La efigie durante el Vía Crucis penitencial, pasaba de escenificar a la Oración en el Huerto de los Olivos, ataviado con túnica blanca y mantolín rojo, postrando el cáliz sobre una roca, para ser reconvertida durante el Vía Crucis en la iconografía que representa un Nazareno con la Cruz, colocándole sobre la sagrada cabeza una corona de espinas y potencias doradas, vistiendo túnica morada para ese momento penitencial.

Imaginería del escultor Federico Coullat – Valera Debemos de volver a un pasado presente para hacer una sucinta narración de la presencia de varias imágenes sagradas en los desfiles procesionales penitenciales de la Semana Santa de la capital almeriense, salidas con gran be96

TIEMPO LIBRE gación de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna, paso de misterio integrado por Jesús atado a la columna y un sayón corpulento azotándole con una expresión de una realidad deshumanizada de máxima ira, integrada por los docentes y discentes que formaban el cortejo procesional. lleza expresiva de la gubia del escultor imaginero valenciano Federico Coullat – Valera. En 1960 se fueron incorporando al cortejo procesional de la

Real, Ilustre y Franciscana Cofradía del Silencio determinadas congregaciones que fueron creándose al amparo institucional de lo que en su momento formaba la extinta Organización Sindical del Estado. De esta forma, el primer paso de misterio que se realizó en el seno de la Cofradía del Silencio fue el perteneciente a la Congregación de Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto con sede canónica en un primer momento en la Iglesia parroquial de San Roque en el Barrio de Pescadería – La Chanca y, posteriormente, en la Iglesia parroquial de san Isidro Labrador en el Barrio de Regiones Devastadas, organizada en torno al Sindicato de Frutas, Cámara Oficial Sindical Agraria y Hermandad Local de Labradores, cuyos muchos miembros de la misma después formaron parte a nivel profesional de la también fundada entidad cooperativa financiera de la Caja

Rural Provincial de Almería. FOTO 3

Los tres pasos de Misterio estuvieron prorrumpiendo, no de forma homogénea, durante estos años finales del anterior régimen político, llegando a dejar de salir durante la etapa de la Transición política hasta su recuperación en 1979, que de forma gradual se fueron incorporando al concierto cofrade, eso sí, completamente integrados en la configuración canónica de la Cofradía del Silencio al extinguirse los gremios o congregaciones de la extinta Organización Sindical que los sustentaban. Los cinco pasos que integraban esta franciscana Hermandad salían desde el propio Convento de San Agustín, OFM, hasta que en enero del 2000, en una Asamblea extraordinaria celebrada en la propia iglesia se determinó solo seguir procesionando con la Nuestro Padre Jesús de la Redención en su Sagrado Descendimiento y María Santísima del Consuelo, quedando solo para el rescoldo devocional del culto público las otras imágenes por esa imposibilidad material de poder contar con tres cuadrillas de costaleros más el gasto que suponía el mantenimiento de los pasos en locales alquilados más todo lo que conllevaba cada año en equipamiento e infraestructuras para mantener con cierta dignidad la salida procesional. Aunque no saliese de la gubia de Coullat Valera, otra imagen procesionaba con esta Cofradía. El Santísimo Cristo de la Agonía, que en el llamado “paso de san Antonio de Padua”, movido por ruedas de carro, el crucificado se incorporó al mayestático cortejo procesional, que llegó a estar formado por seis pasos y un millar de nazarenos, cada tramo con los hábitos propios de cada gremio cofrade, lo que suponía para el Jueves Santo almeriense un atractivo, no solo piadoso, sino cultural y social, al congregarse tal número de personas en una manifestación activa de la piedad popular católica.

Proemio cofrade

El Domingo de Ramos auspiciada con la colaboración de Acción Católica, procesionaba entre palmas y olivos, y niños vestidos de hebreos, la Borriquita (1957), Nuestro Padre Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén, imagen salida de los talleres madrileños de Casa Arte Julián Cristóbal, ya que la misma fabricaba en serie y solían desfilar sus imágenes en la mayoría de los pueblos de Granada, Jaén y Almería. Del seriado grupo escultórico, solo se halla actualmente, la imagen sagrada del Nazareno montado en un burro, la cual se encuentra al culto público en una de las capillas laterales en la Iglesia de San Sebastián, sin dependencia de la actual cofradía y primitiva sede canónica de la Hermandad de los Niños Hebreos tras la Guerra incivil del 36, aunque retornaría para su salida procesional tras la reorganización de la Agrupación de Cofradías (1978) a la S.A.I. Catedral de la Encarnación (1979-1999), posteriormente al Convento de San Agustín, OFM (2000-2005), hasta su actual sede en la Iglesia parroquial del Espíritu Santo (2005). En 1996 fue sustituida esta imagen por otra de mayor calidad artística, obra del escultor Miguel Bejarano, actualizando el nombre de la devoción evangélica a Nuestro Padre Jesús de la Victoria en su Entrada Triunfal en Jerusalén.

Paso de Misterio del Calvario. Iglesia de san Roque, Pescadería-La Chanca.

Posteriormente, a instancias del Sindicato de Transportes se fundó la Congregación del Santísimo Cristo del Camino, paso de misterio integrado por la imagen cristífera y el cirineo ayudando con la Cruz. Su sede canónica fue la Iglesia parroquial de san Antonio de Padua en el barrio de Ciudad Jardín.

