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Sala de Togas, revista del Ilustre Colegio de la Abogacía de Almería

Presencia y latido Qosé Fernández Revuelta)

Sala de Togas n.º 52, , página 66–70

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Hallo en este libro de José Fernández Revuelta una característica bifronte, aunque en realidad, la bifurcación, se unifica, porque si por un lado, está la poesía , está la poesía que llena las primeras cuarenta páginas, por otro está la misma poesía, de que se alimentan sus "relatos cortos", como él los llama, en subtítulo de esta publicación , que presenta el Instituto de Estudios Almeriense , bajo el nombre de "Presencia y Latido", en el que se recogen tra"El tiempo no es conjugable, baos , que van desde los años porque s u existencia, lo es noventa hasta cuando ya ha pasado" nuestros días, publicados por el autor en las páginas dominicales de La Voz de Almería. En la primera parte donde la poesía casi toda ella tiene el r- tiempo como lema , desde su "vieja juventud", la palabra es regusto por buscar modulaciones al idioma , para que cuando salga del molde de las letras en que está contenida, salten, estallen y griten el sentimiento . Es decir dar "sentido" al verbo, al adjetivo, y a la partícula para un manual de normas entendidas , enseñarnos a entender la voz del poeta .

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Y aquí el tiempo no es tiempo , no tiene tiempo. ¿Puede avanzar el tiempo hasta encontrarse con su inicio?

Y la interrogante no la responde el poeta, no puede o no lo sabe , pero ni uno ni otro le incumbe a él resolverlo . El tiempo no es conjugable, porque su existencia , lo es cuando ya ha pasado. El tiempo no existe hasta que ha dejado de existir, hasta que no ha

Biblia rafía muerto su mínimo inicio. Todo lo demás son un antes y un después, lo que feneció y se cuajó en primaveras y brillos de cereal maduro, y lo venidero, el devenir, lo que aún puede cuajar, en abrazo estremecido, o en caricia tardía , ya sin fuerza para reinven tar la sonrisa. El poeta trata al tiempo como su ya le perteneciera, lo hace suyo, lo domina, lo delimita y hasta le enseña su camino, pero duda de su magnitud.

Breve tiempo durará tu documental vigencia .. . Así, que desde el primer albor, cuando aún no ha amanecido los vencejos más madrugadores del verano , ya está aquejado de su fugacidad .

De día no tengo tiempo para ensayar la vida. Y me pone de acuerdo con García Márquez cua ndo en su "Vivir para contarla" afirma , que lo mejor se ha escrito en lengua castellana, son las coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique . Pero pasa a salto de poema a optimizar la tristeza , y un pulso a la nostalgia , como para que se granen de esperanzas, el corazón de los niños y los pájaros. Cualquier tiempo es bueno para que tiernos brotes rompan esta añosa y dura corteza.

Siempre es posible la pri-

~~ FerDtild~. lte~a mavera y riza en una serpentina, que tiene su com ie nzo cabe al límite de su ser, su visión atempora l del tiempo, como un ente de puntos suspensivos, de punto final, de punto y aparte. Y nos acerca el 1" verso a la trascendencia de la meditación, de hacernos "sentir" lo que se escribe , como nos quiere conducir, cuanto brota de él , y el poeta y el enseñador a un tiempo mismo.

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Tengo tiempo para que compartamos felizmente nuestro tiempo.

Ayer, hoy, mañana, después, más tarde, ahora mismo, ¡ya!, han dejado de medir cuánticamente. Se han quedado solo en vocablos, en palabras para el suso, las palabras heridas para el uso , las pa labras que heridas de muerte sentía Rafael Alberti , aquella noche. El tiempo no tiene orillas, no es un mar de caracolas y agua , no es un espejo que lee entres sus márgenes un ballet de olas , que se relevan antes de que la espuma por fenecer, fenezca .

Y así resue lve el poeta su pereg ri naje sen cillo y lento por el tiempo. ¿Cuál es el final del tiempo ? ¿Dónde acaban los núm eros? ¿Nos permitirá el tiempo agregar una unidad al infinito ... ?

...=

¿Puede avanzar el tiempo hasta encontrarse con su inicio?

Mas a nadie de los lectores de Fernández Revuelta se les va a reinventar su poética, después de "Umbral ardiente" y "Poemas del hombre nuevo", ahora lo que su por lo novedoso atrae, es la cuidada selección de los "Relatos cortos" aparecidos a lo largo de más de una decena de años y fundamental es la calidad literaria de los textos, Leer es un placer y los periódi cos tienen que darle ese placer a su lectores". Porque Fernández Revuelta con su columna se adelantó a lo que hoy se sabe que tiene que ser el periodismo . Un periodismo de opinión . Porque adivinó "que los periódicos de hoy tiene que ser esencialmente de opinión o no serán . Ofrecernos que el escritor convierte en meditada enseñanza , que gotee entre sus lectores, para que entre en ellos, sin regla ni varapalo, para que "la letra sin sangre entra". Semana a siete días , entregó su original a la Voz, y ahora por él mismo recopilados en este "Presencia y latido" casi ciento relatos cortos .

