El e je rcicio de la Abogacía (su evolución)
Sala de Togas n.º 52, , página 26–30
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Que las ciencias adelantan que es una barbaridad es el repetido soniquete que nos transmitió "La verbena de la Paloma" y la ve rdad es que, cada día que pasa, la realidad supera las fantasías más exhuberantes, y no solo son las ciencias, sino la vida misma en todas las posiciones del hombre ante la sociedad. Me gustaría centrarme aquí -mirando hacia atrás, sin ira- en lo que los últimos cincuenta años han supuesto para mí, concretamente, en el ejercicio de una profesión tan noble como es el ejercicio de la Abogacía. Porque es evidente que, pese al mantenimiento de los valores tradicionales, han cambiado los
"Hace cincue nta aí'ios iniciarse e n e l modos y la forma , aunque en el ejercicio profes ion al suponía una fondo se haya aventura estrictame n te pe rson al" mantenido la esencia de la profesión. Acabar la Carrera y adjudicarse el titulo de Licenciado en Derecho era y es una gran satisfacción, aunque pronto suponga enfrentarse con una larga serie de incógnitas. ....
Tradicionalmente se decía que la Carrera de Derecho "tenía muchas salidas" y eso era un estímulo para el estudiante. Muchos acabaron estos estudios ilusionados más por las "sa lidas" que por el contenido mismo de la Ciencia del Derecho . Para mí, pienso ahora, que la primera y principal salida es el ejercicio de la profesión, pero supone lanzarse a una peligrosa e incierta aventura : antes y ahora aunque las circunstancias sean muy distintas.
Hace cincuenta años iniciarse en el ejercicio profesional suponía una aventura estrictamente personal: instalar un despacho, colocar una placa, formar una biblioteca , realizar prácticas con algún compañero experimentado y , sobre todo, tener paciencia y confianza en uno mismo. Porque los futuros clientes no iban a entrar en el despacho por la placa que brillaba en la puerta, sino por referencias, amistades comunes y la buena fama. Se daba la paradoja de que sin clientes no había fama y sin fama no había clientes ...
El e·ercicio de la Abo acia - Su evolución Por ello el comienzo era muy difícil y el nuevo abogado se veía solo ante el peligro. Y para salir del trance se requería preparación, estudio y seguridad en uno mismo. ¡Cuantas dudas en la soledad de un despacho!. Dudas sobre el procedimiento a iniciar, sobre la legitimaciones activa y pasiva, sobre los fundamentos de derecho y sobre la competencia de los Tribunales.
Hoy día, la existencia de los bufetes colectivos y las especializaciones presentan un panorama distinto. En el bufete hay una puesta en común, se resuelven dudas, se cambian opiniones y se especializa cada uno en la Rama del Derecho que le resulte más atractiva. Recuerdo que en mis comienzos llevaba en el despacho asuntos civiles, penales, contencioso-administrativos, matrimoniales, económico-administrativos, de contrabando y defraudación, etc. Fue talla variedad de procedimientos que había de tocar que se descentraba la atención y aumentaban las dudas.
Actualmente la situacion del que empieza y se incorpora a un bufete colectivo, o bien se especializa en alguna materia concreta, hace totalmente distinto el inicio del ejercicio profesional. Y para qué hablar de los pro- cedimientos técnicos puestos al alcance del abogado principiante. Allá, por los años cincuenta, solo existían los libros y la máquina de escribir. La Jurisprudencia había que buscarla en el Aranzadi y las copias de los escritos y de los documentos adjuntos se realizaban a base de mecanógrafa, papel carbón y papel cebolla.
La biblioteca se formaba poco a poco adquiriendo los libros mediante la apertura de cuentas corrientes en las que se ingresaban cantidades fijas mensualmente En este sentido era fundamental tener buena relación con los representantes de las Editoriales jurídicas, porque la mayoría solían aconsejar bien respecto a los libros a adquirir. Claro que los había muy curiosos y un tanto ignorantes.
Recuerdo uno que trataba de venderme un fichero de Jurisprudencia civil de nuestro "exquisito" Tribunal Supremo. Me extrañó el calificativo, no quise preguntar el sentido de dicho calificativo al representante y después pude ver en la propaganda de la Editorial, que ofrecían una obra muy completa, con reproducción de sentencias, redactadas con el "exquisito" empleo del lenguaje que caracteriza a nuestro más alto Tribunal. Había explicaciones para todo y el agente se lo había tomado a pie de la letra.