Finalmente, dentro de este marco cofrade de la Hermandad del Silencio, en la Escuela de Formación Profesional “Francisco Franco”, situada en la calle san Juan Bosco, por la comunidad académica del citado centro de enseñanza y sede canónica en la propia Capilla académica, se creó la Congre97

El Miércoles Santo, una imagen que durante mucho tiempo significó una concepción iconográfica diferente a las actuales incorporaciones marianas, la antigua dolorosa de Nuestra Señora de la Merced (1956), titular de la Real, Ilustre y Sacramental Cofradía del Prendimiento, antigua Cofradía de los ExCautivos, obra de Enrique Pérez Comendador, que tiene pelo natural y en los primeros años lo llevó suelto, con una cadena entre las manos y un manto que llevaba bordados los nombres de todos loes excautivos que la fundaron. Esta efigie fue sustituida por la imagen barroca realizada por el imaginero sevillano José Dubé de Luque. La citada Imagen se encuentra al culto en la Capilla de la Casa de Hermandad de la Cofradía del Prendimiento, siendo un elemento de peregrinaje para todos cuantos visitan la sede social en la Plaza de Bendicho, palacio señorial de estilo neoclásico. Otro caso en este recorrido pasionista amanuense con otras imágenes más recientes que no procesionan y que lo hacían el Jueves Santo, como son la Virgen de las Lágrimas y San Juan Evangelista que se encuentran al culto en la Iglesia parroquial de San Juan Evangelista, antigua Catedral-Mezquita, en el Barrio de la Almedina, bajo la dirección de la Congregación - Hermandad de Las Angustias propietarios de las mismas. Aquí, se produce una escisión, fundándose una cofradía penitencial en el barrio de Pescadería-La Chanca en la Iglesia de san Roque bajo la dirección pastoral de los Padres Marianistas, quienes autorizaron a la constitución de una Hermandad con un único paso de misterio integrado por el Santísimo Cristo del Mar, la Virgen de las Lágrimas, san Juan Evangelista y María Magdalena. Para la constitución de esta nueva cofradía no fue preciso, aunque lo intentaron los hermanos, el utilizar las imágenes con las que procesionaban con la Cofradía de las Angustias, que fueron realizadas por el cordobés Campos Serrano y que formaban en los años 50 parte del grupo escultórico del Cristo del Amor, y que se han quedado en la Iglesia de san Juan al culto público sin salir a la calle.

Nuestro Padre Jesús Resucitado. Iglesia Santiago Apóstol.

Columna y sayón, Camino y Simón de Cirene), la Agrupación de Cofradías le confió también el nuevo Resucitado; que ha vuelto a ser sustituida por otra imagen, tras la erección canónica de una cofradía penitencial con el título de Hermandad de Jesucristo Resucitado, Señor de la Vida, y María Santísima del Triunfo con sede canónica en la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de Montserrat.

Y por razones distintas, nunca más se recuperó la salida el Sábado Santo tarde – noche, antes de la celebración de la Vigila Pascual, de la Virgen del Consuelo, la soledad de la Virgen, ataviada con una vestimenta de luto de gran sobriedad y pobreza, y acompañada exclusivamente de mujeres en el cortejo procesional.

Esta efigie actual ha sido realizada con la gubia del joven imaginero José María Leal Bernández, discípulo del mismo Francisco Buiza, y se irá completando el misterio en años sucesivos con María Magdalena, otra María y un ángel. Hubo unos años que la Congregación de la Virgen de las Angustias, portado el paso por penitentes revestidos de hábito y antifaz llevaban sobre sus hombros un paso, tipo hornacina, en la que iban colocadas tres cruces de la que, de la principal, se recogía en caída un sudario color blanco inmaculado, que venían a reflejar que Calvario había quedado solitario tras la muerte de Jesús y sus dos acompañantes: El Buen Ladrón y el Mal Ladrón – Gestas-. Esta misma forma, pero con un matiz peculiar, también se estuvo realizando por la Cofradía de la Soledad, la cual procesionaba como sí fuese la Cruz de Guía, un reducido paso portado por portadores revestidos de nazarenos que llevaban una Cruz solitaria cubierta, igualmente, por un sudario brocado de encaje con la simbología propia del Evangelio, hasta que fue sustituida por una cruz de guía en alpaca plateada.

El Domingo de Resurrección ha sido el día que una misma advocación ha llegado a ver en setenta y cinco años tres imágenes bien diferentes, aunque una de ellas, la última con ocasión de la pandemia sanitaria no ha podido procesionar, ni el año de la bendición en el 2020, ni en el actual 2021. El Domingo de Resurrección del 2019 procesionó por última vez la imagen de Nuestro Padre Jesús Resucitado, obra de Federico Coullaut Valera, que desde 1957 sustituyó a otra imagen de Jesús Resucitado acompañada de dos romanos en posición de echados en el suelo durmientes y un ángel anunciando la buena noticia, todas las imágenes talladas por el artista almeriense Antonio Robles Cabrera. FOTO 2 Sin embargo, dichas tallas no gustaron a los “capillitas” de ese momento del nacional-catolicismo y aprovechando que la hermandad del Silencio había realizado el encargo de seis imágenes a Federico Coullaut Valera (Oración y ángel,

Paz y Bien 98

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«Notas sobre la Semana Santa en tiempos del Covid: “Dramaturgia de otros personajes de la pasión almeriense”», Sala de Togas, n.º 83, julio 2021, pp. 95-99.

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