Cambia, trastoca , avanza y retrocede en la escritura , lo

' ' Porque Fernández Revuelta con su columna se adelantó a lo que hoy se sabe que tiene que ser el periodismo' ' en la prensa local , donde , y yo creo que en Almería fue profeta, supo captar lo que tiene que ser un periodismo de hoy día . Y está en la línea de Eduardo San Martín cuando afirmaba en julio pasado, en los cursos de la Universidad María Cristina del Escorial , que "necesitamos recuperar el humanismo que se está perdiendo en la educación, un día después , algo que el ciudadano ha había recibido antes, carece de interés". Él sabe bien que la noticia ya es conocida por los medios audiovisuales y "sabe" que lo que hay que hacer es contextualizarla, para que el lector, al seguir sintiendo ese amor por la palabra escrita , vaya más allá de lo que pudo quedarse en n avance de agencia , r que al comienzo decía de la característica bifronte , se hace concreción. Seca los humedales de la palabra alada de la poesía , para convertirse sin perder las maneras, ni os buenos modales, de la hermosura de su prosa, pintada en un zoco de arcoiris para decir el acontecer diario, la noticia que saltó con su grito de urgencia de las redac-

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Biblia rafía

''ysu colaboración semanal se convierte, en un acto reflexivo ' ' ciones de los diarios y supo separarla con cadencias de pasos que no despiertan, sacarlas a pacer por los caminos de la tranquilad y luego en el laboratorio de su despacho , ejercer una alborozada alquimia y convertir el suceso, en un sucedido meditado, sencillos y lúcido. Y por eso el conocimiento , de que la diaria palabra escrita, antes del amanecer "ya es de todos los hombres" que leíamos en Alberti y nos canta Aguaviva, hace que Fernández Revuelta se resuelva un poco al modo de los ilustradores de finales del siglo pasado,y principios de éste, a los que hay que volver, con fígaro,

Wenceslao, Capmany, Gala, Manolo Alcántara ... Y su colaboración semanal se convierte, en un acto . reflexivo de esta anécdota tamizada por el cedazo de su visión poética , para quitarle -sin dejar hueco- la hojarasca a la noticia y con- vertirla en un acto de amor como es cada palabra escrita , que busca la comunicación con el lector, en vez de un pebetero dirigido hacia uno mismo . Porque cada entrega es un regalo . E! escritor se dice: "He leído esto , lo he madurado, y se que puede hacerle bien a alguien, que yo se lo comente, se lo ponga en la clavé del contexto que tiene". Y así lo hace para bien nuestro.

El autor cuando llama al libro "Presencia y latido", no hace sino resumirnos en dos vocablos , y su ilativa necesaria , lo que a golpe de impulsos, nos va a regalar para la lectura: Una volcada pasión por comunicarse con el otro. Deja atrás al escritor críptico -que utiliza la palabra como un "arma cargada de futuro"- ni como reza al comienzo del libro, los que se aprovecha de sus circunstancias de escritores para ser francotiradores de la palabra.

El autor va más al núcleo, quiere contar, (y o hace) , la anécdota elevada por su verbo al badaquino de la categoría. La reparte , no guarda para sí la sangre de la semilla, para repartirnos !a broza estéril , ya amarilla y sin latidos, sino que el autor, no se enrola en la barca del navegante anónimo, que no quería repartir la alegría de su verso marinero , con los atónitos paseantes , que no comprendían el "yo no digo ni canción , sino a quien conmigo va". Los artículos van directos a cada uno de los que querían escucharlos . Porque la palabra leída es también y sobre todo, palabra escuchada, que va desde la retina hasta los labios. Cuando lees un poema , una frase que te acuna, la miras con los ojos, pero en el silencio abierto, que va del ojo a la mente la besas con la boca y laboreas como pan caliente , antes de hacerla parte del cristal único de tu conciencia .

¿Qué es, entonces, lo deseable?: Que sea dignificada la mujer y saneatlo el matrimonio; que sean colocados los cóny uges en un plano de igualdad". Emil io Langle y Rubio ''¿Debe constituir delito el adulterio ?. REUS. Madrid 1922.

INTRODUCCIÓN

Emilio Langle alcanza el máximo ex ponente entre los Ju ri stas Almerienses que han llegado a los más altos logros científicos y reconocimientos académicos nacionales e internacionales sin que sus méritos y obra hayan alcanzado el suficiente grado

"Emilio Langle alcanza el máximo de difusión entre exponente entre los Juristas Almerienses sus paisanos . que han llegado a los más altos logros" Para introducirse en la biografía de Emilio Langle y Rubio no puede olvidarse que pertenece a la saga de los Langle, familia que ha sido generosa en los hijos que r- ha dado para el progreso de Almería de los siglos XIX y XX en los mas diversos campos, pero, pese nuestra admiración por todos ellos , la figura del Jurista que epigrafiamos descolla por su inteligencia , generosidad , perspectiva histórica y tenacidad frente a la adversi dad y la injusticia . Por circunstancias que después mencionaremos y pese a su reconocimiento internacional , tanto de penalista como de mercantilista, Emilio Langle no llegó a crear escuela académica como consecuencia de las adversidades que la estulticia de los dirigentes que se cruzaron en su destino se encargaron de interponer, tal y como de alguna forma nos explica el

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Cómo citar

«Presencia y latido Qosé Fernández Revuelta)», Sala de Togas, n.º 52, abril 2005, pp. 66-70.

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PY  - 2005
DA  - 2005/04//
SP  - 66
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