El comienzo del ejercicio, con despacho profesional único, como era costumbre, tenía también otro inconveniente que podíamos titular la "soledad responsable". El joven Letrado se encontraba solo ante el cliente, solo ante la Ley, solo ante el procedimiento a seguir y solo ante el Tribunal. Iniciaba su aventura cargado de buenas intenciones pero sin ninguna experiencia. En el época a que me refiero no existían aquí Cursos de práctica jurídica , ni impartidos por el Colegio ni por la Universidad . Si acaso solo la consulta -en caso de duda- a un compañero más experimentado basándote en la amistad. A la vista de todas estas cosas se deduce que los años iniciales de ejercicio de la profesión eran muy difíciles en la práctica y cargados de responsabilidad si es que el joven Letrado era consciente de su misión: tenía que colaborar con los Tribunales para la administración de Justicia y eso era algo muy serio.
¿Y el cliente? . Normalmente el cliente se presentaba siempre "cargado de razón"; tenía derecho a todo y se veía avasallado. Muchas veces faltaba a la verdad ocultando los hechos que podían perjudicarle porque pensaba que así el Letrado lo iba a defender mejor. Recuerdo que en una ocasión tuve que defender a un señor acusado de tenencia ilícita de armas. Ante mi incredulidad por el relato que presentó en mi despacho, el acusado me juró, con firmeza y seguridad , que el arma se la había encontrado en el campo e iba a entregarla a la Guardia civil, cuando fue detenido por ésta. Mantuve ese criterio ante el Tribunal y acabado el juicio, el Magistrado ponente me preguntó a bocajarro si yo creía que las armas estaban por los campos como si cayeran de los árboles .. . Muy firme le contesté que no era lo normal pero que en este caso había ocurrido así. Como ·se supone, mi cliente fue condenado e insistía en que había sido objeto de una injusticia.
Dos años después, y a través de un pariente suyo, me enteré que el arma era del acusado y que me engañó pensando en que así lo defendería mejor.
La impresión que el abogado principiante saca del cliente es que éste está convencido de que si su letrado gana el asunto es porque él estaba cargado de razón ; si lo pierde es porque había enfocado mal el asunto.
La buena marcha de la relación abogado-cliente, se basa en la firmeza del abogado en mantener su enfoque de las cuestiones planteadas y la exigencia de la verdad absoluta en sus planteamientos. Al abogado hay que exponerle la verdad · y después éste, de acuerdo con su experiencia y con las normas deontológicas, dará al asunto el planteamiento que sea más conveniente ... El ejercicio de la profesión participa de múltiples facetas que giran en torno al hombre y se traduce no solo en la defensa de intereses econó-
' La buena marcha de la relación abogado-cliente, se basa en la firmeza del abogado en mantener su enfoque de las cuestiones planteadas y la exigencia de la verdad absoluta en sus planteamientos ' ' ,... micos, libertades, honor, derechos de famiiia , etc, sino también en una relación personal con el cliente que comporta el ejercicio de actividades de aproximación espiritual. Oir, comprender, aconsejar y defender, suponen la presencia del calor humano. La lucha constante en defensa del cliente, requiere preparación y seriedad , formación moral, desinterés y entrega . Por eso se deba huir de la tentación de valorar excesivamente nuestro trabajo. Creo que es un error grave del abogado principiante, pensar que si tiene pocos asuntos al año, ha de sacar de ellos todo lo necesario para cubrir sus gastos. Saber minutar era uno de los primeros problemas del abogado, sobre todo en la época en que no existían las Tablas de honorarios mínimos; era necesaria e imprescindible la prudencia y el sentido de la equidad.
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Frente a los Jueces se deben mantener relaciones amistosas pero sin pasarse. Se requiere respeto, consideración mutua y huir de excesivas confianzas. Es necesario saber estar y que unos y otros se reconozcan como colaboradores en la administración de Justicia. La profesión necesita ser respetada y ese respeto ha de venir de nuestras actitudes en cada momento: frente al cliente, frente al Juez y
El e·ercicio de la Abo acia - Su evolución frente a la sociedad . Desgraciadamente algunas veces se nos trata con desconsideración en las actuaciones ante los Tribunales: se falta a la puntualidad, se suspenden señalamientos por causas poco reglamentarias , se dilatan tramites y se dan pocas explicaciones. También es cierto que los Letrados, en ocasiones, faltan al respeto que los Tribunales merecen, sobre todo en estos tiempos en que con tanta frecuencia se trata de desacralizar valores e instituciones. Todos debemos tratarnos con el respeto y la consideración que merecen nuestros cometidos profesionales. Aunque las personas y las profesiones siguen siendo esencialmente iguales , sin embargo en los últimos veinticinco o treinta años, los medios técnicos han variado como de la noche al día. Primero fueron las fotocopiadoras, después los ordenadores. La informática ha revolucionado todo y ha facilitado el trabajo. Un disquette puede contener lo que el conjunto de buena parte de una biblioteca . También, como anticipé antes, los despachos colectivos bien llevados suponen un gran avance y una mayor garantía para el justiciable.
Pero el hombre siempre permanece por encima de los medios y de los métodos. Es preciso que el Letrado mantenga un sereno equilibrio ante la confusión y las trampas que dificultan su carrera. He reproducido , muchas veces , una definición inteligente de Hernandez Gil y no resisto la tentación de repetirla aquí" El abogado carece de todo poder decisorio. Dice, pide, alega, suplica, insta, solicita, impetra, propugna, pretende, promueve, propone, reclama, recurre , aduce, tacha, afirma , niega, admite, reconoce, arguye, argumenta, sostiene, invoca, estima, suscita, defiende, postula, formula, proclama, etc. Es esta una posición en algún sentido humilde porque el abogado no impone, ni condena, ni absuelve, ni dicta, ni ordena, ni decide, ni resuelve, ni confiere, ni otorga , ni concede ; pero en otro sentido, y quizá por lo mismo, es una actitud noble , porque el abogado en sí ostenta la autoridad más incruenta que es el peso -no medido por élde sus razones. " r
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A lo largo de casi cincuenta años de ejercicio he podido simultanear el ejercicio de la Abogacía con la Política y las Letras y confieso que la formación jurídica y la relación con el entorno humano han sido mis mejores mentores para todo.
Un cliente me dijo en una ocasión: "Es Vd mi confesor, mi psiquiatra y mi abogado". Creo que también sería su amigo. Y es que son muchos años de lucha diaria, oyendo problemas, dando consejos, intentando conciliaciones, tratando de comprender a los demás y sufriendo la tensión de los pleitos ..
A lo largo de estas líneas, he desarrollado unas ideas que a la mayoría de los compañeros de profesión le sonarán a "rollo", pero si le son útiles a algún principiante me doy por satisfecho. Son recuerdos y recordar es volver a vivir.
Hace unos días, Jerónimo Molina me obsequió con el libro CONFERENCIAS DE LA VOZ 04 1 EL FUTURO DE ALMERÍA, del que es coautor. Jerónimo Molina es un economista de hondura. Goza para mi de un doble motivo de admiración, por su referencia permanente a la cultura como base del desarrollo y porque habla pausadamente y, sabio y didacta, va marcando sobre el panel del aire los conceptos que quedan allí grabados y fácilmente inteligibles. El libro a que nos referimos, contiene los textos de un primer ciclo de conferencias organi"Podría de cirse qu e desd e el análisis zadas por LA
VOZ DE ALMEd e la evolución histó rica se h a RIA, con extraorpre te ndido v islumbrar el futuro de dinario acierto e
Alme ría" igual aceptación.
Han intervenido, cinco profesionales y empresarios de primer orden en el ámbito local. El contenido del libro es conocido pues las citadas conferencias han sido publica- das íntegramente en el diario La Voz de Almería. Podría decirse que desde el análisis de la evolución histórica se ha pretendido vislumbrar el futuro de Almería , sobre todo el futuro económico, en aplicación de la máxima de "primum vive re, deinde philosophare". Ahora bien , la relectura de este libro desde nuestra visión de abogados me sugiere varios interrogantes sobre los que me atrevería a plantear alguna reflexión.
No ha intervenido como conferenciante ningún abogado -lo que quizá debiera preocuparnos- y por ello no se ha hecho referencia a la necesidad de alguna adaptación de la estructura jurídica a los nuevos tiempos y retos del futuro , dejando a salvo la ya mencionada a la necesidad de la cultura que ha sido una constante de todos los participantes . Tampoco ha sido significativa la asistencia de Abogados a las conferencias. Cabe , pues, preguntarse si no debiéramos , como profesión,
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«El e je rcicio de la Abogacía (su evolución)», Sala de Togas, n.º 52, abril 2005, pp. 26-30.
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